Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Este domingo y como si días antes no los hubiera sacudido un
terremoto, los morenos celebraron en el Word Trade Center de la
CDMX su Congreso Nacional Extraordinario en una reunión bien
cool donde se regalaron más de tres mil mochilas con tres libros de
Andrés Manuel y uno de la presidenta Sheinbaum que llevaban un
mensaje subliminal: A ver si regalados los lee alguien.
En un ambiente de “tranquilos todos, aquí no pasa nada, lo de Rocha
Moya es un hecho aislado que solo festina la derecha reaccionaria”,
la ex secretaria de los programas del Bienestar, Ariadna Montiel, fue
ungida como nueva lideresa del partido y como primeras
providencias llamó a la unidad con tanto fuelle, que dio la impresión
de hacerlo más con desesperación que con vehemencia. Y su
discurso fue para la grada.
“Hoy hay una ofensiva permanente contra nuestro movimiento, por
lo que hago un llamado no solo a la militancia de Morena sino al
pueblo de México para mantenernos firmes y unidos en torno a este
proyecto de nación. Ninguno de los medios de comunicación que
conocemos y sus comentócratas o gobierno extranjero, pueden
romper la unidad que tenemos con el pueblo porque somos leales a
nuestros principios de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.
A ver, para ofensiva la de Estados Unidos que al enviarles el obús
que les envió, los exhibió como el partido donde los narcopolíticos
han encontrado el cobijo y la impunidad que necesitaban para
delinquir incluso a cielo abierto.
Y en relación a la promesa de no mentir ahí van nomás cuatro
ejemplos: “Apenas lleguemos al poder se acabará la corrupción. En
un año acabaré con la violencia; en dos años acabaré con la
violencia; en tres años se acabará la violencia (y ya no hubo promesa
el cuarto año). Pronto habrá abasto de medicamentos al 100 por
ciento o me dejo de llamar Andrés Manuel; dejo un sistema de Salud
mejor que el de Dinamarca”.
¿No robar? En Morena se hartado de robar los hijos, los hermanos,
los primos, los amigos, los líderes, los gobernadores, los alcaldes.
Los robos más grandes en la historia de este país (Segalmex y el
Huachicol Fiscal) han sido cometidos durante las administraciones
de Morena. “Moreno que no roba no es por honrado sino por
pendejo, porque oportunidades e impunidad sobran”.
Y quien miente y roba, traiciona.
Pero Ariadna siguió en lo suyo:
“Nos corresponde garantizar que los representantes de nuestro
movimiento sean mujeres y hombres con principios y valores,
honestos y con compromiso real con el pueblo, porque lo que está en
juego es la autoridad moral y política que nos dio la legitimidad para
llegar al poder… Desde ahora aviso a quienes aspiren a ser
coordinadores de la defensa de la transformación (candidatos a las
17 gubernaturas y a las legislaturas), que deben tener una trayectoria
impecable… Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún
gobierno de Morena. Hay que hacer a un lado a quien esté en estas
prácticas. En Morena los corruptos no tienen cabida”.
Lo que no parecen dimensionar en la cúpula del partido guinda es
que el problema no es el latrocinio ni la corrupción (ladrones y
corruptos los habrá siempre); el problema es el narco enquistado
hasta en las altas esferas del gobierno. Un problema que si ya era
grave, se recrudeció casi desde que el señor de Palenque se terció la
banda presidencial, pero fue negado una y otra vez por el propio
presidente. Hasta que vino alguien de fuera con el suficiente poder
para que le hicieran caso.
A estas alturas y después del Rochazo, elegir candidatos impolutos
como los quiere Ariadna Montiel es punto menos que imposible para
ella y su partido.
En contrapunto, no será difícil conseguir a bandidos y corruptos con
una barnizadita de honestidad y otra de honradez. Pero conseguirlos
sin nexos con aquellos, esa sí que va a ser una gran bronca.
Y eso es lo que no quieren dimensionar en Morena que están
apostando inocentemente a que la tormenta pase, cuando la
tronadera y los rayos que amenazan con una salvaje tempestad,
apenas comienzan.
Homenaje a Fidel
El sábado anterior en el edificio del PRI, se develó una placa
conmemorativa por el aniversario luctuoso de Fidel Herrera Beltrán
y su esposa Rosa Borunda de Herrera.
Al acto que fue presidido por el líder estatal del tricolor, Adolfo
Ramírez Arana y la secretaria general Carolina Gudiño Corro,
asistió Rosa Herrera Borunda, hija de la pareja, además de los
hermanos del ex gobernador Edgar y Agustín Herrera Beltrán, así
como quienes en su momento fueron algunos de sus colaboradores.
En su mensaje Rosa Herrera destacó: “Hoy nos reunimos con el
corazón lleno de recuerdos, ha pasado el tiempo desde su partida
física, sin embargo, siguen presente en todo lo que somos, hacemos
y en la forma en que entendemos la vida, mis papás nos enseñaron
que el amor se demuestra con acciones, trabajando, ayudando y
comprometiéndonos con los demás, su vida fue entrega constante a
su familia, a su gente y a Veracruz”.
Por su parte, Ramírez Arana indicó: “Hablar de Fidel es hablar de
trabajo, disciplina, constancia, de un hombre que recorrió Veracruz
casa por casa, que se formó en las elecciones, que ganó cuatro
elecciones para diputado federal, siempre en las urnas y por
diferentes distritos, para después ser Senador de la Republica y un
gran Gobernador de Veracruz. Fidel fue un hombre que construía
puentes, pero también los construyó con la oposición…”.
Gran verdad, construir puentes con todos, incluso con la oposición,
es lo que hace falta no sólo en Veracruz sino en el país.
bernagup28@gmail.com
