TUXPAN; GOBERNAR TAMBIÉN REQUIERE OFICIO POLÍTICO. BITÁCORA POLÍTICA

Ago 26, 2026 | Columnas

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Por Miguel Ángel Cristiani G.

En política hay una diferencia que a veces se aprende demasiado tarde: ocupar un cargo no significa necesariamente saber gobernar.

La presidencia municipal otorga facultades, responsabilidades y una representación institucional. Pero para ejercerla con eficacia se necesita algo que no se adquiere simplemente con sentarse en el despacho del alcalde: experiencia, sensibilidad política, capacidad de gestión y, sobre todo, saber escuchar.

Ése es precisamente el contraste que comienza a hacerse en Tuxpan entre la actual administración de Daniel Cortina y la que encabezó anteriormente José Manuel Pozos Castro.

Mientras la actual gestión comienza a ser cuestionada por sectores de la población debido a lo que consideran una mayor atención a acciones de imagen y obras menores, frente a problemas pendientes en servicios públicos, agua, vialidad y seguridad, la administración anterior empieza a ser recordada por una característica distinta: la cercanía con los ciudadanos y la capacidad para gestionar soluciones.

Por supuesto, toda administración municipal enfrenta problemas y ninguna está exenta de errores.

Pero también es cierto que los ciudadanos terminan estableciendo comparaciones.

Y esas comparaciones suelen ser particularmente severas.

Porque quien llega a gobernar recibe no solamente el presupuesto y las oficinas municipales.

Recibe también las expectativas de quienes votaron.

Y ahí es donde comienza el verdadero examen.

Pozos Castro, una trayectoria que trascendió Tuxpan

José Manuel Pozos Castro dejó la presidencia municipal de Tuxpan y posteriormente pasó a incorporarse al Gobierno del Estado de Veracruz.

Actualmente se desempeña como subsecretario de Gobierno, dentro de la administración de la gobernadora Rocío Nahle García.

El dato resulta relevante porque permite observar que su trayectoria política no terminó con la administración municipal.

Por el contrario, su experiencia fue aprovechada posteriormente en una posición dentro de la estructura estatal.

Y ése es uno de los elementos que sus simpatizantes suelen destacar: la experiencia acumulada durante años de actividad política y administrativa.

En Tuxpan, quienes recuerdan favorablemente su gestión suelen señalar precisamente su disposición para escuchar y atender personalmente los problemas planteados por los ciudadanos.

Esa cercanía, en política, tiene un valor que no aparece en ningún presupuesto.

Un alcalde puede tener recursos.

Puede tener funcionarios.

Puede tener asesores.

Pero si pierde contacto con la gente, comienza a gobernar a través de otros funcionarios, mediante informes, tarjetas y fotografías.

Y ése puede convertirse en un problema.

Gobernar no es solamente inaugurar

Daniel Cortina todavía tiene tiempo para corregir el rumbo.

Ésa es quizá la parte más importante de esta historia.

Una administración municipal apenas comienza y sería injusto pretender calificarla definitivamente como narcisista por sus primeros meses.

Pero precisamente por eso éste es el momento adecuado para señalar los síntomas que generan preocupación.

Los baches no esperan.

El agua tampoco.

La seguridad mucho menos.

Y los ciudadanos no pueden vivir de anuncios.

El reto para el actual presidente municipal consiste en demostrar que las obras de imagen forman parte de una estrategia más amplia y no sustituyen la atención de las necesidades fundamentales.

Porque una parada de autobús puede ser útil.

Una banqueta pintada puede mejorar la imagen urbana.

Pero un gobierno municipal se mide finalmente por cuestiones mucho más elementales:

¿Funciona el servicio de agua?

¿Las calles están transitables?

¿Los servicios públicos responden?

¿Existe seguridad?

¿El ciudadano encuentra al alcalde cuando tiene un problema?

Esas son las preguntas que realmente importan.

La política también se trata de escuchar

La experiencia de Pozos Castro deja, al menos desde la perspectiva de quienes valoran positivamente su administración, una enseñanza que el actual Ayuntamiento podría aprovechar:

gobernar también significa escuchar.

Escuchar al ciudadano que llega al Palacio Municipal.

Al empresario que pide mejores condiciones para invertir.

Al comerciante.

Al trabajador.

A las colonias.

A las comunidades.

A quienes tienen una queja y a quienes tienen una propuesta.

Y después, naturalmente, resolver lo que sea posible resolver.

Porque tampoco sirve escuchar si después nadie hace nada.

La política municipal no se gana con discursos.

Se construye con resultados.

Y los resultados, a diferencia de las fotografías, no necesitan filtros.

Tuxpan tiene la palabra

Al final serán los propios tuxpeños quienes establecerán la comparación.

No corresponde a una columna decidir si una administración fue mejor o peor que otra.

Eso lo determina la memoria ciudadana.

Lo que sí corresponde al periodismo es poner sobre la mesa las preguntas y observar lo que ocurre.

Daniel Cortina tiene todavía la oportunidad de demostrar que las primeras críticas no representan el rumbo definitivo de su gobierno.

Tiene tiempo para cambiar prioridades, acercarse a la ciudadanía y concentrarse en los problemas que realmente preocupan a los tuxpeños.

Porque si consigue hacerlo, las fotografías de las inauguraciones pasarán a segundo término.

Los resultados hablarán por él.

Pero si ocurre lo contrario, la comparación con su antecesor será cada vez más inevitable.

Y en política, cuando los ciudadanos comienzan a decir “antes estábamos mejor”, recuperar esa percepción puede ser mucho más difícil que ganar una elección.

Como seguramente diría Pancho López:

“El problema no es cortar el listón; el problema es que después de la foto haya algo que celebrar.”

Y en Tuxpan, todavía hay tiempo para demostrarlo.