PORRISMO RURAL EN LA UV; LA REPRESIÓN QUE MARTINCITO NO QUIERE QUE VEAS

Jun 16, 2026 | Columnas

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DE PRIMERA MANO

Por Omar Zúñiga
La detestable práctica propia de las épocas de la represión estudiantil —cuando el
sistema trataba de someter la inconformidad entre la comunidad universitaria— ha sido
revivida hoy, en Xalapa y hacia el interior de la Universidad Veracruzana.
Con una diferencia básica: el blanco ya no son los estudiantes, ahora son los empleados
que manifiestan su rebeldía ante las imposiciones procedentes de una rectoría en manos
de un usurpador.
El procedimiento es bastante sencillo: un empleado común es nombrado director o
ratificado como jefe de oficina.
Agradecido por la designación y el consecuente sobresueldo, se convierte en un ente
manipulable que velará por los intereses de quien lo colocó en esa jefatura, no se atreverá
a morder la mano que le da de comer y, para ello, pondrá sobre el estante una lealtad tan
desmedida como humillante, con tal de mantenerse en el puesto.
Así, martincito (en minúsculas, como él) ha convertido a los jefes de área en esbirros
incondicionales, cada uno transformado en gendarme dispuesto a la represión abierta o
velada.
Porrismo laboral en su más cruda manifestación.


Los casos de represión se han dado en prácticamente la totalidad de las dependencias
universitarias.
Los datos disponibles apuntan a agresiones contra disidentes en la Secretaría de
Desarrollo Institucional, en Actividades Deportivas, en Televisión Universitaria y, en el
caso más extremo y documentado, en la Dirección de Comunicación.
Algunos de esos asuntos han sido llevados hasta la Comisión Estatal de Derechos
Humanos, porque la Dirección de Recursos Humanos UV determinó que no se trata de
hostigamiento sino de «una percepción equivocada» por parte de los afectados.
A ello se suman las quejas por escrito presentadas ante Recursos Humanos, que la
directora Rosa Aidé Villalobos desecha y se niega siquiera a responder.

Así las cosas, los trabajadores agredidos deben buscar la forma de defenderse desde
fuera de la institución, ignorados por los funcionarios-porros y tratados como si no
guardaran relación contractual alguna con la Universidad.


Para documentar el optimismo…, la mañana del viernes 5 de junio, los empleados de las
diversas oficinas ubicadas en la explanada de rectoría se sorprendieron ante la presencia
de elementos policiales.
Llegaron a notificar el apercibimiento contra un sujeto señalado como violentador y
protegido consistentemente por la directora de Comunicación Universitaria.
Las autoridades impusieron orden de restricción a Julio César «N», quien ya no podrá
acercarse para dar continuidad a la consigna de hostigamiento que le fue encomendada.
Con esto queda claro que la titular, Norma Trujillo Báez, mantiene bajo su ala a
protegidos dispuestos a consumar consignas agresoras procedentes de rectoría.


Norma Trujillo —la periodista que se asumía como defensora de los Derechos Humanos,
exintegrante del Colectivo Voz Alterna, participante en protestas contra la violencia hacia
el periodismo y supuesta simpatizante de grupos ciudadanos que buscan a sus
desaparecidos— es reiteradamente señalada por varios de sus subalternos como
principal promotora del porrismo institucional al interior de la UV.
Norma es el brazo ejecutor de la línea agresora implementada por martincito (así, en
minúsculas, como él) para proteger sus mezquinos intereses personales.
La «activista» que se enganchó al asesinato de Regina Martínez desde 2012 en busca de
una reputación que su personalidad le negaba sistemáticamente, reitera hoy el
vergonzoso servilismo.
Mientras tanto, los trabajadores afectados deben buscar solución fuera de la Universidad
Veracruzana al desorden y los conflictos generados por la propia directora de
Comunicación, ante los oídos sordos y la mirada ciega de todos los incondicionales del
espurio que ocupa la rectoría de la máxima casa de estudios de Veracruz.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com