ACOSAN EXTRANJEROS A ADULTA MAYOR EN XALAPA

Jun 30, 2026 | Columnas

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DE PRIMERA MANO

Por Omar Zúñiga
*Hostigan a la madre de la pianista Argentina Durán
*Le hacen llegar documentos de autoridades de otro país
*¿Y las autoridades de Cancillería y FGR?
*¿Se configura el nuevo delito de “acecho”?
Por Omar Zúñiga
En noviembre pasado se documentó en este espacio el calvario que vive
Argentina Durán, la extraordinaria pianista xalapeña, víctima de un
hostigamiento que arrancó en redes sociales y escaló hasta la falsificación de
documentos judiciales con sello y firma apócrifos de una jueza veracruzana.
Lamentablemente, lejos de detenerse, el acoso ha cruzado una línea que
debería encender todas las alarmas: ahora tocó la puerta de una mujer adulta
mayor, ajena por completo al conflicto, que no tiene más responsabilidad que
ser la madre de la artista.
La señora, originaria y vecina de Xalapa, recibió en su domicilio documentos
que pretenden hacerse pasar por comunicaciones oficiales de la Embajada de
Suiza en México, relacionados —otra vez— con el supuesto incumplimiento en
el pago de pensión alimenticia por parte del esposo de Argentina.
El absurdo, querida, querido lector, tiene una explicación técnica que conviene
exponer con toda claridad, porque desnuda la mentira de origen: Ecuador no
tiene representación diplomática en México.
Desde abril de 2024, cuando la policía ecuatoriana irrumpió en la embajada
mexicana en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, ambos países
rompieron relaciones y, por acuerdo suscrito en Berna, es Suiza quien funge
como potencia protectora de los intereses de Ecuador en territorio mexicano
—y de México en Ecuador—, bajo el marco de la Convención de Viena sobre
Relaciones Diplomáticas.
Esa figura diplomática, conocida como “buenos oficios” o mandato de potencia
protectora, sirve para mantener un nivel mínimo de comunicación institucional
entre dos Estados sin relaciones formales.

No es, ni remotamente, un mecanismo para tramitar demandas civiles de
particulares, mucho menos para notificar pensiones alimenticias entre
exparejas.
Que alguien en Ecuador —porque desde ahí, según todo indica, proviene el
hostigamiento orquestado por Karol ‘N’, la primera esposa— se atreva a
falsificar un documento atribuyéndoselo a la legación suiza, no es solamente un
acto de mala fe contra una familia xalapeña: es una usurpación que
compromete la credibilidad de una representación diplomática extranjera
acreditada en nuestro país.
Que además, dicho sea de paso, Karol es ciudadana de Colombia ni siquiera
es ecuatoriana.


Aquí es conveniente ser preciso, porque no se trata de un capricho retórico:
usurpar el nombre, sellos o atribuciones de una misión diplomática puede
actualizar, además de la falsificación de documentos prevista en el artículo 278
del Código Penal para el Estado de Veracruz (de uno a cinco años de prisión),
figuras del fuero federal relacionadas con la usurpación de funciones y el uso
indebido de insignias o denominaciones oficiales, dado que involucra a una
representación extranjera y trasciende fronteras.
De hecho con la reciente reforma al Código Penal de Veracruz se podría
configurar el delito de “acecho”.
El asunto ya no es solamente competencia del Ministerio Público local: la
Secretaría de Relaciones Exteriores y la Fiscalía General de la República
tienen obligación de intervenir, tanto por la probable falsificación como por el
componente transnacional del hostigamiento, que involucra a una ciudadana
colombiana avecindada en Ecuador operando, presuntamente, junto con una
prima radicada en Xalapa.


Para documentar el optimismo…, lo que debe pesarnos como sociedad es lo
elemental: una señora adulta mayor, que no tiene absolutamente nada que ver
en este conflicto entre su yerno y la expareja de éste, hoy vive con el temor de
abrir la puerta de su casa.
No cometió delito alguno, no tiene vela en este entierro, y sin embargo es
blanco de una campaña que ya no distingue a quién daña con tal de doblegar a
Argentina y a su esposo.

Acosar a una persona adulta mayor, aprovechando su menor familiaridad con
trámites digitales y legales para sembrarle angustia, es una forma de violencia
particularmente cruel y cobarde.
Y cuando ese hostigamiento se disfraza con el membrete de una embajada
—inventando una gestión diplomática que, por las propias reglas del derecho
internacional, es materialmente imposible— estamos ante algo que ya no
admite la etiqueta de “pleito familiar”: es un probable fraude documental con
pretensiones de extorsión moral.
Se reitera el exhorto a las autoridades, ahora con mayor urgencia: la Cancillería
mexicana, a través de su embajada en Berna y su canal con la Confederación
Suiza, debe confirmar formal y públicamente que ningún documento de esa
naturaleza ha sido emitido por dicha representación; y la Fiscalía de Veracruz,
en coordinación con la FGR, debe dar curso a las denuncias ya presentadas,
identificando a los responsables materiales e intelectuales de esta cadena de
falsificaciones, que con cada episodio se vuelve más grave.


Argentina Durán sigue siendo, ante todo, una de las grandes voces del piano
que ha dado Veracruz al mundo.
Su madre, una mujer que solo quiere vivir en paz en su propia casa, no debería
pagar el precio del despecho de nadie.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com