SHEINBAUM Y SU CONCEPTO DE REFORMA

Mar 8, 2026 | Columnas

O P I N I O N

Varias son las palabras que se pueden considerar
totalmente “manoseadas” como parte del lenguaje que la
representante del Poder Ejecutivo Claudia Sheinbaum Pardo
usa en sus aburridas mañaneras.
Además de: democracia y soberanía, de los que tiene una
interpretación muy personal, últimamente ha tenido que
incluir el vocablo: reforma. Del que también la acepción que
tiene, por la forma en que lo aplica esta como los citados
anteriormente muy alejados del significado real.
Sin adentrarnos en las definiciones estrictas de los
diccionarios como el de la Real Academia Española (RAE) y
otros más que existen con relación al rico idioma que se
habla en México, cuando se habla de reformar algo, lo que
sea, en el ámbito que sea, se da por sobreentendido que se
trata hacer un cambio. Y por lo general los cambios que se
hacen tienen el objetivo de mejorar lo que hay, lo que se
tiene y no empeorarlo. En otras palabras, que el género
humano en la mayoría de los casos que ha realizado alguna
reforma a lo largo de su historia ha sido para mejorar,

aunque desgraciadamente hay contadas excepciones, como
las estamos viviendo.
Y es, exactamente por esa equivocada interpretación que
tiene del concepto de reforma, el peligro que representa
para México y todos los mexicanos, la inútil, engañosa y mal
intencionada llamada pomposamente por los fieles
seguidores de la autollamada cuarta transformación (4T):
Reforma Electoral.
Ya que simplemente desde sus inicios por las malas
intenciones que contiene en contra de los partidos que viven
a expensas de la 4T, como son el Verde Ecologista de México
(PVEM) y el del Trabajo (PT), estos, no la han avalado.
Situación que a partir que se entregó la iniciativa
correspondiente el pasado miércoles 4 del mes en curso a la
Cámara de Diputados del Congreso de la Unión para que
inicien su análisis los legisladores, la situación y comentarios
sobre la citada reforma en lugar de aclarar sus intenciones,
las empeoró, por las incongruencias legales y de
procedimientos que en la complicada materia electoral
tiene.
Por citar solo algunas cuestiones: desaparición de
legisladores (lo que les pega a algunos partidos políticos,
pero lo más importante a la población minoritaria que
representan) y en el aspecto de la organización la
desaparición de parte de la estructura electoral, así como la
reducción de presupuesto para la operación de la elección.

Acciones que han provocado la inconformidad no
solamente de los partidos aliados, obviamente de los
opositores, pero lo más importante de la sociedad civil por la
forma en que la iniciativa presentada por Sheinbaum Pardo
veladamente expone la intención de fortalecer al partido
que pertenece y eliminar lo poco que ha quedado de la
incipiente democracia que se estaba viviendo en México
desde los años 90.
Estando tan consiente Sheinbaum Pardo de lo negativo de
su propuesta para México y los mexicanos, que en la
mañanera que expuso la reforma, desde ese momento
habló, de la existencia de un Plan “B”, para en el caso de no
aprobarse, entonces desmantelar al Instituto Nacional
Electoral (INE) a través de las leyes secundarias, que son las
únicas que podrán modificar por la cantidad de legisladores
que tienen en las cámaras.
Pero hasta donde se tiene entendido el concepto de
reforma es para cambiar, pero para bien, quitar lo que está
mal. No destruir lo que funciona, para que todo quede mal.
Ejemplo: como quedó el actual Poder Judicial, después de la
fraudulenta elección. Usted qué opina, estimado lector.
Hasta el viernes. noti-sigloxxi@hotmail.com (Fech. Púb. Lun.
9-marzo-26)