PLANA MAYOR
Gaudencio García Rivera
La alcaldesa morenista de Colipa estuvo internada en un
centro hospitalario, según su propia confesión oficial, durante
el operativo castrense del jueves 18 de septiembre en el
rancho del sobrino de Rafael Caro Quintero, su pareja
sentimental.
Gabriela Ortega Molina, munícipe de Colipa reapareció este
lunes en el púlpito mañanero de la gobernadora de Veracruz.
Cándida, Gabriela se entrevistó con el secretario de
Gobierno, Ricardo Ahued, para desmentir su detención por 8
horas en el rancho ‘Los Quintero’, propiedad de José Gil
Quintero, sobrino del capo Rafael Caro Quintero, a resguardo
de EU.
Un operativo de las fuerzas de seguridad federal irrumpieron
en el rancho ubicado en los márgenes del municipio de Vega
de Alatorre, donde había indicios del cautiverio del
empresario maderero Neftalí González López, secuestrado
desde el 18 de julio en un restaurante de Vega de Alatorre.
Sin embargo, las declaraciones de Gabriela Ortega no
concuerdan con el operativo realizado por militares de la
Marina y del Ejército el 18 de septiembre en el rancho del
sobrino de Caro Quintero.
Si el operativo fue el jueves 18 por qué tardó 4 días para
desmentir su detención en la propiedad de José Gil. Por qué
su staff no hizo de inmediato la aclaración si en realidad ella
no estaba disponible para escribir unas líneas en sus redes
sociales.
Si estuvo internada en algún centro hospitalario privado por
una afección -no publicó el lugar donde estuvo internada ni el
medico que la atendió- porque su equipo de confianza no hizo
una declaración de inmediato para deslindarse del
pandemónium de Colipa, donde, por cierto, según la vox
populi, mantiene una estrecha cercanía con el capo José Gil
Quintero.
Hasta ahora la fiscalía general del Estado y la señora
gobernadora -de nacencia en Zacatecas-, no han fijado su
postura sobre el plagio del empresario maderero de 35 años y
originario de Colipa, secuestrado desde el 18 de julio.
Las interrogantes y las suspicacias que ha provocado la
alcaldesa colipeña en las altas esferas oficiales del gobierno
federal, no esclarecen el escenario del secuestro de su
expareja o pareja sentimental.
Lo que queda claro en Veracruz es que los delitos de alto
impacto social se han disparado con una docena de cárteles
que mantienen de rehén al poder público de Veracruz y a los
veracruzanos. La estrategia anticrimen es un verdadero
fracaso.
La entidad va en pique con la narcoviolencia que asola a la
mayoría de los 212 municipios del Estado. ¿Quién podrá
ayudarnos sin que se viole la soberanía y la autonomía del
Estado?
La estrategia federal contra el crimen organizado podrá
funcionar en algunas entidades del país y la Ciudad de
México, pero en la mayoría de los estados la lucha anticrimen
debe regionalizarse, según expertos en seguridad nacional.
Bien haría la gobernadora de Veracruz en tomar en cuenta
las denuncias que los hackers filtraron en Guacamaya Leaks,
donde extrajo 6 terabytes de información interna y
confidencial de décadas de la Secretaría de la Defensa
Nacional, sobre el modus operandi de los cárteles en
Veracruz.
El imaginario colectivo demanda acciones estrictas y severas
para abatir a los sanguinarios líderes del crimen organizado
que han atentado contra los bienes, vida y patrimonio de la
sociedad civil. Enfrentar y perseguir a los capos antes que
Míster Trump los extinga. ¡Basta de dobleces!
Comentarios a gau41@hotmail.com
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