Punto de Vista
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
Lo narra con claridad el periodista Mussio Cárdenas en su columna Informe Rojo que subtituló “Delta 1, un sicario a la medida de Rocío Nahle”. *** El periodista explica que Delta 1, miembro destacado de la organización criminal “Grupo Sombra” y al que identificó como Javier Iván López Brito, fue el “sicario a Modo” de Morena para embestir contra el alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Raúl González (MC). *** “No le importa a Nahle si Raúl González es o no el autor intelectual del crimen de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez. Puede ser inocente, pero ¿qué más da? No le inquieta si a Roxana Berenice se le hace justicia. Lo suyo es usar su muerte para frenar el avance de Movimiento Ciudadano, partido que ganó municipios, se convirtió en segunda fuerza en el sur de Veracruz y, lo crucial, le hizo un boquete político a Nahle que, por lo que indican las encuestas, prevé un descalabro mayor”, advierte el analista. *** Y no suena distinto a la realidad. Es una malévola práctica de quienes utilizan a los aparatos de justicia para sostenerse en el poder. *** La corporación de seguridad del estado tiene el control de las cárceles y resulta muy sencillo “negociar” con alguno de los reos: “vas a estar muchos años aquí; de ti depende que ese tiempo resulte cómodo, o que se convierta en un infierno. No tienes que traicionar a tus jefes, sólo se trata de que declares que la persona que nosotros te indiquemos, formaba parte de tu banda”. *** Y así, con el testimonio de un “testigo protegido” pueden acusar a sus enemigos políticos de lo que sea: homicidio, secuestro, desaparición forzada o cualquier otro cargo del fuero común, para que su caso no sea atraído por las instancias federales. *** A ese nivel llega la perversidad de quienes hoy gobiernan el estado… y el país.
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Esteban Ramírez Zepeta lo tiene muy claro: sabe que las candidaturas de la alianza 4T a las diputaciones federales se definen en la Ciudad de México.
Sabe también que desde hace tiempo se decidió en la capital del país y se confirmó en Xalapa, con la gobernadora, que por el Distrito XVII, con cabecera en Cosamaloapan, el candidato será Javier Herrera Borunda, del Partido Verde.
Pero el dirigente estatal de Morena trae su propia agenda y privilegia su lealtad a quienes lo llevaron hasta donde hoy está.
Aprovechando que la jefa política de Morena en Veracruz -Rocío Nahle- carece de un equipo propio (o el que tiene no le alcanza para cubrir todo el territorio estatal) el pasado fin de semana Ramírez Zepeta se metió a la Cuenca del Papaloapan con el propósito de agitar las aguas y favorecer el proyecto de quienes en realidad le marcan la ruta al dirigente de Morena.
Desde una oscura oficina del gobierno federal, Ramírez Zepeta recibió la instrucción: “habla con Felipe (Pineda Barradas, actual diputado local), dile que se mueva, que no hay nada definido en México y que las mediciones lo colocan a él por arriba del junior”.
La jugada es tan simple, como burda: llegar al momento de las definiciones a argumentar que “la propuesta del Verde no ha crecido” y presentar una alternativa guinda.
Eso, por supuesto, no va a suceder.
Los detractores de Javier Herrera Borunda utilizan como principal argumento la comparación del hijo con la trayectoria del padre y ahí es donde están fallando.
Desde hace un buen rato Javier Herrera ha ido construyendo su propia circunstancia. Si de algo sirvieron las enseñanzas de su padre, es que sabe muy bien cuáles son las puertas que debe tocar.
La decisión de competir en las urnas por un escaño en San Lázaro fue consultada en Palacio Nacional y obtuvo el beneplácito. Cuidadoso hasta el extremo de las formas, acudió también a palacio de gobierno, en Xalapa y consiguió importantes acuerdos con la gobernadora. La comunicación entre ellos es frecuente.
Lo que ahora está sucediendo es que están buscando el hilo conductor de la trampa de Esteban Ramírez Zepeta. Han identificado, con claridad, la mano de Cuitláhuac García y eso no les resultó novedoso. Lo que les llamó la atención es que alguien más, nativo de la Cuenca, ha tenido que ver en esta conjura.
Todos lo conocen y saben que no es capaz de dar la cara, pero asumen que tiene aún la suficiente influencia en el equipo del exgobernador, para contaminar el proceso interno allá, en su tierra.
La tregua estaría por romperse y ese personaje podría ser vetado por su afán de jugar a dos cartas.
Ya se verá.
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Epílogo.
En un tácito reconocimiento de los severos problemas que enfrenta el gobierno estatal en materia de sanidad animal, en los últimos días la subsecretaría de Ganadería ha estado reubicando -y en muchos casos despidiendo- a inspectores de sanidad animal, sugiriendo que con eso van a corregir el jugoso negocio de la extorsión a transportistas de ganado. *** Y en parte tienen razón. El “cártel ganadero” incluye entre sus filas a inspectores que han sido colocados en puntos estratégicos. Lo extraño es que a los encargados de operar esos movimientos no los han tocado y mantienen el control de las “jaulas” que tienen libre tránsito por territorio veracruzano. *** Los propios inspectores removidos y ganaderos del estado señalan a Elías Morales Argüello y a su hijo, Rafael Morales Toxqui, como los encargados de “coordinar” desde Balastrera todo el negocio de los puntos de inspección. *** “Tienen más poder que el propio coordinador de Movilización, Moisés Díaz Romero, al que tienen congelado y bajo investigación”, señalan los ganaderos. *** Suena raro que el asesor especial de la gobernadora para temas de ganadería no le haya informado de estos problemas.
