AL PIE DE LA LETRA
Raymundo Jiménez
Después de ocho años del mismo régimen el sector salud es un desastre, varios indicadores
y calificadoras advierten que las finanzas públicas no van bien, en materia de seguridad al
menos un tercio de los territorios estatales siguen asediados por el crimen organizado,
mientras que el huachicol fiscal alcanzó niveles y complicidades nunca antes vistos en la
estructura gubernamental, a la vez que altos funcionarios y gobernantes coludidos con
contratistas y las nuevas familias en el poder amasaron en un sexenio fortunas que jamás
imaginaron gozando de total impunidad; sin embargo, pese a todo ello, de acuerdo con un
sondeo de CB Global Data, la presidenta Claudia Sheinbaum fue valorada por segundo mes
consecutivo como la mandataria latinoamericana con mejor imagen entre sus ciudadanos en
octubre, mientras que sus homólogos de Guatemala, Bernardo Arévalo, y Venezuela, Delcy
Rodríguez, clasificaron en los puestos más bajos.
Sheinbaum encabezó el ranking este mes con 69.3 por ciento de imagen positiva; en
segundo lugar se ubica Nayib Bukele, de El Salvador, con 68.3 por ciento; y en tercer lugar,
Luis Abinader de República Dominicana, con 51.9 por ciento de aprobación.
En el otro extremo de la lista, los presidentes con peor imagen pública en sus respectivos
países son: Bernardo Arévalo, de Guatemala, quien se ubica en el último lugar con 31 por
ciento de imagen positiva; seguido por Delcy Rodríguez, de Venezuela, con 32.3 por
ciento, y luego Yamandú Orsi, de Uruguay, con 35. 2 por ciento de aprobación entre sus
ciudadanos.
En cuanto a la variación de la imagen positiva respecto de la medición anterior, el
presidente que registra el mayor crecimiento es José Raúl Mulino, de Panamá, con una suba
de +4.4 puntos porcentuales. En contraste, Keiko Fujimori de Perú presenta la mayor caída
del ranking, con una disminución de −6.1 puntos porcentuales respecto de la medición del
mes pasado.
Habrá que ver al final de su mandato con cuanta aceptación popular se retira la presidenta
Sheinbaum, pues su antecesor, Andrés Manuel López Obrador gozaba hasta principios de
2024 de un nivel muy alto de apoyo entre los mexicanos, con alrededor del 66 por ciento de
aprobación, según un promedio de encuestas. Sin embargo, desde octubre del año
antepasado vive enclaustrado en su quinta La Chingada, de Palenque, Chiapas, evitando
exponerse en público. Su más reciente aparición fue hace tres semanas, a finales de
septiembre pasado, a través de un video de una hora y 20 minutos de duración para
presentar su último libro titulado “Pueblo”.
En enero de 2024, Viridiana Ríos, columnista y académica especializada en desigualdad y
política social con un doctorado en Gobierno de la Universidad de Harvard, publicó que
AMLO se retrataba regularmente como un líder autoritario con tendencias dictatoriales que
estaba socavando las instituciones democráticas del país. Un demagogo encantador cuyos
seguidores lo seguían sin pensar, cautivados por su retórica populista.
“Como académica y periodista mexicana, también he sido muy crítica con AMLO. Es un
líder con impulsos populistas que recurre comúnmente a criticar públicamente a sus
adversarios, sin importar si sus críticas están fundamentadas. Sus duras medidas de
austeridad causaron sufrimiento innecesario durante la pandemia y después del huracán
Otis (que golpeó el suroeste del país ese año), y han degradado los sistemas
gubernamentales eficaces hasta el punto de que las fuerzas militares ahora son responsables
de asuntos que normalmente requieren liderazgo civil.
“A pesar de esto, AMLO, tan defectuoso, goza de un nivel muy alto de apoyo entre los
mexicanos, con alrededor del 66 % de aprobación, según un promedio de encuestas”,
afirmaba Ríos.
Dos años antes, el prestigiado semanario británico The Economist –con sede en Londres,
que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundial, cuyo
primer número circuló desde el 2 de septiembre de 1843– publicó en su informe del Índice
de Democracia Global que realiza anualmente, que México era un régimen híbrido que de
acuerdo con los resultados de 2022 había entrado en la lista de los 10 países en la que su
calificación empeoró, junto a Rusia, Haití y El Salvador, y que, para el año anterior,
México había obtenido una puntuación de 5.25 sobre 10, una reducción de 0.32 puntos en
comparación con 2021 (5.57 de 10). En ese sentido, la nación bajo el mando de López
Obrador se ubicó en el puesto 89 de 167 países evaluados.
La medición también calificaba por: 1. Procesos electorales y pluralismo, en la que México
logró un 6,92 de 10; 2. Funcionamiento del Gobierno (4,64 de 10); 3. Participación política
(7,22 de 10); 4. Cultura política (1,88 de 10), y 5. Libertades civiles (5,59 de 10). La
calificación del 2022 para México había sido la más baja desde el 2006, cuando The
Economist comenzó a realizar el citado Índice de Democracia Global.
¿Si mantiene la misma aceptación popular hasta el final de su mandato veremos a Claudia
Sheinbaum como ex presidenta acudir a sitios públicos o también se enclaustrará en alguna
casa de campo y se comunicará en videos con sus correligionarios y ex gobernados como
ahora lo tiene que hacer López Obrador?
Y es que este fin de semana, de gira por Ciudad del Carmen, Campeche, al reconocer las
deficiencias en el sistema público de salud, la mandataria mexicana recurrió al libro
heredado por su antecesor para reafirmar su compromiso para mejorar ese servicio: “Me
canso ganso que vamos a modernizar todo el sistema de salud”.
Retomando esa frase que el ex presidente López Obrador usó en su momento, Sheinbaum
cuestionó que aun cuando el mundo vive la era de la inteligencia artificial y las nuevas
tecnologías, la burocracia en el sistema de salud se mantenga al grado que para solicitar
guantes para un hospital se deba llevar personalmente un oficio.
“Estando en la era del WhatsApp, de la inteligencia artificial, de las plataformas, de la
logística, ¿cómo es que nosotros no podemos modernizar el sistema de salud, y como decía
el presidente López Obrador, ‘me canso ganso’ que vamos a modernizar todo el sistema de
salud”, sostuvo.
Y agregó: “es como una revolución, nada más que es digital, es una transformación digital
para beneficio del pueblo, de eso se trata lo que vamos a hacer”.
Acompañada por la gobernadora Layda Sansores y por todo su equipo del gabinete de
salud, salvo el titular del IMSS, Zoé Robledo –quien está inmerso en la problemática por el
movimiento de trabajadores de esa institución–, la jefa del Ejecutivo federal recordó que
durante el régimen neoliberal se dejó en el olvido al sistema de salud público, resaltando las
acciones emprendidas por López Obrador, en particular con la instauración del IMSS-
Bienestar que hoy opera en las 24 entidades gobernadas por Morena y sus aliados; así
como la compra consolidada de medicamentos a fin de bajar el costo de los insumos
médicos y la inversión para el sector.
Pese a esos avances, la mandataria aceptó que persisten las fallas en el sistema, detallando
que durante sus habituales giras de fines de semana, la gente le ha expresado múltiples
quejas por la falta de medicinas, de médicos y de equipos, por lo que decidió emprender
una gira por las entidades donde opera el IMSS-Bienestar para conocer, ya no sólo de los
altos directivos, sino de los directores de hospitales, médicos y pacientes la situación y
problemas que se enfrentan.
En esas visitas –que inició el viernes de la semana antepasada– ha identificado que la
burocracia es una de las principales causas que hace deficiente el servicio.
“Por eso ayer dije que una parte grande del problema, bueno, no es el problema, de la
solución, vamos a decirlo, es quitar toda la burocracia”, señaló durante el acto de
inauguración del Hospital General de esta ciudad.
“Fíjense, los muchachos ahora van a la escuela, también la extranjera, pero les dejan una
tarea. se meten a su computadora y de manera gratuita si tienen internet, la inteligencia
artificial. Bueno, estamos en la era del WhatsApp, de la inteligencia artificial, de las
plataformas, de la logística”, afirmó.
Dijo que creó un equipo para la modernización y digitalización del sistema, en el que serán
incluidos jóvenes egresados de distintas carreras. Y la estrategia la dará a conocer la
próxima semana en una mañanera.
“Voy a convocar a los jóvenes que salen del Tecnológico Nacional de México, del
Politécnico, de la UNAM, de la Universidad de Campeche, a jóvenes salidos de ciencia de
datos, de operación logística de estas carreras que hoy se necesitan, porque ni modo que
contratemos una empresa, no, voy a tomar a los jóvenes, a los especialistas mexicanos y
voy a hacer un equipo.
“Y les voy a decir: quiero los almacenes así, pero de primera, que todo esté digitalizado,
todo automatizado, cada cosa en su lugar, que si piden una medicina en la tarde llegan, así
como una compra digital en el hospital, como si uno pide zapatos desde China y le llegan al
otro día, cómo nosotros no podemos hacer que los guantes lleguen del almacén al hospital”.
