Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro
Hasta donde el columnista supo con anticipación, el pasado 31 de diciembre la alcaldesa
entrante de Veracruz, Rosa María Rosy Hernández Espejo, acompañaría a temprana hora
a la nueva presidenta municipal de Boca del Río, María Josefina Maryjose Gamboa
Torales, a su rendición de protesta. Luego saldrían juntas hacia el puerto donde Maryjose
devolvería la cortesía a Rosy acompañándola, a su vez, a su acto protocolario de
asunción al poder. En algún punto, ambas saludarían a los periodistas invitados que
asistieran y a los que cubrieran sus eventos.
Hasta ahí me quedé. No ocurrió. En el caso de las dos, un norte huracanado que azotó la
zona conurbada desde el día 30 hizo que ambas cambiaran sus planes y las sedes de sus
actos. Gamboa Torales dejó la explanada frente al palacio municipal para irse al Foro
Boca y Hernández Espejo la Plaza Heroísmo Veracruzano, en el malecón, para refugiarse
en el Teatro de la Reforma. Me parecía oportuno y alentador que ambas iniciaran sus
mandatos dando una gran muestra de civilidad política por estar totalmente conurbados
sus municipios, pero también por ser una morenista y la otra panista.
Me parecía interesante también que una y otra, las dos periodistas en sus inicios,
compañeras de noticiarios de radio en un determinado momento, ambas egresadas de la
Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación, parte de la convivencia reporteril de
la zona conurbada, compañeras diputadas federales en la misma Legislatura, dieran un
ejemplo de que los periodistas convertidos a la política pueden ser tan o más
profesionales que los políticos de carrera, y que ambas demostraran a propios y extraños
que con ganas y voluntad política sí se puede trabajar en forma conjunta en bien de sus
representados.
Rosa María y Maryjose, juntas, con gran civilidad política
Por eso me dio gusto este martes verlas juntas, una al lado de la otra, en la reunión
mensual regional de la Mesa Interinstitucional de Coordinación Territorial para la
Construcción de la Paz y la Seguridad (¡Uf! Ojalá y abrevien el nombre tan rimbombante,
que cuando termina uno de pronunciarlo ya no tiene ni aire. Podría llamarse algo así
como Mesa para la Paz y la Seguridad, o simplemente Mesa para la Seguridad), reunión
en la que Maryjose fue la anfitriona. Que yo sepa, se vieron en total armonía, no se
mordieron o rasguñaron, no se dieron piquetes de ojo ni se pellizcaron, menos se sacaron
la lengua. Ahí estuvieron también los alcaldes Reynaldo Fernández Ortiz, de Jamapa, y
Samuel Acosta Martínez, de Medellín, los dos de Morena.
Alentador, sin duda alguna; alentador porque son las alcaldesas de los municipios más
importantes del estado, porque son militantes de partidos muy distantes en lo ideológico,
pero con estatura para superar cualquier barrera que les impida lograr el desarrollo y
progreso de las demarcaciones en las que mandan, porque –así lo veo– actúan con
seguridad en sus convicciones políticas y sin temor a que se enoje la gobernadora Rocío
Nahle con una o reclame Miguel Ángel Yunes Linares a la otra. Hicieron valer su
autonomía y tener decisión propia porque la responsabilidad es de ellas, y solo de ellas, y
su único compromiso es con sus representados, quienes les dieron la confianza con su
voto y son a los únicos que tienen que rendirles cuentas.
“Gobernar implica saber construir puentes”
Viendo la foto de la reunión, recordé lo que dijo Maryjose el día que rindió protesta: “Los
tiempos exigen altura de miras, civilidad política y cooperación institucional más allá de las
diferencias partidistas”, y “gobernar también implica saber construir puentes. Por eso,
desde el ámbito municipal trabajaré con respeto institucional y con absoluta disposición de
coordinación con los distintos órdenes y poderes de gobierno” (ese día envió “un saludo
afectuoso” a la gobernadora Rocío Nahle).
Es muy temprano para cantar victoria y decir que el lazo de entendimiento demorará los
tres años de su mandato, pero al menos ya se demostraron y demostraron que es posible
trabajar con entendimiento y en forma coordinada sin renunciar a sus militancias ni a sus
convicciones políticas. De inicio ya demostraron que tienen voluntad política para alzarse
por encima de colores, siglas y militancias y ver por el bien común. Si se mantienen así,
harán historia y serán un ejemplo para todo el país, ejemplo de unidad dentro de la
diversidad en un estado muy polarizado cuyos habitantes lo que más desean es la paz
social.
Las rendiciones de protesta
Ahora aprovecho para recuperar detalles del día en que ambas rindieron protesta como
nuevas presidentas municipales.
De Rosa María me gustó que abrió su acto a toda la prensa. Acreditó a todo el que quiso
asistir. Lo mismo ocurrió con María Josefina. Sin duda, y no quiero dejar de comentarlo,
tienen equipos profesionales de Comunicación Social, encabezados, la del puerto por
Víctor Ochoa, la de Boca por Víctor Pineda, reporteros periodistas de toda la vida y
conocidos en la zona conurbada. Recibí invitación para acompañarlas. Con Rosa María
vengo como periodista desde el siglo pasado, con María Josefina estuve en los días
difíciles que vivió en el pasado, en este espacio.
Lo que son las cosas y las vueltas que da la vida. Hernández Espejo llegó ¿hasta el cielo?
luego de que como periodista sufrió represalias de Miguel Ángel Yunes Linares cuando
fue secretario general de Gobierno (hizo que la corrieran de la estación de radio donde
trabajaba porque abrió los micrófonos para que la gente se quejara del gobierno de
Patricio Chirinos), mientras que Gamboa Torales preside hoy uno de los dos municipios
más importantes de Veracruz mientras que Javier Duarte, que la persiguió y se ensañó
con ella por su línea crítica, está en la cárcel.
Detalles de Maryjose Gamboa
Detalles que me llamaron la atención el día que rindió protesta Maryjose fue que, al subir
al estrado, casi al pie de la escalerilla, escuchó una oración y recibió una bendición del
presbítero de la parroquia de Santa Ana, Guillermo Arturo Ramírez Martínez, y ya en su
mensaje se declaró creyente: “Creo en Dios como guía y fortaleza en los momentos de
mayor responsabilidad”.
Me pareció relevante que lo dijera por la congruencia con los valores y la doctrina de su
partido, identificado como de la derecha. También expresó: “creo profundamente en la
familia como base de nuestra sociedad”. No dejó de citar al fundador del PAN, Manuel
Gómez Morín. Recordó que decía: “no venimos a imponer una voluntad, sino a servir al
bien común, que es la única guía legítima del ejercicio del poder”, y que ella se va a guiar
bajo esa máxima. Su mensaje fue sencillo y muy claro, y por lo mismo, se entendió.
De Rosa María también hubo varios detalles, que comentaré en otra columna.
La Gobernadora dejó ir una oportunidad
Ese día, por cierto, creo que la gobernadora Rocío Nahle dejó perder la primera
oportunidad del nuevo año, de mostrarle a los veracruzanos que llegaba a 2026 con toda
su decisión de cambiar, de darle vida y vigencia a la pluralidad a la que está obligada
como gobernadora de todos, pero, oh decepción, cerró 2025 y abrió 2026 con claras
muestras de mantener la partidización de su gobierno: solo asistió (volando, claro está) a
la rendición de protesta de puro alcalde morenista: el de Coatzacoalcos, la de Xalapa, la
de Veracruz y la de Poza Rica, pero no, por ejemplo, la de Boca del Río, municipio en el
que vive, de la oposición.
Si extienden el Carnaval a Boca, bien, si no, no hay problema: Maryjose
Advierto en la alcaldesa de Boca del Río, Maryjose Gamboa, su decisión de no
complicarse la vida. A propósito del Carnaval de Veracruz, el mes próximo, que siempre
se ha extendido hasta Boca del Río, este martes declaró que no ha sido convocada para
colaborar pero que si se lo piden lo hará, y si no, “estamos de acuerdo en que llegue
hasta Veracruz, al final, el respeto a la presidenta, yo todo mi respeto a Rosa María. Si
Rosa María me dice, sí quiero, apóyame en algo, con todo gusto lo haremos” (XEU
Noticias). Y Sanseacabó.
