Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Ayer zarparon del puerto de Veracruz rumbo a Cuba dos buques de
la Armada de México (El Papaloapan y el Isla Holbox) con 814
toneladas de ayuda humanitaria “para la población civil”. La
Secretaría de Relaciones Exteriores informó que 537 toneladas van
en el Papaloapan con alimentos de primera necesidad como leche
líquida, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz, atún en agua,
sardinas, aceite vegetal y artículos de higiene personal. Mientras que
el Isla Holbox lleva 277 toneladas de leche en polvo.
Tres días antes (el 5 de febrero), el Departamento de Estado de
Estados Unidos anunció el envío de ayuda humanitaria a la isla por 6
millones de dólares. El subsecretario de Estado, Jeremy Lewin, dijo
que la ayuda sería utilizable incluso durante la escasez de
combustible porque incluye atún enlatado, arroz, frijoles, pasta,
pequeñas lámparas solares que también permiten cargar el celular y
kits de higiene.
El embajador de Cuba en nuestro país, Eugenio Martínez Enríquez,
agradeció “al pueblo y gobierno de México por su ayuda solidaria
que contribuirá a paliar las consecuencias de la cruel guerra
económica contra Cuba”. Pero a quien le están haciendo el fuchi es a
Estados Unidos.
El viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández
de Cossío, escribió en su cuenta X: “Bastante hipócrita aplicar
medidas coercitivas draconianas que niegan condiciones económicas
básicas a millones y luego anunciar sopa y latas de comida para unos
pocos”.
El enojo con Estados Unidos tiene su razón de ser. Y es que
mientras México está enviando los alimentos directamente al
gobierno de Cuba, Estados Unidos lo está haciendo vía ONGs y la
Iglesia Católica de la isla.
La ayuda de México servirá para paliar las necesidades de Raúl
Castro, Miguel Díaz-Canel, la cúpula del Partido Comunista
Cubano, el ejército y la alta burocracia. Y lo que sobre será para el
pueblo hasta donde alcance, que con esa purgada no alcanzará para
mucho.
La ayuda de Estados Unidos llegará en efecto a unos pocos porque 6
millones de dólares no alcanzarán para 8 millones de cubanos por
muy buena voluntad que se tenga. Y si la entrega se hace vía la
Iglesia Católica no es porque sea muy honesta (casi desde su
fundación, la Santa Madre ha sido bien transa), sino porque el
gobierno norteamericano sabe que el grueso de su ayuda llegará a un
número importante de cubanos. Lo que no sucederá con la enviada
por nuestro país.
Con Trump bloqueando el envío de combustible a la isla, Cuba vive
en el peor de los mundos con apagones de 22 horas al día que ya
llegaron a La Habana y están afectando todo. Y es que nada se
mueve sin combustible: ni aviones, ni autobuses, ni lanchas, ni
restaurantes, ni hospitales que llegaron a la “opción cero” es decir, a
parar cirugías incluso de urgencia. La falta de combustible detuvo la
zafra, no así la basura que se amontona en cada esquina de pueblos y
ciudades.
El pasado jueves Díaz-Canel aseguró que Cuba no es un Estado
fallido, sino un Estado que ha tenido que aguantar las presiones de la
principal potencia del mundo. Y remató con un “Vamos a vivir
tiempos difíciles” lo que no tuvo abuela. Porque se lo dijo a un
pueblo que lleva 60 años viviendo esos tiempos.
Lo correcto era que les hubiera dicho, “van a seguir viviendo
tiempos de infierno”. Tiempos que no ha vivido él, ni Raúl, ni los
vivió Fidel, al que nunca nadie vio haciendo cola en Las Bodeguitas
o tiendas de racionamiento, con su Libreta de Abastecimiento en la
mano.
Con todo, bien por la presidenta Sheinbaum al enviar ayuda
humanitaria a la isla. Mal porque el grueso de esa ayuda no llegará
jamás a los cubanos de a pie.
Ah, va un detallito al margen. En este país de Dios viven en pobreza
extrema 7 millones de mexicanos, que si no tienen siquiera una
dirección que dar para que les lleguen los apoyos del Bienestar,
seguro que desearán una lata de sardinas como las que se jambarán
Raúl Castro, Díaz-Canel y su pandilla de sátrapas.
bernagup28@gmail.com
