LOS SABUESOS TRAS ROCHA

Abr 30, 2026 | Columnas

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Sin tacto

Por Sergio González Levet

La solicitud de extradición de Rubén Rocha Moya y otros nueve cómplices de
Sinaloa formulada por Estados Unidos al Gobierno de México, es una bomba que
ha detonado en las más delicadas venas de la Cuarta Transformación.
Una vez recibida la petición en la Secretaría de Relaciones Exteriores, se
echaron a andar todos los pretextos posibles para no entregar al Gobernador
morenista, porque el hecho en sí destroza todos los argumentos que han
enarbolado los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum
en contra de las sospechas de que están vinculados con los cárteles mexicanos
del narcotráfico.
El comunicado de la SER, lo dicho en la conferencia de prensa por el fiscal
Ulises Lara López, las declaraciones de los coordinadores de la cámara de
diputados y la de senadores, los gritos histéricos de Arturo Ávila y Gerardo
Fernández Noroña, más el silencio sepulcral de la presidenta Claudia Sheinbaum,
son prueba fehaciente de que el torpedo dio por debajo de la línea de flotación del
morenismo.
Hasta el momento en que redacté estas líneas, el miércoles por la noche, la
única línea de respuesta del Gobierno de la República ante la solicitud gringa era
que se “tenían que aportar pruebas claras y verdaderas”, que es lo mismo que ha
respondido la Presidenta ante cualquier revelación de alguno de los tantos delitos
o corruptelas que han cometido los funcionarios designados y los representantes
electos del régimen.
Lo que tiene temblando a todos los obradoristas es que en contra de Rocha
Moya, del senador Enrique Inzunza Cázares, del alcalde de Culiacán Juan de Dios
Gámez, del Fiscal General Adjunto Dámaso Castro Saavedra y de varios

expolicías, es que la administración Trump puso en contra de ellos una batería de
gran peso, en la que participa Jay Clayton, Fiscal de los Estados Unidos para el
Distrito Sur de Nueva York, que ha llevado casos internacionales de alto perfil,
como el enjuiciamiento de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ni más ni
menos. Además, Clayton se ha enfocado en las investigaciones en contra de
narco-políticos mexicanos.
La jueza federal que lleva el caso es Katherine Polk Failla, del Distrito Sur de
Nueva York, que también tiene experiencia en casos de alto octanaje. “Failla es
conocida por ser una jueza rigurosa y meticulosa en derecho corporativo y penal,
con un enfoque en la aplicación estricta de los plazos y la preparación de los
abogados.”
Y con ellos está pendiente el Administrador de la DEA, Terrance C. Cole, que
acompañó al fiscal Clayton cuando se anunció la acusación contra Rubén Rocha.
Véase lo que se dice de él: “Su trayectoria se ha centrado en operaciones
internacionales, particularmente en Latinoamérica, destacando por su enfoque
agresivo contra los cárteles mexicanos y el fentanilo”.
Otro dato que pone a temblar a los políticos cuatroteros es que Cole supervisó
la extracción de Nicolás Maduro en Caracas, lideró la operación en que se apresó
al exolímpico canadiense Ryan Wedding en la Ciudad de México, y también
detuvo en Montevideo y trasladó a EEUU al narcotraficante uruguayo Sebastián
Marset, considerado uno de los más peligrosos de Sudamérica.
Difícilmente Rocha y sus cómplices se les van a escapar a esos expertos, por
más órdenes y regaños que salgan desde Palenque.

sglevet@gmail.com