EL THERIÁN MORENO

Mar 6, 2026 | Columnas

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Sin tacto

Por Sergio González Levet

Chucho Uribe Esquivel llegó ayer en la mañana a La Parroquia de Xalapa y
declaró a los reporteros que ahí se congregan que a tomó la decisión de dejar las
filas de Movimiento Ciudadano, a 64 días de que tomó posesión como Presidente
Municipal de Las Choapas, y se sumará al partido Morena. Se convirtió así en un
therián moreno, porque llegó vestido de chapulín.
“Desde diciembre estuvimos tocando puertas y hoy se abren. Venimos a
sumarnos al llamado que nos hacen de Morena porque creemos que esto puede
traer más beneficios para Las Choapas”, declaró sin ningún rubor por el salto que
dio como trapecista electoral.
Esta nueva defección de un alcalde hacia el partido oficial, es resultado de la
obsesión taimada del Gobierno nahlista y de su dirigencia estatal por cachar
personajes de la oposición y hasta de los partidos aliados, con el fin de mejorar
cuando menos un poco las desastradas cifras electorales que tuvieron en la
elección municipal de junio del año pasado, después de la bailada que les pegó
Luis Carbonell de la Hoz desde a dirigencia estatal naranja.
Movimiento Ciudadano se queda así con 38 de los 41 munícipes que ganaron
en las elecciones, porque le fueron arrebatados también los triunfos en Poza Rica
y Papantla.
Los adalides de la Cuarta Transformación en Veracruz consideran que con la
inclusión de autoridades de otros partidos por la vía de la compra de conciencias o
de la amenaza podrán engañar a la presidenta Claudia Sheinbaum y a quienes
junto con ella dirigen Morena en el país, y cambiar la impresión que tienen de que
en el proceso electoral del año pasado se hicieron muy mal las cosas en Veracruz
y por eso hubo tal debacle numérica, cuando perdieron más de un millón de votos

respecto a la elección gubernamental de 2024 y apenas consiguieron ganar solos
en 11 municipios de las 212 que tiene la entidad.
Cabe aquí preguntar en dónde queda un elemento que cada día se difumina
más en el ejercicio del poder en México: la ética.
Y es así porque en primer lugar surge la pregunta de cuáles son los argumentos
del partido oficial para aceptar en sus filas a un presidente municipal que fue
acusado por la entonces candidata guinda a la gubernatura de ser un pillo de siete
suelas y de estar coludido con el crimen organizado.
O cuál es la razón por la que este Chucho abandonó a los electores que
votaron por un candidato que basó su oferta electoral en el proyecto político de
Movimiento Ciudadano presentado claramente ante el OPLE, como la marca la ley
del ramo.
El Chucho dice que no traicionó a nadie porque él ganó sin el auxilio del partido
naranja, solamente con su registro. Ante la pregunta de los chicos de la prensa
respondió con un razonamiento poco demostrable y una pésima prosodia: “La
gente creyó en el proyecto de Chucho Uribe; humildemente lo digo, ganamos por
el partido que nos pongan”.
La pregunta sigue en el aire: ¿cómo es posible que un candidato que llegó al
poder sustentado en los principios y colores de un partido se pueda cambiar de
bando sin que los ciudadanos que votaron por él puedan evitarlo.
Vamos a ver hacia dónde salta este Chucho cuando caiga Morena, lo que tarde
o temprano va a suceder.

sglevet@gmail.com