EL MENSAJE DE DON JORGE CARLOS

Mar 30, 2026 | Columnas

WEB MASTER

Sin tacto

Por Sergio González Levet

Ha empezado la Semana Santa de 2026. Entre las fiestas y el ocio de la vacación,
no faltan los creyentes que aprovechan esta época de recogimiento y devoción
para reflexionar sobre el papel del hombre en el mundo y la relación que podemos
tener los seres humanos con la divinidad, sea cual sea la interpretación que le
demos cada uno a los motivos de nuestra presencia en el mundo.
Para las iglesias cristianas, es la celebración mayor del año, y compite
ventajosamente con el nacimiento de Jesús en Nazaret y con otros motivos de
conmemoración, como las apariciones de la Virgen María en el Cerro de
Guadalupe, en el Tepeyac.
Desde la sede del arzobispado en Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong
ha enviado un mensaje profundo y lleno de sentido para los tiempos calamitosos
que corren. Nos recuerda que ésta es «una semana de gracia, vida y renovación»,
y pide a los feligreses que vivan estos días centrados en la pasión, muerte y
resurrección de Jesús.
Vale la pena detenerse en la homilía de don Jorge Carlos que, por razón de su
oportunidad, esta vez se refiere casi exclusivamente asuntos de la fe cristiana.
Monseñor se detiene a pedir que la Semana mayor no sea vista solamente
como una tradición, sino “como un tiempo de gracia profunda, y renovación
personal y comunitaria”.
Indaga sobre el significado de la pasión, que “conduce a la glorificación y la
victoria de la resurrección” y recomienda a los integrantes de su rebaño que
aprendan a escuchar a Dios en silencio como la mejor manera de “mantener la fe
encendida”., de lo que da cabal ejemplo la virgen María.

El arzobispo xalapeño reedita su mensaje a la comunidad creyente, aunque no
olvida la realidad que vivimos. Monseñor sabe que es pastor de almas, pero nunca
hace de lado que su misión igualmente tiene que ver con las condiciones sociales
en las que vive y muchas veces tiene que sobrevivir su grey.
Encauzador de espíritus hacia la fe, no deja de lado su papel como director de
conciencias, como un soldado de Jesús que milita en el mundo real hacia el
mundo ideal y por eso su discurso nunca de contener el ingrediente indispensable
de la justicia y la igualdad de todos los humanos.
Su arenga final en el mensaje por la Semana Mayor contiene una verdad
indisoluble y llama a una conducta inevitable para todos los creyentes:
“La vivencia de la Semana Santa y la Pascua nos hará crecer en la capacidad
de perdonar, de servir, de acompañar al que sufre y de anunciar esperanza en
medio de las dificultades que atraviesan nuestras familias y comunidades”.

sglevet@gmail.com