Por Edgar Hernández*
La sola mención de la Auditoría Superior de la Federación sobre millonarios daños patrimoniales de parte de los exalcaldes Ricardo Ahued y Eric Dóminguez, por más justificación encaminada a normalizar la transa, no es más que la marca indeleble de la 4T.
Ello al igual que los 76 ayuntamientos donde la ASF detectó con irregularidades superiores a los 2 mil 523 millones de pesos correspondientes a la Cuenta Pública 2024.
Ello, sin embargo, es solo una parte de las fechorías del gobierno del atarantado Cuitláhuac García y aliados, que hoy solapa Rocío Nahle ya que en realidad esa gestión gubernamental es una caja de pandora que esconde un saqueo sexenal que supera los 8 mil millones de pesos.
Habrá que insistir en que esa revisión contable es solo una parte de los municipios que concentran el 65% del monto observado mismos que no saben cómo justificar el uso de recursos federales.
Ricardo Ahued exalcalde de Xalapa, hoy Conserje de Palacio -¡Up´s! perdón, Secretario General de Gobierno- minimiza el tema aduciendo “normalidad” en la rendición de cuentas cuando por debajo le apuesta al olvido y esconde la certeza de que jamás será llamado a rendir cuentas y menos a devolver el billete.
Para el descreditado colaborador de Nahle, la transa le viene guanga y con tal de seguir pegado a la ubre adopta una conducta poco digna y por momentos cínica al justificar los desvíos comprobados y poner en término secundario a la Auditoría Superior de la Federación.
“Todo manejo financiero es comprobable… y es normal que la ASF me observe”, justifica.
Son, sin embargo, 198 millones 929 mil pesos en los que la auditora detectó con irregularidades en colonias pobres de Xalapa.
Son 8 contratos de obra bajo sospecha en donde la apuesta va en favor de que la burocracia lleve la deuda al archivo muerto o, en su caso, que ORFIS siga como está, ciego, sordo y mudo.
Por lo pronto esa apelación al olvido -como en el pasado y tal como caracteriza a los chairos- se la echarán a los priistas, a Fidel, Duarte o a Yunes o simplemente apostarán a que deje de ser noticia.
Otro que está en condiciones similares es el exalcalde de Papantla, Eric Domínguez Vázquez, hoy subsecretario de Finanzas de Nahle, un personaje no solo ligado a la criminalidad y robo de elecciones, sino al agandalle del billullo.
“Bajo su administración la ASF detectó irregularidades por 56 millones 995 mil 256.52 pesos”.
Lo más relevante de este caso, de acuerdo a conclusiones de este órgano fiscalizador, es la detección de una ventaja indebida en procesos de licitación donde empresas participantes estaban vinculadas entre sí”, un negocio redondo.
Según Eric entregó Papantla convertido en una Disneylandia, para sus habitantes, sin embargo, aparte del atraso urbano, falta de agua y destrucción del legado ancestral, lo más grave fue haber dejado como herencia al “Grupo Sombra” y bajo custodia del municipio al Comandante Santoyo quien sentó las bases para la gestación de la también llamada “Mafia Veracruzana”.
Es en Papantla donde quedó instalado y en abierta operación a toda la entidad el nido criminal más importante de la ribera del Golfo de México.
Esos son pues, dos de nuestros máximos exponentes de la gobernabilidad en la entidad en donde su “Movimiento de Regeneración Nacional” en el poder presume no ser igual a los del pasado.
En efecto, no son iguales, son peores.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
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