O P I N I O N
Por: Mario Javier Sánchez de la Torre.
Dentro de un negativo ambiente político y económico
nacional, disfrazado durante estos días en este país por la
celebración de la Copa Mundial de Futbol 2026, situación
que ha sido muy bien aprovechada por el Gobierno Federal,
de la Ciudad de México (CDMX) y de las entidades
federativas que son sedes de algunos partidos, llegó la
realidad del T-MEC.
Tratado comercial entre México, Canadá y Estados Unidos
de Norteamérica (T-MEC), que entró en vigor el 1 de julio del
2020, en sustitución del Tratado de Libre de Comercio de
América del Norte (TLCAN), firmado en 1992, que entró en
vigor en enero de 1994, debido a la visionaria posición del
presidente priista Carlos Salinas de Gortari.
Tratados comerciales que quiéralo o no aceptar el
presidente norteamericano Donald Trump, han sido de gran
beneficio para los tres países, con lo que la zona de América
del Norte se ha fortalecido económicamente a nivel
mundial, siendo una prueba de esto que las potencias
económicas mundiales como lo son China, Japón, Alemania,
y otros países, tiene comercio con esta zona comercial
deseándolo incrementar cada día.
Razón por demás de gran importancia el tratar de
permanecer como integrantes de este tipo de tratados. Por
lo que se deben cuidar todos los aspectos de las actividades
que se lleven a cabo en los países participantes.
Situación que desde el inicio del nefasto sexenio de Andrés
Manuel López Obrador (AMLO) y también en el actual
periodo de gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, no
solamente se han descuidado las acciones gubernamentales
tanto en el aspecto económico como en el político, sino que,
principalmente en el actual periodo, se han llevado a cabo
acciones en contra de los intereses nacionales y de los
integrantes del T-MEC.
Entre las que podemos citar como a nivel internacional,
los gobiernos de diferentes países y los medios de
comunicación de este continente y Europa, dan
informaciones sobre la forma en que se permite en México
las actividades del narcotráfico, desaparición de personas, la
extorsión desde pequeños negocios hasta grandes empresas
trasnacionales, como las mineras en el norte del país y algo
muy grave, como lo es la impunidad, que refleja el deterioro
que el Estado de Derecho ha tenido en México.
Situación esta última que para la economía mundial es
fundamental que funcione, porque en donde no hay un
Estado de Derecho eficiente, no hay certidumbre, y si no hay
certidumbre, no hay inversiones, y no hay empleos y no hay
progreso y eso es lo que está pasando en México.
Razones las citadas, que quiéralas o no aceptar la
administración de Sheinbaum Pardo, como lo expresó hace
algunos días una de las principales calificadoras del mundo
J. P. Morgan, todas estas situaciones influyen en que el T-
MEC pueda operar. Lo que no será así, pues la propuesta de
México y Canadá de prorrogarlo por 16 años, no se logró.
Pero lo que sí pasó, fue lo propuesto por el gobierno de
Trump, de continuar operando por 10 años más, con una
revisión anual, que solamente acarreará a México una gran
incertidumbre y por tanto inestabilidad que por el momento
todo parece indicar durará 10 años más.
Por lo que no se puede entender la tranquilidad y alegría
de Sheinbaum Pardo y de Marcelo Ebrard, respecto a como
quedó el T-MEC, ya que para México no quedó nada bien.
Usted qué opina estimado lector. Hasta el viernes. noti-
sigloxxi@hotmail.com (Fech. Púb. Lun. 5-julio-26).
