¿QUÉ O QUIÉN ES ANDY?

Ago 19, 2026 | Columnas

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Sin tacto

Por Sergio González Levet

Desde todos los rincones de lo que queda del grupo empoderado de la Cuarta
Transformación se han levantado voces indignadas, soliviantadas, aterrorizadas
porque el Departamento de Estado del Gobierno de Donald Trump se atrevió a
cancelar la visa de Andy-Andrés Manuel chico, el hijo del mesías.
La voz del lopezobradorismo aún vivo alza las acusaciones tronantes: ¡Anatema
de la derecha, los conservadores, contra el hijo del padre! ¡Herejía en contra de la
familia sagrada! ¡Sacrilegio en contra de la sangre pura del patriarca! ¡Apostasía
contra la fuerza moral del Movimiento (que se mantiene purísima en el discurso,
no obstante la corrupción salvaje de sus integrantes).
El morenismo alza la voz y grita que no pueden tocar a Andy-Andrés Manuel
chico porque… porque… porque es, vaya, un personaje, un protagonista, un
referente del movimiento que es un partido que no es un partido que no es un
movimiento (“Una rosa es una rosa es una rosa”, Gertrude Stein en su poema
Sacred Emily de 1913).
Y podría ser todo eso que los lopezobradoristas quieran que sea, pero en el
papel oficial no es más que un ciudadano común y más corriente que muchos
mexicanos. No tiene ningún nombramiento; no ha hecho nada por el país o por el
Gobierno; nunca ha sido votado mas que por el dedo elector de su solícito padre.
Realmente, lo único que sí ha sido, es navegar como un junior aprovechado de
la posición paterna, lo que le ha servido para hacer negocios, para treparse como
un directivo temporal de Morena, para huir apasionadamente de las
responsabilidades y la culpas.
Sí es definitivamente un dolor de cabeza para su progenitor; para los jerarcas
de todos los pisos de la Cuarta Transformación, incluido el sótano; para los

directivos del partido Morena; para la Presidencia de la República; para el
Gobernador de Tabasco. Y dicen que hasta para algunos líderes de cárteles.
Por favor, suplicamos, rogamos muchos que alguien le diga a él y a sus
hermanos y a su papi que no es el receptáculo de la soberanía nacional, ni el
cachorro de la 4T, ni el paladín de la no injerencia (héroe, si acaso, de la
ingerencia de manjares de lujo en restaurantes carísimos, lo que no afecta su
austeridad por la gloria del padre).
Nunca será un corresponsal considerado por el POTUS Donald Trump, al que
le manda cartas sin razón (¡Uuuufemia!) que nunca serán aceptadas ni leídas en
la correspondencia de la casa Blanca. Y mucho menos un consejero áulico del
güero mejillas de naranja, a quien le viene guango lo que le pueda decir este
chamaco.
Andrés Manuel López Beltrán no es ni siquiera eso. Es solamente Andy, aunque
llore. No llega ni a Andrés Manuel chico. Sólo Andy, así, en