CUITLÁHUAC, ORADOR EN LOS XV AÑOS DE MORENA; ROCÍO NAHLE NO ASISTIÓ

Oct 7, 2026 | Columnas

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Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro
El panorama político de Veracruz de cara a 2027, 2029 y 2030, cuando se elegirán
diputados locales y federales, presidentes municipales y gobernador, dio un sorpresivo
vuelco de 180 grados cuando la dirigencia nacional de Morena (en realidad el
expresidente Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum) enlistó
como uno de los cinco oradores en el acto por el XV aniversario de Morena al
exgobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, ante la ausencia de la
gobernadora Rocío Nahle García, quien no asistió y les hizo el vacío.
En su intervención, Cuitláhuac mencionó a Rocío y al senador Manuel Huerta. Entre otras
cosas, hizo un repaso histórico de la llegada al poder de Morena. Recordó que en 2015 su
partido ganó solo 14 diputaciones federales, dos de ellas en Veracruz: la de Nahle en
Coatzacoalcos y la de él en Xalapa. Los volvió a mencionar cuando recordó que perdieron
la gubernatura en 2016 y que entonces decidieron abrir Morena para sumar y que fue así
como la ganaron en 2018. Dijo que en su lucha aprendieron que no tienen derecho a
distorsionar las aspiraciones legítimas “en una vulgar pelea por los cargos”.
Los otros oradores fueron Alfonso Durazo, gobernador de Sonora y presidente del
Consejo General; Camila Martínez, secretaria de Comunicación; Epigmenio Ibarra,
presidente del Consejo Consultivo; y Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena.
El papel relevante que le dieron en fecha tan especial hace pensar que Cuitláhuac tomará
fuerza en la definición de candidatos a diputados federales y que a Rocío no le gustó la
fuerza que tomó. Al acto fueron invitadas todas las gobernadoras y todos los
gobernadores de Morena del país.
El próximo domingo Manuel Huerta rendirá su segundo informe de trabajo legislativo en el
Parque Juárez de Xalapa y en principio se sabe que asistirá la gobernadora. No se sabe
si también está invitado Cuitláhuac, pero será un acto político con miras, sin duda, a la
sucesión en 2030, pasando por la elección intermedia del próximo año.
Casi dos años después, el tejido social en Veracruz está roto
Tras el cuestionamiento que se le hizo de que una no veracruzana de nacimiento llegara
como gobernadora de Veracruz, se pensó que Rocío Nahle tan pronto como tomara el
poder iba a tratar de legitimarse dando un golpe de autoridad que convenciera a quienes
votaron por ella que no se habían equivocado, y a quienes no, que los iba a conquistar
con hechos y resultados.
Curiosamente, como aspirante y luego como candidata, los veracruzanos que no estaban
de acuerdo con la imposición que hizo de ella Andrés Manuel López Obrador no le
cuestionaban tanto su paso como constructora de la refinería de Dos Bocas, bastante

cuestionable, sino su origen zacatecano, que no era veracruzana. A ya casi dos años de
que asumió la gubernatura, no se le ve alguna intención de que todavía busque ser
aceptada como una nativa más, sino, por el contrario, cada vez más se distancia de un
pueblo que se caracteriza por su hospitalidad con el que llega de fuera, al que adopta y lo
siente suyo y lo apoya.
Todo parece indicar que a la señora no le interesa que no la acepten muchos y hasta
pareciera dar la impresión de que no le importa ni le preocupa que ese rechazo se
transforme en un voto en contra de su partido y sus candidatos el próximo año, y habrá
que esperar el resultado del sufragio ciudadano en 2027 para ver si, en caso de que le
sea adverso, así reacciona y cambia o intenta cambiar.
Veracruzanos no estaban acostumbrados a tanto zarandeo
A veces hasta resulta penoso ver, escuchar o leer las fuertes críticas que le dirigen
propios y extraños, es decir, veracruzanos y no veracruzanos lo mismo en las redes
sociales que en los medios, penoso porque los veracruzanos no estábamos
acostumbrados a que se zarandeara tanto a un gobernante de Veracruz y por lo mismo
que se hablara tanto del estado aunque en sentido negativo, y eso que Javier Duarte y
Cuitláhuac García hicieron muchos méritos para llevarse las peores calificaciones y se
pensó que no habría uno peor que ellos.
La gobernadora no solo no se legitimó con los veracruzanos, sino que desde el momento
en que conformó su gabinete y trajo a funcionarios de otros estados para cargos que bien
podrían desempeñar veracruzanos valiosos, ofendió a un amplio sector que vio en esa
decisión que descalificaba a mujeres y hombres que destacan en todos los campos de la
actividad pública y que, además, conocen el estado porque son nativos y podrían dar
mejores resultados. Zacatecana de origen, tal vez hubiera sido mejor recibida y aceptada
si se hubiera rodeado de veracruzanos en todas las dependencias, lo que hubiera sido
visto como un puente con el resto de la población.
Le daña su verbo irreflexivo
Ya está muy próxima a cumplir dos años al frente del gobierno y en lugar de sumar resta a
diario. Lo que la mata es su verbo encendido pero irreflexivo, que la ha expuesto a
severas críticas, señalamientos y cuestionamientos. Su incontinencia verbal, ligera, a
veces, ofensiva en otras ocasiones (como descalificar a la comunidad médica),
irresponsable (como acusar sin ningún sustento a Pepe Yunes o tratar de exponer a la
burla pública a Aureliano Hernández Palacios Cardel, Auditor Superior de la Federación),
llena de odio (contra opositores), la confronta con los veracruzanos nativos, y por eso ya
hasta cobró fama que una de sus especialidades es abrir frentes y hacer enemigos.
La señora llegó con una gran ventaja al gobierno sobre el resto de actores políticos del
estado con aspiraciones de ocupar su lugar: su extranjería. El hecho de que no se
formara políticamente en Veracruz la hacía llegar al mando sin intereses creados en el
estado y, por lo tanto, sin grupos, como para sumar a todos y convertirse en la lideresa

que hace mucho no tiene Veracruz. No la supo aprovechar, o no quiso, o las dos cosas, y
hoy ya se le diluyó.
Terminó dándole a la razón a quienes no la querían por zacatecana
Mi experiencia de más de medio siglo reseñando la vida pública del estado me lleva a
estas reflexiones. Con su diaria actuación, la señora Nahle ha terminado por darle la
razón a quienes no querían a una zacatecana asentada en Veracruz como gobernadora.
Hoy es irreversible su posición, pero está sentando precedente para que los veracruzanos
nunca más vuelvan a dejarse imponer ni aprueben ni voten como gobernador o
gobernadora por alguien que no es nativo o nativa del estado.
Lo preocupante y lamentable, aparte si a ella no le interesa lo que está pasando en su
relación con sus gobernados, es que cuando uno ve a cualquier hora del día y de la noche
las redes sociales (por deformación profesional el periodista vive a duermevela) y lee o
escucha las críticas que le dirigen no solo veracruzanos en el estado sino incluso leídos e
influyentes periodistas de la Ciudad de México, sabe que se está dañando la imagen de
Veracruz y que en lo interno se está cimentando y acrecentando un encono dañino para la
buena marcha del estado.
Se han perdido las relaciones de confianza
Ante ese panorama, casi dos años después se puede afirmar, sin ninguna duda, que el
tejido social en Veracruz está roto, o sea, que se han debilitado o perdido las relaciones
de confianza, el respeto mutuo, la solidaridad y la cooperación que debieran existir entre
Rocío Nahle gobernadora y los veracruzanos, entre los veracruzanos y Rocío Nahle, la
gobernadora.
¿Alguien lo duda? El Colegio de Médicos de Veracruz salió a respaldar a los médicos
residentes e internos de los Centros de Alta Especialidad de Xalapa y Veracruz en contra
del gobierno. La Asociación de Industriales del Estado de Veracruz (AIEVAC) salió en
defensa del Grupo Porres y su dueño Othón Porres ante el problema que se presentó por
el cierre del ingenio San Pedro, en Lerdo de Tejada. Los constructores del estado están
molestos con la gobernadora porque han preferido darles las obras más cuantiosas a
empresas no veracruzanas. Transportistas (sobre todo del puerto de Veracruz) están
molestos por la mala competencia que les hace con sus autobuses y sus servicios, y
etcétera.
Y no se ve quién pueda recomponer el estado de cosas, o siquiera intentarlo. El único que
podría, eso creo, sería Ricardo Ahued, secretario de Gobierno, pero extraña, o al menos
en mi caso me extraña, que deje que corran las cosas.