Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Este jueves el diario neoyorkino The New York Times, informó que
Estados Unidos estaría “intensificando la presión” sobre México
para que permita que fuerzas militares estadounidenses se sumen, en
operaciones conjuntas, para desmantelar laboratorios de fentanilo
dentro del país. Y no faltó quien dijera que ahora sí, es inminente
una invasión militar de los gringos a nuestro sagrado suelo. Y quizá
tenga razón, porque en Palacio Nacional también se habla de lo
mismo.
¿Cómo sería la invasión?
De acuerdo con el mismo Times, Estados Unidos estaría buscando
que las fuerzas estadounidenses acompañen a soldados mexicanos
en redadas contra posibles narcolaboratorios de fentanilo.
Es decir, nada de llegar echando bala como ocurrió en Granada en
1983, Panamá en 1989 o Venezuela el pasado 3 de enero. Será “una
acción coordinada entre ambos gobiernos, pero de ninguna manera
es una invasión. Porque México es un país independiente y soberano
que no permitirá jamás bla bla bla bla…” dirá la presidenta
Sheinbaum.
La invasión que no será invasión, al parecer no tiene vuelta de hoja.
Y en efecto, tiene como objetivo sacar a los narcos de sus
madrigueras. Pero…
Faltan los narcopolíticos de la lista que Trump le envió a la
presidenta con Marco Rubio, y que Claudia Sheinbaum guardó por
ahí. De unos meses para acá Trump ha estado presionando con los
nombres de esa lista en la que estaría, en primerísimo lugar, el
gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Una versión no desmentida dice que la presidenta habría enviado los
nombres a Palenque de donde le dijeron que no tocara a nadie, en
especial a Rocha Moya. Pero la presión ha llegado a un punto en que
Sheinbaum ya no puede seguir “pateando el bote”.
Según el periodista Carlos Loret, que asegura que la lista sí existe,
estarían entre otros, además de Rubén Rocha, otro gobernador en
funciones y un general del Ejército.
¿Quién será el otro gobernador? ¿Acaso Alfonso Durazo, de Sonora;
Ricardo Gallardo, de San Luis Potosí o Américo Villarreal, de
Tamaulipas, que están en la mira de Estados Unidos?
¿Y quién será el general en capilla?
Interesante pregunta.
Si detienen y deportan a un gobernador, será nota de ocho columnas.
Pero si hacen lo mismo con un general, se va a cimbrar el Ejército y
la onda telúrico-expansiva llegará a Palacio Nacional.
Lo que no se sabe, al menos de manera oficial, es si en la lista está el
responsable de que haber abrazado a los delincuentes y de que
México sea el país sin guerra más violento y peligroso del planeta.
Si la justicia es pareja, ese individuo debe estar en el lugar de
privilegio de la lista, porque él y nadie más es el responsable de que
alcaldes y gobernadores, que antes sólo eran ladrones y corruptos, se
convirtieran en narcogobernantes. Lo que permitió que la
delincuencia inundara el mercado gringo con estupefacientes.
Él es el responsable de que el Ejército y la Marina se corrompieran
como nunca en su historia y de que la mitad del territorio nacional
esté en manos de los delincuentes. E incluso, es el responsable (entre
decenas de barbaridades), del trenazo del 28 de diciembre al
nombrar a su hijo Gonzalo (el tercero de sus cuatro zánganos),
supervisor “honorífico” de una obra mal planeada y peor hecha que
cobró 14 vidas.
A él debe decirle Claudia Sheinbaum, “Con la pena pero te vas a un
país donde te juzgarán (como nunca lo harán en el nuestro), por
haber cobijado y protegido a los delincuentes, por haber permitido el
crecimiento de la violencia con casi 200 mil asesinatos y hasta por la
muerte de miles de niños con cáncer a quienes dejaste sin
medicamentos. Allá te acusarán de varios delitos y de traidor.
Porque al permitir la colusión de políticos con el narco y al
renunciar a brindar seguridad a los mexicanos como era tu deber
constitucional, traicionaste a tu patria”.
¿Se lo dirá?
Si… dos veces
bernagup28@gmail.com
