@Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
Aun cuando podría considerarse temprana la lucha por la gubernatura para el 2030, los dos contendientes más citados por la opinión pública veracruzana son, a no dudar, Manuel Huerta y Pepe Yunes.
Ambos velan armas, recorren a la sordina los 212 municipios y juegan -como decía don Fernando- el juego de las escondidillas en donde si te pesca el que te busca “te quema”.
Ambos perdedores -Pepe con dos derrotas- en anteriores contiendas que se “apoyan” en partidos que no los apoyan y crean percepciones de que uno, el del PRI está “con el PRI a morir” sin dejar de cerrarle el ojo a un partido en ciernes que recogerá su eventual candidatura ciudadana para el registro y listo.
En tanto, el del Morena, Manuel Huerta Ladrón de Guevara observa como cada día sus bonos bajan en Morena por la campañota que ha desatado Nahle en su contra y se refugia en el morenismo duro, el de las mayorías, el negro, el que solo vota si la voluntad de Huerta así lo decide y sin decir agua va.
Pepe no iría por MC. Tiene las puertas cerradas después de cuatro desprecios en el marco del destape del 2024 en donde solo Pepe se empeñó en sostener que solamente jugaría en alianza cuando Dante Delgado, después de la ruptura con López Obrador, hoy infartado, jamás aceptaría coalición alguna.
A Pepe, Movimiento Ciudadano le ofreció la candidatura por la gubernatura y ante una eventual derrota quedar al frente del partido a nivel nacional, el lugar, que hoy ocupa Samuel Maynez, serpia para él, cosa que desprecio.
Hoy las reglas de los naranjas cambiaron, ya no hay oferta para Pepe y sí eventualmente podrían inclinarse por Manuel Huerta con quien compartieron la lucha partidaria desde el inicio del siglo cuando el hoy senador estaba en el PT y se unieron con Adán Augusto López a la cruzada perredista que daría lugar al Movimiento de Regeneración Nacional, en donde justamente Dante trabajo hombro con hombro con los gestores morenos.
Dante hoy ve con simpatía a Huerta y su ejército de seguidores que son las raíces de Morena, aquellos a quienes a la llegada del atarantado Cuitláhuac no recibieron nada y al cambio sexenal con Rocío Nahle solo ratificaron con desilusión que nuevos eran morenos (fifis disfrazados) eran en su mayoría fuereños y con más hambre de dinero que ellos.
El clientelismo de Morena que no se movió de su lugar el año pasado en la renovación municipal y que dio lugar a la pérdida de 900 mil votos es el mismo que hoy está dispuesto a jugar con Manuel Huerta Ladrón de Guevara así sea con las siglas del movimiento naranja.
El senador contaría además con la ventaja adicional de tener el respaldo de los Yunes del Estero que aun cuando solo tienen un enclave en Boca, lo que les sobra es el dinero.
Y así será porque Nahle preferirá dar el dedazo en favor de su amigo, aliado y socio, Pedro Miguel Rosaldo, hoy alcalde de Coatzacoalcos o ya muy a fuerzas por Ricardo Ahued si es que para entonces sigue vivo López Obrador.
De Pepe, mucho habría que decir.
En primer término, porque postulándose por el PRI, si lo dejan, está condenado al boicot y derrota segura y no porque el obeso presidente del CDE estatal apodado “Fofo” se le atraviese, sino porque el dirigente nacional Alejandro Moreno, lo odia.
Lo odia con odio jarocho porque nunca se plegó a su liderazgo, porque cuando fue diputado federal no apoyo las iniciativas priistas, porque dejó correr que se iría a otro partido y porque si ganaba y fuera el gobernador Pepe Yunes jamás se arrodillaría ante su presencia.
¿Por qué entonces habría de quedarse en ese agonizante instituto?
Sus viejos amigos y colaboradores en la campaña de 2024 Raúl Arias y Carlos Luna están construyendo un partido que está en tiempo para jugar en 2027 y 2030 ahora en bajo perfil para evitar el desgaste, pero sin duda que Pepe será su abanderado siempre con la tutela de Guadalupe Acosta Naranjo.
Ese es el juego, el juego de las escondidillas.
Es el seguir nadando de a muertito hasta dentro de unos ocho meses en que se abra la convocatoria para jugar por las diputaciones del 2027.
Para Pepe, el futuro inmediato (2027) será una diputación local uninominal, no por el PRI, aunque la decadente Carolina Gudiño jure por está que el peroteño solo saldrá del PRI con los pies por delante, será por “Somos México”.
Así, la de Huerta y Pepe será una lucha de iguales que podría tornarse desigual si Morena a nivel nacional pone en orden a Roció Nahle y le ordena disciplina y todo el apoyo a quien como él mismo se define “¡Soy el güero Morena!
Si es así va a estar muy cabrón luchar contra el aparato y muy seguramente le repetirán la dosis a Pepe de arrebatarle un millón de votos y consecuentemente la gubernatura 2030-2036.
Y ya jugar para el 2036 otra vez muchos lo veríamos, de nuevo, perder desde el infierno.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
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