UTA MA… !PÁSUMECHA¡

Ago 12, 2024 | Columnas

WEB MASTER

Desde el Café.
Bernardo Gutiérrez Parra.
Un inocente error en un encabezado de un portal de noticias
(Nos quedaron a deber nuestros atletas: Ana Guevara),
provocó una airada reacción de los cibernautas contra la
directora de la CONADE. Y para cuando hicieron la
corrección: “No quedaron a deber nuestros atletas: Ana
Guevara”, ya le habían dicho de todo a la campeona mundial
de los 400 metros en Paris 2003 y medalla de plata en Atenas
2004.
En realidad la señora jamás descalificó a nadie. Cuando una
reportera le preguntó por qué México andaba “un poco
corto” de medallas en la Olimpiada de París 2024, respondió
que nuestros atletas estaban realizando su mejor esfuerzo y
lo que habían logrado hasta ese momento en medallas era
bastante aceptable.
Pero el error en el portal desbordó la ojeriza que los
mexicanos le tienen a quien fue una deportista para presumir
y hoy es una funcionaria que avergüenza.
Ana aseguró que nuestros atletas no quedaron a deber y esa
es una verdad tan grande como el planeta. Ninguno, ni los
que no pasaron de la primera ronda desmerecieron con su
actuación, porque no fueron a pasear sino a rifarse el físico
con los mejores del mundo. Pero a ellos sí les quedaron a
deber.

El año anterior se armó un pleito que derivó en escándalo
cuando por sus pistolas, Ana les quitó sus becas a las
integrantes del equipo de natación artística. Lo bueno es que
a las chicas no se les cerró el mundo; vendieron trajes de
baño y buscaron patrocinadores para costearse su viaje al
Mundial de Natación en Egipto, donde obtuvieron la medalla
de oro por equipos.
Esto dejó muy mal parada a la sonorense que al enterarse de
las maromas que tuvieron que hacer las jóvenes soltó cínica
y abyectamente la frase por la que será recordada siempre:
“Por mi que vendan calzones…”.
Y con eso se ganó y gratis, el desprecio de la raza de bronce.
Si bien es cierto que el presupuesto de esta administración
para la CONADE es el más bajo de los últimos cuatro
sexenios, eso no es justificante. Entre el 2021 y el 2024 al
INE le rasuraron el 67 por ciento del presupuesto y no tuvo
problemas para realizar las elecciones en esos años.
Y así están la mayoría de las dependencias que chueco o
derecho, pero siguen jalando.
Aunque hay que decirlo; una cosa es la austeridad
republicana (o como sea que se llame matar de inanición a
las dependencias públicas), y otra bien diferente que a los
atletas de alto rendimiento los tengan en la vil inopia.
Hace unas semanas Ana dijo en entrevista con ESPN: “Tarde
o temprano me van a reconocer”. Y no ha tenido que esperar
mucho porque ya se le reconoce… y desde endenantes, como
decían las abuelas.

Casi desde principios de este sexenio se le catalogó como la
funcionaria más corrupta del obradorato y se ha mantenido
inamovible en ese primer lugar desde entonces.
En 2019 la Secretaría de la Función Pública le detectó
irregularidades por 50.8 millones de pesos; en 2021 sumaron
más de 100 millones. Y para no hacerte el cuento largo
lector, hasta el momento esas irregularidades entre las que
hay presunto desvío de recursos, suman 300 millones de
pesos.
Si al recorte presupuestal se le restan esos 300 millones, es
hasta natural que a los deportistas de nuestro país no les
quede de otra que vender calzones, hacer rifas y buscar
patrocinadores.
Pobre mujer, estoy seguro que si en sus manos hubiera
estado, habría llevado a toda la delegación a comer al Au
Pied de Cochon de París, pero la lana nomás alcanzó para
que fuera ella.
Cuando le dijo al reportero de ESPN que tarde o temprano la
raza de bronce la va a reconocer, recordé las palabras de
Javier Duarte a un grupo de cercanos: “Hoy me acusan de
todo lo malo que le sucede a Veracruz, pero más temprano
que tarde me van a extrañar”.
¿Extrañar al hasta entonces peor gobernador de la entidad?
Eso era un despropósito, un desatino, una tontería;
simplemente era imposible.
Y sopas, que va llegando Cuitláhuac.

Aunque caray con el dilema. Porque extrañar a una
funcionaria pésima si es sustituida por alguien peor, suena a
puro masoquismo.
Pero si llega el propio Cuitláhuac a la dirección de la
CONADE (con eso de que le prometieron chamba en el
gobierno de Claudia Sheinbaum), en una de esas chance y sí.
Sobrarán los masoquistas que echen de menos a la señora
Ana Gabriela Guevara.
Uta ma… ¡pásumecha!
bernardogup@hotmail.com