LA AUTORIDAD ENTE EL DESASTRE

Oct 12, 2025 | Columnas

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Punto de Vista
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
El jueves de la semana pasada, la Secretaría de Agricultura local informó que fue
detectado un caso de gusano barrenador del ganado en Ezequiel Montes,
Querétaro, el primero en aquella entidad. *** Querétaro es un punto clave en la
movilización de ganado en el país, por su ubicación. Un 85% de los bovinos que
llegan a la entidad tienen como destino el Valle de México. *** El caso fue
confirmado por una especialista, que identificó un bovino con una lesión
sospechosa y, tras una exploración, confirmó la presencia de larvas del gusano.
Tras la notificación, personal del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y
Calidad Agroalimentaria (Senasica) acudió al sitio para curar la herida, recolectar
muestras para diagnóstico y aplicar tratamiento preventivo con ivermectina al resto
de los animales. *** La jaula que contenía al animal infectado provenía del sureste
del país y en su trayecto pasó por los retenes que fueron instalados en el estado
de Veracruz. En ninguno de ellos fue detectado al bovino con larvas. *** Las
deficiencias en los filtros zoosanitarios y la existencia -denunciada en todos los
ámbitos- de una red de corrupción que facilita el tránsito de jaulas con reses sin
pasar a revisión, está provocando que desde Estados Unidos se señale a
Veracruz como una zona de “alto riesgo” en el combate de esta plaga. *** ¿Y las
autoridades de Veracruz? Recogiendo lo que les toca de ese jugoso negocio.


— ¡Escúchame, escúchame!, ¿me puedes escuchar? ¡No vamos a ocultar nada,
estoy aquí!
La voz de la presidente Claudia Sheinbaum se perdía ante los múltiples reclamos
de los pobladores de Poza Rica. Al final, decidió abandonar una ciudad devastada
por la fuerza de la naturaleza.
Lamentables, duros, pero los desastres naturales nos permiten evaluar la
capacidad de respuesta de nuestras autoridades frente a nuestras más urgentes
necesidades.
La actuación de un gobierno frente a desastres naturales representa, quizás más
que en cualquier otra circunstancia, una prueba crítica de su eficacia, sensibilidad
social y capacidad de respuesta.
La rapidez con la que se movilizan recursos, la coordinación entre instituciones, la
comunicación con la ciudadanía y la atención a las poblaciones vulnerables son
factores que impactan de manera directa en la opinión pública y generan juicios
que trascienden el momento inmediato del desastre.
Cuando la participación del gobierno es efectiva y visible —es decir, cuando se
percibe que hay una planificación previa, una ejecución organizada y un

compromiso genuino con las personas afectadas—, se refuerza la confianza
ciudadana y se valida la legitimidad del poder estatal.
Por el contrario, una gestión deficiente —caracterizada por la improvisación, la
descoordinación o la indiferencia— tiende a potenciar el malestar social. La
opinión pública suele interpretar el fracaso como un síntoma de una incapacidad:
si el gobierno no puede responder de forma adecuada ante una emergencia,
¿cómo podrá enfrentar problemas estructurales más complejos, como la pobreza,
la inseguridad o la corrupción?
A través de un comunicado, el gobierno de México informó este domingo que 139
municipios fueron afectados por las lluvias en diversos estados de la costa del
Golfo de México, y el centro del país.
De acuerdo con el reporte de este domingo, suman 44 decesos a causa de las
inundaciones y daños ocasionados por las lluvias, de los que 18 se registraron en
Veracruz, 16 en Hidalgo, nueve en Puebla, y uno en Querétaro.
En Veracruz son 69 los municipios afectados, entre los que destacan Álamo, Poza
Rica, Tuxpan, El Higo, Tempoal e Ilamatlán.
Este domingo, la presidente Claudia Sheinbaum realizó un recorrido por los
estados de Puebla, Veracruz e Hidalgo.
Al llegar a Poza Rica, decenas de damnificados le reclamaron con dureza y con
gritos interrumpieron en varias ocasiones su mensaje. Les pidió que la escucharan
y les prometió que “se hará un censo” para entregar los apoyos y les adelantó: “el
proceso de limpieza y reconstrucción de los daños llevará tiempo, no se hará en
un día”.
Una vez más quedó demostrado que para sucesos de esta dimensión, nada
supera la capacidad de reacción, la disposición al sacrificio y la voluntad de
organización de la sociedad civil.
En todo el estado y en otros puntos del país se han organizado centros de acopio
para hacer llegar los enseres y productos alimenticios más urgentes en
comunidades que lo perdieron todo.
El gobierno del estado cuenta, por fortuna (o debería tenerlo, pues así lo marca la
ley) con un seguro para la protección contra desastres naturales. Tiene, además,
un Fideicomiso cuyos fondos, por cierto, se han visto muy mermados en los años
recientes. En 2022 superaba los 200 millones de pesos, y en el informe del 2024
apenas había 64 millones de pesos.
La respuesta ante un desastre natural se convierte en un parámetro útil para
evaluar la capacidad del gobierno al momento de resolver los problemas más
urgentes de la sociedad. Muestra en tiempo real la eficacia operativa del aparato
estatal.
Lo que hoy se preguntan los miles de damnificados es: ¿dónde está esa logística,
esa capacidad de movilización de Morena, que consiguió llenar el zócalo de la
Ciudad de México, pero que no es capaz de utilizarla para salvar vidas’


Epílogo.
No es politiquería, es el contraste natural de quien tiene, en efecto, una auténtica
vocación de servicio y disposición a la ayuda humanitaria, contra aquellos que

encuentran en la desgracia un “escenario ideal” para posar en busca de una
“buena selfie”. *** Es el caso de la candidata de Morena a la alcaldía de Poza
Rica, Adanely Rodríguez Rodríguez, quien mostró su abulia frente a la desgracia
de sus paisanos, mientras que, quien fue su contrincante, Emilio Olvera, se lanzó
a encabezar la iniciativa de la sociedad civil para ayudar a los damnificados. ***
“Los hechos, no las palabras, cambian las cosas”, se le escucha decir a la actriz
Anne-Marie Duff (Violet Miller) en la película “Sufragistas”.
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