Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro
Aclaración de entrada: El texto que transcribo a continuación es de la columna “Jaque
Mate” de Sergio Sarmiento, que con el encabezado “Chayote y críticos” publicó este
jueves 6 de agosto en el diario Reforma. Vi que en las redes sociales se reprodujo la
columna tal cual, o sea, circuló libremente y los cibernautas la hicieron suya. Al
retomarla y reproducirla corro el riesgo de una demanda por el pago de derechos de
autor. Si llegara a ocurrir, no tengo con qué pagar, pero las consecuencias bien valen
suscribir el texto para quienes nos dedicamos al cada vez más peligroso oficio-profesión
de informar con toda libertad y tratar de formar opinión sin poner nuestra conciencia al
servicio del poderoso. El periodista refleja lo que muchos pensamos y quisiéramos decir
y cuestionar, y estoy seguro que nadie lo hubiera hecho mejor que como él lo plantea.
Aprovecho para expresar mi solidaridad con Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva y
Raymundo Riva Palacio, así como con el propio Sergio Sarmiento, compañeros hoy bajo
la mira del Gobierno por su línea crítica e independiente, así como de denuncia de todo
lo que el poder pretende ocultar o sobre lo no quiere que se reflexione:
Ayer la presidenta Sheinbaum presumió que su gobierno no contrata publicidad con
ciertos medios. “Hay algunos a los que no les damos. TV Azteca no recibe, Reforma
tampoco, El Universal tampoco. Abiertamente lo digo”. Esta política, sin embargo, viola
los “Lineamientos generales para el registro y autorización de las Estrategias y
Programas de Comunicación Social”. La mandataria no puede argumentar que son
producto de los gobiernos liberales que tanto odia. Se publicaron el 4 de enero de 2021
en el gobierno de López Obrador.
Los lineamientos señalan que “el otorgamiento y distribución de publicidad oficial debe
realizarse bajo criterios objetivos, imparciales y transparentes que garanticen la igualdad
de oportunidades”. No es el caso ahora. Los tres medios a los que no les da publicidad
se cuentan entre los más importantes.
Las presiones a los medios prevalecían en los tiempos en que el PRI era el partido
hegemónico. Los directores de la mayoría de los periódicos se reunían con el Presidente
en el “día de la libertad de prensa” para alabarlo y agradecer la “libertad” de la que
gozaban. Los críticos, en cambio, eran castigados, como El Norte de Monterrey en los
setenta, al que se le recortó la provisión de papel que le vendía el monopolio
gubernamental PIPSA, o Proceso, al que José López Portillo le retiró la publicidad por
sus críticas a la corrupción gubernamental.
El 7 de junio de 1982 López Portillo respondió a una pregunta sobre el boicot a Proceso:
“¿Una empresa mercantil organizada como negocio profesional tiene derecho a que el
Estado le dé publicidad para que sistemáticamente se le oponga? Esta, señores, es una
relación perversa, una relación morbosa, una relación sadomasoquista que se aproxima
a muchas perversidades que no menciono aquí por respeto a la audiencia. Te pago para
que me pegues. ¡Pues no faltaba más!” (Carlos Monsiváis y Julio Scherer, Tiempo de
saber: Prensa y poder en México, 2003).
Sin embargo, los recursos públicos no son propiedad del gobernante. La publicidad
oficial tiene como objetivo comunicar información importante sobre los asuntos de
interés público. Su propósito no es comprar conciencias ni castigar a los críticos.
Ayer la Presidenta se quejó una vez más de “los comentócratas, porque es tan absurdo
lo que dicen que ni tiene caso estar aclarando cada cosa, pero es parte de un vínculo
que tienen entre todos ellos, que no quieren al gobierno. ¿Y por qué no lo quieren? Pues
porque no les damos chayote… porque nosotros no le damos dinero a un periodista, a
un reportero, para que digan lo que queremos que digan”. Añadió que “hay recursos que
se distribuyen en medios de comunicación a partir de sus audiencias”, pero no a los tres
ya mencionados, “porque también en particular TV Azteca, pues ustedes saben que
tiene que terminar de pagar sus impuestos”.
El gobierno ya no da a conocer cómo distribuye el gasto de publicidad, cosa que debería
hacer, pero la información disponible sugiere que entrega dinero a los youtuberos que lo
alaban, sin importar sus audiencias, y a La Jornada, que refleja sus puntos de vista. Es
chayote puro. TV Azteca ha pagado los impuestos que el gobierno le ha exigido
después de agotar sus recursos legales. La Presidenta no explicó por qué boicotea al
Reforma y El Universal, pero son periódicos reconocidos por su independencia
informativa.
Sheinbaum ha adoptado las políticas del viejo PRI y en especial de López Portillo. No le
preocupa violar los lineamientos de gasto en publicidad. Utiliza los recursos como arma
para premiar a quienes le aplauden y castigar a quienes la critican. No es correcto.
EN SONORA
Dolia Estévez ha publicado una lista de cómo el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo,
repartió en 2025 la publicidad oficial. “Agitprop, del extremista español Pablo Iglesias,
[es] el único chayotero extranjero con 4.5 millones de pesos”.
Hasta ahí el texto de la columna de Sarmiento. Lamentable a todas luces la postura de
la presidenta. Si es que todavía quedaban algunas dudas, cada día más se ahoga la
esperanza del cambio que prometieron los de la 4T. Si el periodismo por naturaleza de
por sí es un oficio-profesión de riesgo, ahora lo es más con un gobierno que a toda
costa pretende legalizar la censura en forma disfrazada a través de su ley sobre los
derechos de las audiencias. La prensa independiente, crítica, plural es el último bastión
que queda para frenar el intento del gobierno para ahogar la libertad de libertades y
tener sometidos a todos. Vale la pena correr cualquier riesgo y continuar la lucha para
que eso no suceda.
¡Uf! Se salva la Huasteca del fracking
Alienta seguir la lucha por la defensa de los intereses del país cuando uno ve, se entera,
que hay mexicanos que no se arrastran ante el poder y que actúan con toda
responsabilidad.
Un comité de 54 especialistas, al que la presidenta Sheinbaum convocó a evaluar la
viabilidad de la explotación de gas natural no convencional, usando el fracking o
fracturación hidráulica, descartó de manera definitiva la explotación en la cuenca
Tampico-Misantla ubicada entre la Huasteca veracruzana y el sur de Tamaulipas, lo que
por ahora pone a salvo toda el área de Chicontepec.
Los especialistas pudieron habérsele tirado al piso a Sheinbaum y haberle dicho sí
señora, sí se debe y se puede. Pero no. Fueron contundentes. Prohibieron cualquier
intento de explotación. Concluyeron que esa región resulta social y ambientalmente
inviable para desarrollar proyectos de fracturación hidráulica. Quiso que no, Sheinbaum
adelantó que su gobierno asumirá esa recomendación “tal cual viene”. Algo para celebrar
este fin de semana.
