Entre Columnas
Martín Quitano
X: @mquim1962
Para Manuel Bernal, mi amigo.
Las mentiras suenan a hechos para aquellos que han sido condicionados a confundir la verdad. DaShanne Stokes
Nuestra cotidiana vida política y pública, característica del grupo en el poder, está sostenida en la fraseología redentora de la tríada “no mentir, no robar y no traicionar” derrotada por ellos mismos en cada acción que realizan, pero que se invoca como una liturgia sanadora para encubrir el pegamento de sus verdaderos y oscuros intereses que representan exactamente lo contrario.
En una carrera contra la realidad que los alcanza para contradecirlos una y otra vez, la construcción de las mentiras pasa a ser cada vez más descarnada, más cínica. Es difícil entender cómo se continúa con un proyecto basado en el engaño, que se mira desde la superioridad moral, si no fuera porque la historia muestra que así funcionan muchos ejercicios ignominiosos de poder, establecidos desde sujetos ávidos de encubrir sus intenciones, muy lejanas de lo que dicen ser.
La profundización de las mentiras, de las farsas que tanto criticaron en el pasado, ahora son el sustento de sus quehaceres, son la sustancia para encubrir sus intereses facciosos de poder autoritario, de acomodo como la nueva “mafia del poder” con todas las indecencias que eso conlleva. Las mentiras son el manto que oculta para que al final ya no haya certeza de nada, que no pueda distinguirse entre verdades o mentiras, que se obstruya el pensar y por ende se promueva un actuar social entre indiferente y ausente, resultado del vacío que la impotencia de saber establece como logro de todo lo anterior.
En 8 años hemos visto la fuerza de la destrucción de la demagogia, respaldada por una ilusión establecida ante el agotamiento de formas de ejercicio político y publico ruin, de expectativas frustradas y ruptura de oportunidades de desarrollo. El cheque de esperanza entregado fue traicionado por quienes lo recibieron. Los que aseguraban que “la rebelión en la granja” marcaría en positivo el nuevo rumbo del país, solo mostraron que la fábula orwelliana resultó fiel reflejo de su toma de poder. Expulsaron a los anteriores dueños para “crear un mundo libre e igualitario” que, como ha quedado demostrado, transformaron la libertad ofrecida en una tiranía peor de corrupta y anti humanista que la anterior.
Puestas en evidencia, las mentiras son ahora los mecanismos que acompañan al gobierno para mantenerse y se concretan en el derrumbe institucional de todo lo que les signifique un contrapeso a ellas; en la fuerza de los compromisos que han abierto con los poderes fácticos; en la ruptura republicana y democrática; y ahora buscan la protección legal para la persecución de la libertad de expresión, buscan legalizar la censura de la plumas que no aplauden, de las voces críticas como ellos lo fueron en su camino al poder. Ahora quieren solo loas o darán sanciones, quieren institucionalizar los comisarios del poder para definir qué es verdad y qué es mentira, qué se puede considerar o no válido, qué se puede decir y qué no, so pena de condenas.
La ruta por la que caminamos no es inédita, tampoco el talante de quienes nos llevan por ella. Ejemplos varios existen sobre las visiones protofascistas que se detectan en los discursos y acciones populistas, pseudo democráticos y de resguardo de los “derechos del pueblo” que por cierto ellos y solo ellos representan. La apuesta se incrementa por quienes se asumen en la intocabilidad, pues actúan despreciando la memoria y la historia, como en la rebelión en la granja, cuyo líder máximo se convirtió en lo mismo o peor que lo combatido. Quizá no muy tarde pueda volverse a dar y entonces ellos también serán expulsados.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
¿La audiencia de los adultos mayores será respetada con la sanción administrativa y penal correspondiente al delito de discriminación cometido por las diputadas poblanas?.
