Sin tacto
Por Sergio González Levet
Una vez que fueron domados los efluvios principescos de las viudas de Cuitláhuac
que consiguieron seguir untadas en la ubre presupuestal en este sexenio, la
Legislatura ha proseguido el camino de la buena política y de una administración
pública asertiva.
Después de seis años de vaivenes entre la frivolidad y la ignorancia, la salida
de JJ Gómez Cazarín de la Junta de Coordinación Política dio paso a un proceso
de recomposición que implicó reponer reglas de convivencia, rescatar la seriedad
y devolver el prestigio. El nuevo liderazgo del profesor Esteban Bautista tuvo que
hacer una labor de bordado de alta escuela para resarcir los jirones con que se
encontró a su llegada al Palacio de Encanto el 5 de noviembre de 2024.
Las legislaturas LXVI y LXVII se definieron por su desaseo en el uso de los
recursos públicos, por la falta de orden en los trabajos del Congreso estatal y por
la ignorancia manifiesta de muchos de los diputados de la mayoría morenista,
fielmente representada por su coordinador, el diputado por Hueyapan, que se
distinguió más por sus cabriolas políticas y físicas que por un verdadero trabajo
parlamentario.
Y por si fuera poco, los diputados que, entre parientes y compinches, logró
dejar insertados antes de su entrega el gobernador Cuitláhuac García
pretendieron formar un bloque que, entre sus ensueños del poder perdido,
llegaron a pensar que podían deponer al líder de la Jucopo negociado por la
gobernadora Rocío Nahle, e imponer a uno de los vástagos infértiles del cuitlismo.
Puestas las cosas en su sitio y alejadas las veleidades de izquierdistas teatrales
como la diputada Tanya Carola Viveros Cházaro y su incívico puño alzado, el
profe Esteban empezó a dar forma a una diputación seria y discreta, alejada de la
soberbia y acercada a la gente, efectiva y eficaz.
La Legislatura LXVIII que hoy está en funciones ha logrado alejar el demonio de
las correcciones que los tribunales federales le impusieron a todas las iniciativas
votadas por los muchachos de Cazarín, lo que significó una hazaña al revés única
e irrepetible.
Hoy, el Congreso de Veracruz ha vuelto a ser un poder con respeto y se maneja
con la impronta que le imprime el Presidente de la Jucopo, sustentada en su
propia carrera de luchador social.
Las convicciones de Esteban Bautista y su larga vida cerca de los movimientos
populares son la garantía que se opone a las corcholatas populistas que manejaba
su antecesor.
El orden y la parsimonia han regresado a la representación de todos los
veracruzanos, y eso en verdad que es un alivio.
sglevet@gmail.com
