Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Este sábado sucedieron dos cosas en El Estero, el bello y
exclusivísimo cuerpo de agua enclavado en la zona de Boca del Río.
Primero explotó un yate de lujo y casi a la par pero más retiradito de
la explosión, en el Club de Golf Villa Rica, se festejó el cumpleaños
número 50 de Miguel Ángel Yunes Márquez que junto con su padre
Miguel Ángel Yunes Linares, pasarán a la historia como los
traidores que avalaron con su voto las reformas al Poder Judicial.
Del yate siniestrado no hay mucho que agregar. Lo que tenía que
decirse lo dijo en videos, conferencias banqueteras y hasta en visitas
a noticieros radiales, el diputado federal Zenyazen Escobar García:
“El yate no es mío”. Y lo repitió con tan machacona insistencia que
a la raza jarocha no le quedó duda: “El yate es de Zenyazen”.
En la pachanga de Yunes hijo se extrañó la presencia de la clase
política de alcurnia. Pero hay una razón; desde la traición del 11 de
septiembre del 2024 (cuando Yunes Márquez votó a favor de la
reforma) sus amigos han volteado para otro lado y los han dejado
solos.
Quien estuvo presente fue Adán Augusto López Hernández que
sonriente, se tomó una foto abrazando a Miguel Ángel Yunes
Linares como lo que son: dos viejos conocidos. Si se acordaron de
aquel lunes 9 de septiembre del 2024 bien que lo disimularon.
Fue el día en que Adán Augusto le dijo al choleño tras mostrarle un
legajo de denuncias penales: “O tu hijo vota a favor de la reforma o
activo estas denuncias y a partir de hoy dormirás en la cárcel”.
También estuvo el senador Manuel Huerta que asistió por dos
razones: para saludar a Adán Augusto del que es amigo personal
desde hace muchos años y para purgar a los hijos de Cuitláhuac:
Zepeta, Zenyazen, Cazarín y compañía.
Otras que acudieron a la pachanga fueron la diputada local Indira
Rosales San Román y la alcaldesa de Boca del Río, Marijose
Gamboa Torales, que le deben su carrera política a Yunes Linares y
nobleza obliga.
¿No hubo más gente de abolengo político? No.
Alguien del equipo de los Yunes que quién sabe qué se metería,
soltó el borrego de que al ágape asistiría la gobernadora Rocío Nahle
y eso más que un rumor fue una auténtica mafufada. Si algo tienen
en común Adán Augusto y los Yunes, es que la gobernadora no
puede verlos ni en pintura y menos si están juntos.
Es más fácil que el TRI gane y por goleada siete partidos del
Mundial antes de llegar al octavo y coronarse campeón, a que
veamos a los Yunes y a Rocío dándose la mano afectuosamente y
teniendo de testigo a Adán Augusto.
¿De qué hablarían Yunes papá y el devaluado tabasqueño? No creo
que de apoyar al nuevo cincuentón a ganar la gubernatura de
Veracruz en 2030. No, ni pensarlo. No veo cómo puedan ayudarlo
cuando ambos son hoy por hoy poco menos que ceros a la izquierda.
O parafraseando a un clásico guanajuatense: “Son cohetones muy
quemados”.
Quizá la reunión cuyo pretexto fue el cumple de Miguel Ángel hijo
fue para hablar de cosas más lúgubres.
Adán Augusto sabe que está en la mira de los Estados Unidos y
tiene tres caminos: o se pela o se entrega… o lo entregan.
Cualquiera de las tres opciones dejará en el desamparo a los Yunes
porque Adán Augusto es el único clavo al que están agarrados en
Morena, partido que se sirvió de ellos, pero que también los ve como
traidores. Y es que un traidor donde quiera que se para apesta.
“Adán Augusto y los Yunes son unos muertos políticos. El primero
sabe que corre el riesgo de ir a la cárcel. Pero vaya o no, los Yunes
se están quedando en el limbo sin el peso político que tenía el
tabasqueño, defenestrados por su ex partido el PAN, mal vistos en
Morena y repudiados por los veracruzanos. Quizá al calor de las
copas fantasearon sobre un futuro promisorio, pero ese futuro no
volverá. Al menos para ellos”, me dijo un analista político.
Duras palabras, pero sin duda cercanas a la realidad.
¿O tu qué opinas, lector?
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