Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro
Sí, no es lo mismo estar en el ruedo frente al toro que ver los toros desde la barrera, o
sea, en la primera fila de asientos, desde donde se critica o aconseja sin estar expuesto al
peligro. Me llamó la atención este lunes la interpretación que dio El País al cambio en la
Fiscalía General del Estado más allá de los nombres de la que se fue y de la que llega: La
reforma constitucional que se aplicó da más poder a la gobernadora Rocío Nahle sobre
los fiscales. Tomo como referencia ese diario en su edición México (su sede está en
Madrid) por su alto nivel de profesionalismo y, por lo tanto, supongo, ajeno a cualquier
interés local.
La nota apunta al hecho de que la reforma redujo el periodo del o de la titular a cuatro
años en lugar de nueve, con derecho a una reelección para un segundo periodo, pero que
también faculta al Ejecutivo, en el caso actual a la gobernadora, a pedir su remoción por
causas graves (cuando se quiere echar a alguien, se inventan las peores), con otro
cambio en los requisitos: ya no será obligatorio que el titular haya nacido en Veracruz,
simplemente que sea mexicano. Con base en lo anterior, se puede resumir entonces que
a partir de este lunes Rocío acumuló más poder.
Observé y escuché que el cambio hizo mucho ruido, que si Lisbeth Aurelia Jiménez
Aguirre es igual o peor (represora, abusando de su poder) que Verónica Hernández
Giadáns, o sea, que si salió peor el remedio que la enfermedad. En este espacio fui crítico
permanente de la ahora exfiscal por las muchas detenciones y encarcelamientos de
opositores políticos al gobierno de la 4T que hizo, en la que la ayudó, por igual, la ahora
nueva titular. Para mí obligado hacerlo porque ella era la cabeza visible del supuesto
organismo autónomo, pero nunca dejé de considerar que, finalmente, solo recibía órdenes
del gobernador Cuitláhuac García Jiménez o del secretario de Gobierno Eric Cisneros
Burgos, quienes la impusieron.
Este lunes, cuando ya se despedía del personal, luego de que había presentado su
renuncia, alguien cercano a ella me recordó, y con ello me confirmó, que nunca fue
autónoma. De hecho, fue como una especie de confesión, de declaración que nunca hizo,
pero que se me deslizó para tratar de justificarla, hasta donde es posible, porque también
supe que está consciente de que quitarse el señalamiento de que fue brazo ejecutor de
Cisneros no se olvidará; que en lo político salió bien, pero no así operativamente.
Personal del que se despidió me refirió que la vieron contenta, piensan ellos que por
haberse quitado el peso de la responsabilidad, que de todos modos tampoco quería dejar.
En realidad, no se me dijo nada nuevo cuando se me recordó que nunca fue autónoma.
En el gobierno de Cuitláhuac vimos una y otra y otra vez cómo él asumía el papel de
fiscal, incluso de juez, pues no solo acusaba, sino que condenaba sin dar una sola
prueba, y además se erigía en el vocero de la fiscalía. En las conferencias de prensa, ella
aparecía solo como una invitada de piedra. Por ese mismo antecedente, es preocupante
el poder que acumula ahora la gobernadora Nahle, además porque, igual que su
antecesor, ha hecho señalamientos temerarios contra enemigos políticos de Morena, su
partido, como los de Movimiento Ciudadano, sin haber presentado prueba alguna, pero
tampoco una denuncia formal.
¿Qué garantías hay de que no desatará una cacería contra todos los opositores, del
partido político que sean, que pongan en riesgo el triunfo de los candidatos de Morena en
la elección de 2027? Es un hecho que su popularidad está hasta abajo, como lo
demuestran las encuestas que la miden mes a mes, pero, además, como comprobó en la
elección de junio pasado, cuando con sus candidatos perdió la mayoría de las alcaldías y
redujo su capital de votos significativamente, todo indica que no las trae todas consigo
para 2027, por lo que la única manera que tendría de asegurar el triunfo de su partido
sería eliminando a sus contendientes de la oposición, inventándoles delitos a través de la
nueva fiscal y encarcelándolos.
Será una verdadera sorpresa si no lo hace, pero de lo que no hay duda es de que solo le
quitó la daga a una para dárselo a otra, su ahora incondicional.
TEPJF la obliga a someterse a consulta de revocación de mandato
Luego de su comparecencia, en “Prosa aprisa” dije que la gobernadora había pasado la
prueba, pero también que los veracruzanos habían salido robustecidos porque ahora más
que nunca saben que no deben bajar la guardia y mantener una actitud vigilante, crítica y
exigente frente al poder, ya que el gobierno y el poder no son responsabilidad de una sola
persona.
Pasó esa prueba, pero ahora tiene otra enfrente, que abiertamente trató de evadir: la de
someterse a la consulta ciudadana de revocación de mandato, sobre la que la LXVII
Legislatura, de mayoría morenista, se ha venido haciendo omisa para no reglamentarla, lo
que ahora tendrá que hacer, “dentro de un plazo razonable”, para que los veracruzanos
ejerzan su derecho a decidir libremente si debe concluir de manera anticipada el cargo
para el cual fue electa.
El mismo día que compareció, por unanimidad de votos la Sala Superior del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó la sentencia del Tribunal
Electoral de Veracruz (TEV) sobre la omisión legislativa del Congreso del estado de emitir
la ley reglamentaria en materia de revocación de mandato, y lo que me sorprendió
gratamente fue que un ciudadano fue el que promovió un juicio ante el TEV para reclamar
que el Congreso estatal no había adecuado la regulación local, tal como lo mandató la
Carta Magna federal, a fin de materializar el derecho ciudadano de participación en la
revocación de mandato a la gubernatura del estado.
En un lenguaje sencillo, no técnico, interpreto, lo que el TEPJF hizo fue enmendar la
plana al TEV (entonces estaba en la presidencia Claudia Díaz Tablada), que si bien en un
principio declaró fundada la omisión atribuida al Congreso local y le notificó para los
efectos legales correspondientes, luego se hizo rosca y no exigió ni vigiló que se legislara
y se expidiera la ley reglamentaria, lo que en cambio sí hizo el ciudadano que promovió el
juicio luego de que vio pasar cinco meses y que no se había hecho nada.
Más tarde quedó en claro que, seguramente para no molestar a la gobernadora, sometido
como está el TEV al servicio del palacio de gobierno, o porque se lo ordenaron, se
conformó con que se diera por recibida su notificación y el caso se turnara a la Junta de
Coordinación Política (Jucopo), lo que consideró como el cumplimiento de su sentencia.
Por eso le cayó encima el tribunal federal, que a propuesta del magistrado Felipe de la
Mata Pizaña revocó la resolución incidental impugnada para que el tribunal local emita
otra en la que declare que la sentencia se encuentra en vías de cumplimiento “y
despliegue sus atribuciones para el debido cumplimiento, en el entendido de que el
Congreso local debe emitir la ley reglamentaria dentro de un plazo razonable (SUP-JDC-
2504/2025)”.
Aquí se comprueba lo que digo al inicio: que los veracruzanos no deben bajar la guardia y
sí mantener una actitud vigilante, crítica y exigente frente al poder, porque si bien el
senador Manuel Huerta ha estado reclamando lo mismo, que Nahle se someta a la
consulta, e incluso amenazó con proceder si no se emitía la ley reglamentaria, su actitud
ha sido solo mediática. En cambio, un ciudadano, que por ahora no sabemos quién es, se
acaba de anotar un gran triunfo legal pues la ley tendrá que emitirse y la gobernadora
someterse a la consulta.
Si bien en septiembre Rocío declaró que no tenía problema con la consulta porque todos
los cargos legislativos que ha ocupado desde 2015 los ha ganado en las urnas, en
octubre cambió de opinión. En un video en el que se autograbó, dijo: “Yo fui electa
democráticamente para el 2030, hasta el 2030, y voy a servir al pueblo, porque no estoy
para darle gusto ni contentillo a los opositores, a los del MCPRIAN, no, nononono, yo
estoy para servirle al pueblo de Veracruz”.
Como en plena contingencia por las inundaciones en el norte del estado se estaban
recogiendo firmas para pedir su salida, dijo que “en un momento tan crítico siempre hay
buitres, hay la carroña”. Pues resultó que esos buitres resultaron magistrados electorales
y ahora la pelota está en la cancha de la diputada Naomi Edith Gómez Santos. Veracruz
tendrá revocación de mandato en 2028.
La gobernadora tiene todo 2026 y 2027 para reposicionarse ante los veracruzanos y
salvar la gran prueba. Empieza a correr su segundo año de gobierno. Ya se verá si decide
cambiar, corregir, hacer ajustes y hacer empatía con sus representados, que ahora la
reprueban. En forma anticipada, en 2027, cuando se elija a diputados locales y federales,
sabrá cómo va. Ahora va mal. Si la consulta fuera hoy, la perdería.
