Sin tacto
Por Sergio González Levet
Con excepción de los neomillonariazos de la Cuarta Transformación, los
mexicanos en general padecemos por la falta de dinero suficiente para sufragar
nuestros gastos, nuestras necesidades y hasta nuestros gustos.
Es una monserga que cada quincena el salario no alcanza para llegar hasta el
siguiente día de pago, y nos vemos impedidos para pagar algún servicio, cierta
urgencia o un cobro que programamos pero al que no pudimos llegar con el
recurso necesario.
Y entonces tenemos que recurrir al impiadoso Monte de Piedad y otras casas
de empeño iguales -de usureras-, a un desastroso crédito de nómina, a la
solvencia de algún familiar o un compadre (para aquéllos que se pueden dar el
lujo de tener compadres pudientes) o a los préstamos por Internet, que en los
últimos años han venido pululando con su oferta de dinero expedito, rápido y que
se autoriza sin consultar el buró de crédito.
Estos últimos préstamos son los que han sido más socorridos por los
internautas en condición de insolvencia, que desde sus celulares más o menos
inteligentes se avientan a solicitar desde 300 hasta 50 mil pesos sin necesidad de
papeleos, avales ni prendas de garantía… sólo con el poder de su INE.
Obvio, las facilidades con las que la mercadotecnia ofrece este dinero tan
accesible son amplísimas… y totalmente engañosas. Veamos:
- De entrada, en su propaganda ofrecen cantidades cuantiosas que al ser
pedidas se reducen solamente a algunos cientos de pesos, y de ahí muy
lentamente van subiendo en la medida en que vamos construyendo una cara y
tortuosa historia crediticia con la empresa. - El interés que cobran esas aplicaciones de préstamo automático es altísimo y
además crece aún más con las multas y comisiones que por el menor motivo
cobran a la menor morosidad del cliente.
Para develar la mala fe: anuncian engañosamente un interés de solamente una
décima de punto diaria, que de principio se hace baja pero en realidad representa
un 3 por ciento mensual y un 36 por ciento anual. - El sistema de cobro que tienen esas empresas es totalmente draconiano, y
se fundamenta en el acoso telefónico al deudor, a sus familiares y hasta a sus
contactos del celular (hay una página que ofrece que nunca molestará al cliente y
sus amigos, siempre y cuando aquél esté al corriente en sus pagos; sería el colmo
que le cobraran a alguien cuando no debe nada). - Otro engaño es que anuncian que están certificados y avalados por la
Condusef, cuando en realidad solamente mandaron un aviso a esa Comisión de
apoyo a deudores diciendo que estaban ofreciendo servicios de préstamos al
público.
Para nadie hay dinero fácil en este mundo -a menos que usted sea hijo o amigo
de YSQ- y por eso es una mentira del tamaño de la luna que le den el dinero con
tantas ventajas.
Hay que tener mucho cuidado con esos préstamos facilones y baratos, porque
suelen salir muy caros.
sglevet@gmail.com
