Punto de Vista
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
Cada que tiene oportunidad (las inundaciones en la zona norte o el pago del bono
al personal del sector salud, por ejemplo) Rocío Nahle ha insistido en aclarar a la
opinión pública que “el problema no es el dinero” y que los retrasos en los pagos
tienen que ver mas bien por problemas de burocracia. *** Sus acciones, empero,
muestran lo contrario. Inició un programa de reemplacamiento vehicular cuando
apenas la administración pasada había hecho lo mismo; canceló el seguro contra
catástrofes argumentando que resultaba demasiado caro para la respuesta que
ofrecía, pero no buscó otra propuesta, y ahora decidió tomar el dinero del
impuesto al hospedaje para acciones ajenas a su objetivo original: la promoción
del turismo, algo extraño para alguien que durante su campaña por la gubernatura
prometió “poner a Veracruz de moda”. *** Este lunes el Congreso local aprobó una
reforma al Código Financiero del Estado con el que “amplía” el destino de los
recursos que genere el impuesto por hospedaje, agregando ahora “obras de
infraestructura pública, servicios y proyectos estratégicos vinculados al turismo”.
*** En la misma reforma se modificó la integración del fideicomiso que administra
dichos recursos y se les arrebató a los representantes del sector hotelero el
derecho de voto en la decisión sobre el destino de ese recurso. *** Por supuesto,
siendo una propuesta de la gobernadora, el dictamen fue aprobado con 38 votos a
favor (la alianza Morena-Verde-PT) y 9 en contra. *** Los legisladores de Morena y
el PT argumentaron que no se crean nuevos impuestos, ni se incrementa la carga
tributaria, “sino que se optimiza el uso de recursos existentes y se fortalece la
capacidad del Estado para planear y ejecutar proyectos turísticos”. *** Por su arte,
diputados del PAN, PRI y del grupo legislativo “Veracruz Nos Une” advirtieron que
con esa reforma se elimina el esquema de corresponsabilidad entre el gobierno y
el sector empresarial y recordaron que el fideicomiso fue concebido como un
mecanismo de participación conjunta, el que se rompe al concentrar las decisiones
en el gobierno. *** De nada sirvieron sus argumentos, pues la mayoría zombi
impuso la voluntad de su jefa.
¡Fue un buen inicio de semana!
¡Por fin!, los niños regresaron a clases (bueno, casi todos, pues el mal tiempo
motivó al gobierno estatal a suspender clases en algunos municipios) y -¡oh
sorpresa!- la gobernadora Rocío Nahle llegó de muy buen humor a su conferencia
de prensa.
El ambiente fue notoriamente distinto y los reporteros se pudieron soltar y hacer
los más variados cuestionamientos a la mandataria estatal. El problema, sin
embargo, es que cuando anda “de buenas”, la gobernadora no es muy cuidadosa
de sus palabras y es oportuno hacer algunas aclaraciones.
El primero, más que aclaración, es un buen consejo: no hay peor empleado que el
que no está a gusto en su trabajo. Si Valentín Herrera Alarcón (secretario de
Salud) le informó su intención de renunciar al cargo, obligarlo a quedarse no es la
mejor respuesta.
Había al menos dos opciones que pudieron ser más adecuadas: una, la más
lógica, era aceptarle la renuncia, y la otra era ir a fondo, conocer las razones por
las que alguien que aceptó ese encargo hace poco más de un año, ahora ya no
quiere seguir en él. Quizá si se corrigen esos detalles que le incomodan, podría
continuar en esa responsabilidad.
Una observación más en ese tema: ser un médico “de primer nivel” no lo convierte
en un buen secretario de Salud. Valentín Herrera estudió la carrera de medicina y
más adelante la especialidad en cardiología porque -seguramente- soñaba con
dedicarse a esa rama. La administración de un sistema público de salud no parece
formar parte de su vocación.
Y Rocío Nahle debe entenderlo. Ella estudió ingeniería petrolera y buena parte de
su vida se dedicó a ello. Nada tiene que ver esa especialidad con las
responsabilidades que hoy enfrenta. En su caso, sin embargo, esa fue su decisión,
ella ha buscado en los años recientes servir a la sociedad desde diversos cargos
públicos (diputada federal, senadora, secretaria de Energía y ahora gobernadora).
Pero no en todos los casos es igual. Hay quienes tienen bien definida su vocación
y si se les saca de esa ruta su rendimiento va a la baja. Es oportuno considerar
esto al momento de seleccionar e invitar a alguien para que releve al doctor
Valentín Herrera.
Con el buen ánimo que hoy tenía, la mañana de este lunes, en entrevista vía
telefónica, Rocío Nahle no le rehuyó al tema de las encuestas, esas que son tan
satanizadas cuando no les favorecen, pero a la vez tan ensalzadas cuando los
ubican en posiciones de privilegio.
En su opinión, que seis de cada diez veracruzanos aprueben su gestión (encuesta
“a modo”, pues hay otras mediciones que la colocan mucho más abajo) significa
que los ciudadanos ven un gobierno “cercano, trabajador y orientado a
resultados”. Ya en la conferencia de prensa, mostrando una modestia que pocos le
creyeron, dijo que “por encima de las encuestas están los resultados”.
Buena apreciación, pero a la vez preocupante. Sus resultados, después de un año
en el cargo, no son los que los veracruzanos esperaban. Si opina lo contrario,
quizá valga la pena someterse al referéndum de revocación de mandato. No
tendría de qué preocuparse, ya que un gobierno “cercano, trabajador y orientado a
resultados” sería ratificado sin titubeos por la sociedad.
¿O no?
Epílogo.
Algo que también debe entender la gobernadora, es que si el gobierno contrata un
servicio y éste no se realiza con apego a las condiciones pactadas, lo conducente
es cancelar dicho contrato y buscar a otra empresa que sí garantice el estricto
cumplimiento de cada una de las cláusulas. *** La solución no puede ser que el
gobierno se dé a la tarea de contratar personal (esto es, hacer crecer la nómina)
para realizar tareas que dejo de hacer la empresa incumplida. *** ¿A qué viene
esto? Frente a los problemas laborales que enfrenta la empresa LEIH (Limpieza
Especializada Industrial y Hospitalaria) con su personal, al que no le paga
puntualmente, lo que provoca constantes paros y movilizaciones de sus
trabajadores, la gobernadora anuncia que se analiza la posibilidad de crear una
empresa del gobierno que brinde ese servicio. *** Al fin y al cabo, “el dinero no es
el problema”.
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