CARTA A ROCÍO NAHLE GARCÍA DE UN ASESOR SOLIDARIO UPAV 2026

Feb 1, 2026 | Columnas

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Ángel Rafael MARTÍNEZ ALARCÓN

Un servidor es Ángel Rafael Martínez Alarcón, licenciado en Historia por la Universidad Veracruzana, con estudios de maestría y doctorado por la Universidad Internacional de Andalucía y la Universidad Virtual Hispánica de México, y alumno de la Universidad Complutense de Madrid. Soy uno de los más de ocho millones de veracruzanos a quienes usted no conoce personalmente. El 22 de agosto de 2023, le saludarle, siendo usted entonces Secretaria de Energía, durante un desayuno celebrado en la ciudad de Coatepec.

En este año 2026 he seguido con atención sus acciones en favor de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV). Me refiero, en particular, al decreto del pasado 12 de enero y a la reciente detención de su exrector, designación que en su momento contó con su visto bueno. La felicito por permitir que hoy ese personaje enfrente a la justicia. Sin duda, no actuó solo; confío en que en las próximas semanas se produzcan más detenciones por lo que constituye una grave traición a los veracruzanos: el desvío de recursos de una institución educativa.

Señora Gobernadora, usted pasará a la historia de la educación en Veracruz por haber decidido poner orden al interior de la UPAV. Esta institución cumplirá próximamente, en agosto, quince años de su decreto fundacional, anunciado por el entonces gobernador Javier Duarte de Ochoa en su toma de posesión. Los mandatarios subsecuentes —Flavino Ríos Alvarado, Miguel Ángel Yunes Linares y Cuitláhuac García Jiménez— vieron crecer el proyecto del normalista Guillermo Zúñiga Martínez (1942-2015), aunque con cierto desorden administrativo y una demanda estudiantil exponencial. Durante todos esos años, el interés por mejorar el servicio educativo fue escaso.

Deseo compartir con usted mi historia como asesor solidario de la UPAV desde 2006. Puedo afirmar, en primer lugar, que el cien por ciento de los asesores solidarios hemos actuado guiados por un profundo agradecimiento hacia la educación pública que el Estado mexicano nos brindó. En mi caso, esta formación abarca desde el jardín de niños hasta los estudios doctorales. Cuando el maestro Guillermo Zúñiga Martínez nos invitó a sumarnos al proyecto de la Licenciatura en

Educación para Adultos, el objetivo era profesionalizar a los alfabetizadores del Instituto Veracruzano de Educación para Adultos (IVEA).

Posteriormente, el proyecto salió del IVEA y se transformó en el Colegio Estatal de Educadores para Adultos (CEEPA), después en el Instituto Veracruzano de Educación Superior (IVES) y, finalmente, en la UPAV durante los últimos catorce años. Como solía decir Zúñiga Martínez, se trataba de “la Nueva Educación de Veracruz”, al servicio de quienes no habían tenido la oportunidad de acceder a estudios universitarios.

En estas casi dos décadas, he sido testigo de cómo la figura del asesor solidario se ha transformado en una suerte de apostolado franciscano, marcado por la crónica falta de gratificaciones —80 pesos por hora—. Estos pagos pueden tardar un mes, seis meses, un año, dos o incluso tres en depositarse en nuestras cuentas. En todo este tiempo, el asesor solidario no ha recibido reconocimiento alguno en el Día del Maestro ni felicitación por su cumpleaños, como sí hacía el primer rector mediante un telegrama. También hubo intentos de organizar un sindicato para defender nuestros intereses, pero todos fueron abortados.

Nuestra participación en el proceso educativo de la universidad es, sin embargo, fundamental. En la presente crisis, habría sido deseable la instalación de mesas de trabajo entre aprendientes, asesores solidarios y autoridades para diseñar el futuro de nuestra universidad.

Sábados y domingos, los asesores solidarios salimos de nuestros hogares para estar en las aulas junto a nuestros aprendientes —como se les denomina en la UPAV—, aun cuando la gratificación no haya llegado en años. Hoy duele saber que 800 millones de pesos fueron desviados por funcionarios de la universidad. Le aseguro que los miles de asesores solidarios no fuimos testigos ni, mucho menos, cómplices de esa deslealtad hacia su proyecto de gobierno. La sociedad veracruzana ha visto con buenos ojos las detenciones de los corruptos de la UPAV, en complicidad con la Secretaría de Educación de Veracruz.

Le reitero: el cien por ciento de los asesores solidarios somos profesionales titulados, con cédula profesional expedida por la Secretaría de Educación Pública. Actuamos con profunda vocación de servicio educativo. Ninguno se ha enriquecido;

vivimos de trabajos honrados. Si bien la condición humana es compleja y no dudo que algunos colegas hayan errado el camino ante la falta de pago, confío en que su gestión signifique una mayor cercanía con la comunidad universitaria. Asimismo, espero que los funcionarios de la Cuarta Transformación que estudien en la UPAV estén debidamente inscritos y cursen sus estudios como cualquier otro alumno.

Señora Gobernadora, no conozco personalmente al actual rector que usted designó hace algunos meses. He recibido información sobre su excelente trayectoria académica —con varias cédulas profesionales de licenciatura, maestría y doctorado—, lo cual resulta alentador. También me han hablado de su cercanía con usted como asesor en el Senado de la República. Espero tener la oportunidad de conocerlo y dialogar, como lo hice con los rectores anteriores. Le ruego que le instruya para mantener una rectoría cercana a la comunidad universitaria, tanto con aprendientes como con asesores solidarios, y de puertas abiertas, tal como lo hacía magistralmente el fundador, don Guillermo Zúñiga Martínez.

Cabe señalar que la UPAV es, hasta donde tengo conocimiento, la única universidad a nivel mundial que no cuenta con una biblioteca. En este rubro pongo a su disposición mis conocimientos y experiencia para contribuir a su fundación.

Para su información, he sido asesor solidario fundador en las licenciaturas de Educación para Adultos, Derecho, Naturopatía, Ciencias Políticas y Podología, y he impartido clases en Psicología y Gastronomía. Asimismo, he participado en casi un centenar de exámenes profesionales de nuestros alumnos a lo largo de estos años.

Señora Gobernadora, honrar honra. En esta nueva etapa que inicia la UPAV, la primera convocatoria para una contratación legal implica que nuestros años de servicio a los veracruzanos no serán reconocidos. Siento una profunda injusticia; parece que los asesores solidarios estamos condenados a transitar de injusticia en injusticia. Este 3 de febrero, por primera vez en la historia de la universidad, se nos recontratará formalmente para continuar ejerciendo la docencia. Asimismo, le informo que un número significativo de extranjeros residentes en Veracruz ha cursado estudios en la UPAV.

Durante todos estos años, los asesores solidarios no hemos recibido capacitación formal para la docencia universitaria. Sería una excelente oportunidad

impulsar programas de maestría o doctorado en educación para fortalecer nuestra práctica. Asimismo, cientos de jóvenes recién egresados de la universidad prestan sus servicios como asesores solidarios, encontrando en la UPAV una valiosa escuela de formación profesional.

Actualmente preparo mi documentación para el proceso de selección del próximo lunes 9 de febrero, con el inconveniente de que nunca se nos extendieron constancias de los cursos impartidos. Espero tener éxito en este trámite.

Le agradezco de antemano la atención prestada.