CAFÉ DE MAÑANA
Por José Luis Enríquez Ambell
Durante las contingencias está demostrado que, al NO contar con el Atlas de Riesgos por los Ayuntamientos de Veracruz, las autoridades municipales tienen limitaciones en capacidades de reacción inmediata, y les reduce las tareas desde la prevención en favor de la población.
Y es que las contingencias —sean por desastres naturales, accidentes tecnológicos o ante crisis sanitarias— “ponen en riesgo la integridad de las personas, la infraestructura física y también el patrimonio documental de la comunidad en su conjunto, e incluyendo a oficinas públicas y privadas”.
Así pues, “carecer de un Atlas de Riesgos vigente” frena y, por momentos, detiene a pasos lentos a los Ayuntamientos para acceder a los recursos públicos federales y estatales y poder mitigar los daños y las afectaciones que, en mayor o menor medida, necesitan trabajos de reconstrucción en términos de su infraestructura, ya que las normativas de protección civil exigen este instrumento como requisito indispensable para validar y dictaminar las zonas afectadas, de ahí que apoyos urgentes y necesarios crucen por una ruta lenta, y todo por “la lentitud de servidores públicos municipales, algunos no todos”.
Cabe decir que la mitigación de los impactos, como ahora por la naturaleza, las afectaciones en términos de gestión de riesgos, las clasifica en tres áreas: “Los Riesgos Humanos, Riesgos Materiales y Riesgos Documentales”. No sobra decir que toda labor de prevención urbana, semiurbana o rural nunca está de más. Y, en este sentido, en Veracruz un 25 % de Ayuntamientos disponen de la herramienta técnica llamada “Atlas de Riesgos”, actualizados y vigentes.
Muy a pesar de que desde hace 12 años (2014) se decretó al 19 de septiembre como el Día de la Protección Civil en el país, y que la Protección Civil en los términos preventivos nació a raíz del terremoto de 1985 —o sea, hace 41 años— y que en Veracruz la SPC (Secretaría de Protección Civil) tiene una plataforma para la consulta del Atlas de Riesgos del Estado de Veracruz (AREV) “y es una herramienta pública y gratuita” que permite el fortalecimiento de las capacidades para la prevención, preparación y respuesta ante los riesgos que pueden afectar a la población e infraestructura en el estado, y desde el primer nivel de gobierno —los Ayuntamientos—, que incluso hace unas semanas permitió la celebración del segundo simulacro de PC en nuestra entidad, los municipios siguen sin arrancar en ese terreno.
Hace no mucho tiempo, Laura Velázquez Alzúa, coordinadora nacional de Protección Civil, dijo que el AREV es toda una herramienta de Veracruz, y que resulta referente para muchos estados de la República, lo que contrasta con la pasividad y quizá hasta negligencia de los servidores públicos en un alto número de municipios.
Estamos enfrente de posibles actos de responsabilidades por servidores públicos en materia de descuidos u omisiones en la protección civil, aunque la ley no utiliza el término de “orden humano”, sino de perspectiva ética (principios del servicio público), de derechos humanos (derecho a la vida, la integridad física y la seguridad) y a través de un estricto esquema de responsabilidad legal, y así el descuido o la negligencia de una autoridad en la prevención de desastres se plantea en 4 tipos de responsabilidades tipificadas en el marco jurídico del país: 1. La Responsabilidad Penal (Delitos por Omisión o Negligencia), 2. La Responsabilidad Administrativa (Faltas Graves y No Graves), 3. La Responsabilidad Patrimonial del Estado (o sea, la Reparación Integral) y 4. Responsabilidad Política (Juicio Político).
En breve resumen, la cultura de la protección civil parece que en la mayoría de Ayuntamientos se le considera en desarrollo o en pañales, pues la población y las instituciones en el primer piso de gobierno “suelen actuar de forma reactiva en lugar de preventiva”.
DE SOBREMESA
Algunos actores políticos que han aparecido en escenarios de partidos y gobiernos de un partido —incluyendo dirigir a un partido, “su partido”—, es el caso de Américo Zúñiga, y que abandonan su militancia y reaparecen en otros institutos —PVEM—, es un fenómeno que ha venido aumentando el cambio de bando y de banda, propio de los atletas de alto rendimiento en el deporte en el mundo.
Y ese “chapulineo”, sin duda, causa impacto en la opinión pública, y habremos de tener que irnos acostumbrando en Veracruz, pues es parte de “la sana discusión política actual”.
Ya decía en anterior “Café de Mañana” que las circunstancias de las fichas en el tablero del ajedrez en algún momento le habría de permitir al PVEM en Veracruz y el país fortalecerse como organismo estratégico, aliado y bisagra para el bloque que tiene Morena como partido oficial, y consolidándose como la tercera fuerza política en el contexto nacional.
Y es que la relación PVEM con MORENA y el poder tiene a la vista dos músculos: la utilidad y la negociación, y estos aportan votos claves para la operación electoral, situación que coopera al mantenimiento de la mayoría legislativa, gobiernos estatales y municipales, con un cambio de posiciones en pisos de la estructura gubernamental, que siga pavimentando el camino del segundo piso de la Cuarta Transformación desde Veracruz y desde el 2016 —lo viví siendo diputado local electo suplente y en funciones del Ing. Gerardo Buganza Salmerón—, por lo que tengo elementos para sostener que con la incorporación de Américo —quien no releva ni sustituye a nadie, pero aporta y complementa— contribuirá a elevar la dinámica de la alianza y coalición desde la capital del estado en Veracruz, abonando a la unidad del PVEM.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Los expresidentes del CDE-PRI en Veracruz, Américo Zúñiga en el PVEM y Elizabeth Morales en el PT, presagian la migración de exmilitantes de partidos en dirección a MORENA a través de la coalición en ruta a los procesos electorales del 2027.
La militancia fundadora en los partidos tradicionales camina de la oposición a la cúpula de Morena. Y los tambores que se oyen pronostican una alta competencia participativa que estaría por reconfigurar a las fuerzas de poder en el Estado.
UN CAFÉ JAROCHO EN CDMX
El Pvem de Veracruz realiza «un tours político» que incluye el Palacio Legislativo de San Lázaro y el Senado de la República.
Diría el anuncio de Televisa en los 80’s; ¡ Ojo, Mucho Ojo !
UN CAFÉ CON DOBLE CARGA
El daltonismo es un fenómeno sutil y muestra una deficiencia en la percepción del color, y en el sentido contemporáneo de la política, más personajes de la vida local y nacional se estarán mudando a otros colores.
¡ES CUANTO!
