UNA MUJER ESTARÁ AL FRENTE DEL INE. «NO SERÁ FACIL, RECONOCE MONREAL»

Nov 3, 2026 | Columnas

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DE PRIMERA MANO

Por Omar Zúñiga
Ya está decidido, y no es poca cosa, quien presida el Instituto Nacional
Electoral por los próximos seis años será mujer.
Lo confirmó Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación
Política de la Cámara de Diputados, en la víspera de que el pleno apruebe,
este miércoles 4 de noviembre, la convocatoria para relevar a Guadalupe
Taddei Zavala.
Pero que sea mujer es la parte fácil, lo difícil, lo que de verdad importa a menos
de un año del arranque formal del proceso electoral de 2027, es que sea libre,
ajena a los partidos, ajena al gobierno y ajena a los compadrazgos que
hundieron a su antecesora.


Monreal se esmeró en presentar la convocatoria como un muro.
Treinta años cumplidos el día de la designación (con la curiosidad de que quien
tenga 29 años y once meses alcanza a entrar), título de licenciatura con al
menos cinco años de expedido y en cualquier disciplina, buena reputación y no
haber sido condenada por delito intencional.
Y lo central, no haber ocupado cargo de dirección nacional, estatal o municipal
en ningún partido durante los cuatro años previos; no haber sido diputada,
senadora, gobernadora ni alcaldesa en ese mismo lapso; no haber sido
secretaria de Estado, fiscal, subsecretaria ni oficial mayor. “Todo esto trata de
cerrar la puerta a cualquier vínculo partidista”, dijo.


Suena bien, sin embargo leído de primera mano, el muro tiene grietas.
La primera es el reloj, cuatro años de cuarentena no son nada y en política
menos.
Quien dirigió un comité estatal en 2022, o despachó en una oficina federal
hasta entonces, llega limpia al registro y la convocatoria habla de cargos de

dirección, no de militancia: la afiliada disciplinada, la operadora sin
nombramiento, la que cobra en la estructura sin firmar nada, cabe sin
problema.
La segunda es la excepción judicial, el propio Monreal reconoció que hay “una
gran discusión” sobre si los cargos del Poder Judicial son o no de elección
popular, y aun así se exceptúan.
Traducido, juezas, magistradas o ministras que llegaron por la elección judicial
de 2025, la de los acordeones y la participación raquítica, podrían inscribirse.
¿Puede llegar imparcial a arbitrar la elección de 2027 quien debe su toga a una
boleta movilizada?
La tercera, y la más grave, la confesó el diputado sin rodeos: el comité técnico
de evaluación es “nuestro talón de Aquiles”; de sus cinco integrantes, tres los
designa la Jucopo y dos la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y la
Cámara, admitió, no tiene facultades para rechazarlos.
Es decir, dos de cinco filtros quedarán en manos de una CNDH que en estos
años ha sido más eco del oficialismo que un contrapeso.
Ese comité es el que reducirá a cinco a las aspirantes, sean veinte o
quinientas. Ahí se hace la magia. Si la quinteta llega cocinada, todo lo demás
es ceremonia.


El calendario está trazado, registro del 9 al 13 de noviembre; evaluación
curricular y de idoneidad; lista de entrevistadas a finales de mes; entrevistas del
1 al 5 de diciembre, y entrega de la quinteta a la Jucopo a más tardar el día 7.
La Junta tendrá hasta el 9 para lograr un acuerdo; si no lo hay, el pleno buscará
la mayoría calificada; si tampoco hay nada, vendrá la insaculación, y si ésta no
puede realizarse, la tómbola se traslada a la Suprema Corte.
No hay que olvidar que así, por insaculación, llegó Taddei en 2023 y aplaudida
por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, la tómbola no
garantiza independencia, sólo reparte la responsabilidad para que nadie la
cargue.
Y con una mayoría oficialista que, con sus aliados, tiene los votos para la
calificada, el riesgo ya no es el azar, es el dedazo vestido de consenso.


A pesar de todo, Monreal destaca mejoras: reglas de redondeo y desempate,
trazabilidad de expedientes, protección de datos personales, publicidad de
cada etapa y mayor fundamentación de la paridad, bienvenidas todas.
Pero la certeza jurídica no se decreta en un documento; se demuestra en los
nombres.
“Cada vez es más complejo la búsqueda de una persona con esas
características”, dijo.
No lo es, hay mexicanas excepcionales, él mismo lo reconoció, en la academia,
en los órganos electorales locales, en el servicio electoral de carrera, lo
complejo es encontrar una que no le deba nada a nadie y que el poder esté
dispuesto a aceptar.


Taddei renunció el 26 de octubre con la Auditoría Superior de la Federación
revisando contratos del INE y de los OPLE con proveedores ligados a su
círculo cercano. La Carpeta de Investigación es inminente.
Tras su salida, al menos quince directivos se fueron con ella, entre ellos su jefe
de oficina, a quien en sesión del Consejo General vincularon con Morena.
Se despidió hablando del deber cumplido cuando lo que dejó fue un INE bajo
sospecha a las puertas de la elección más grande de nuestra historia reciente.
Por eso, la próxima presidenta del INE no puede ser sólo mujer, ni sólo capaz,
tiene que ser incómoda para el poder que la nombra, no puede llegar por la
tómbola de la comodidad, gobernar con la nómina de los amigos ni rendirle
cuentas al partido que pone la mayoría.
No puede seguir los pasos de Taddei, ni en la forma en que llegó, ni en la
manera en que gobernó, ni en la puerta por la que salió.
Porque si la historia se repite, en 2027 no perderá el cargo una consejera
presidenta, perderemos todos al árbitro y al fnal la gran perdedora será la
democracia.


Para documentar el optimismo…, la consejera presidenta del OPLE Veracruz
Marisol Delgadillo no participará en ese proceso; está enfocada, de entrada
en sacar la elección del 2027 en Veracruz.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com