Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
El 20 de octubre de 1978 y por decreto presidencial, se instituyó
oficialmente la Cartilla Nacional de Vacunación que entró en vigor
el 1 de enero de 1979 y fue creada para apoyar en el registro y
seguimiento de la vacunación en niños menores de cinco años.
En 1998 el uso de la Cartilla se extendió a adolescentes de hasta 19
años. Y en el sexenio de Fox fue incluida en la Cartilla Nacional de
Salud, utilizada para el control de vacunación, seguimiento médico y
promoción de la salud.
Hasta ahí todo iba bien. Los menores recibían en tiempo y forma sus
vacunas hasta completar su esquema y todos contentos. Y cómo no,
si se vacunaba al 97% de la niñez mexicana.
Pero con la llegada de la 4T el esquema de vacunación se fue al
diablo. En 2020, tres de cada cinco niños contaban con su esquema
completo. En 2022 sólo dos de cada cinco tenían todas sus vacunas.
Pero en 2024, más de 340 mil menores se quedaron sin recibir ni una
sola vacuna, lo que es un crimen de lesa humanidad.
Y si a lo anterior se le agrega el desabasto de medicamentos que
lleva siete años y ya es crónico… futa.
La semana anterior la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que
todos los mexicanos estaremos en el Servicio Universal de Salud,
mediante una credencial que forma parte de la estrategia de su
gobierno para integrar y digitalizar el sistema público de salud,
permitiendo que cualquier persona pueda recibir servicios en
instituciones como el IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar, institutos
nacionales de salud, servicios médicos de Pemex y de las Fuerzas
Armadas, independientemente de su afiliación original o lugar de
residencia.
Imagina lector que estés en Pénjamo y allá te da un torzón. De
acuerdo con lo que dice la presidenta y gracias a tu credencial del
Servicio Universal de Salud, no tendrás problema para que te
reciban en una de las instituciones arriba mencionadas.
Ajá, ¿y luego…?
Si llegas a un hospital de las Fuerzas Armadas dale gracias a Dios,
pero si caes en el IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar o (que Dios te
agarre confesado) en algún hospital de Pemex, prepárate para el
colapso porque al menos el 70 por ciento de esos nosocomios
carecen de implementos, ya no se diga para hacer una cirugía mayor,
sino para suturar una herida.
La idea de un Servicio Universal de Salud (como el que tienen en
varios países de la Unión Europea, nomás que allá cuesta) es
excelente. Pero para que funcione como Dios manda, antes hay que
rehabilitar fachadas y laboratorios, cambiar cientos de camas,
proporcionar insumos y equipo moderno al personal médico,
abastecer de medicamentos, mejorar la red de drenaje y de agua
potable, así como el sistema de energía eléctrica en casi la totalidad
de las clínicas y hospitales.
Cuando los gobiernos corruptos y ladrones de antes sacaron a la luz
la Cartilla Nacional de Vacunación, es porque tenían el esquema
completo de vacunas para millones de niños menores de cinco años.
Lo mismo debería hacer el gobierno de la 4T que después de todo
viene del mismo tronco político: primero la rehabilitación de todo el
sistema de Salud y luego la credencialización.
Sólo entonces podrán presumirle a Dinamarca.
bernagup28@gmail.com
