¿ES «EL» O ES «LA»?

Nov 4, 2024 | Columnas

WEB MASTER

SIN TACTO. Por Sergio González Levet.

Una característica negativa que tienen las redes sociales -aunque pudiera
pensarse que es positiva- es que se puede subir a ellas prácticamente lo que se
quiera. No hay libertad en Internet, hay libertinaje: pleno, libérrimo, demoledor.
Como no hay normas estrictas que regulen su uso, cualquier usuario puede
inventar, engañar, falsificar, infamar, calumniar…
Y cualquier ignorante puede también hacerse el sabiondo y presentar como
cierta cualquier burrada que se le ocurra. Cualquier sabiondo… o cualquier
interesado en hacer pasar falsedades como conocimientos científicos verdaderos.
El espacio informático está lleno de trampas y fraudes que vienen de pillos que
aprovechan la buena fe de la gente o de tontos que hacen gran daño a partir de su
buena fe. Por eso Umberto Eco, el gran lingüista y escritor, llegó a exclamar con
toda razón que la red estaba llena de imbéciles.
Eso de la ignorancia supina se da mucho en las páginas o grupos que tienen
que ver con el uso y manejo del idioma. Haga usted una pregunta al aire sobre
alguna regla gramatical, y de inmediato le llegarán cientos de respuestas a cual
más equivocadas. Es que como todos usamos todos los días y a cualquier hora
nuestra lengua compartida, tendemos a considerar que somos grandes
conocedores de ella. Y si le sumamos la pésima educación básica que se ofrece
en México, tenemos el coctel del que salen burbujas de incorrecciones, perlas mal
cultivadas y errores manifiestos.
Alguien en una página de Facebook preguntó por qué se decía “el águila” y no
“la águila”. Muchos le contestaron que había una regla que señalaba que ante una
“a” tónica como inicio de la palabra, se usaba el artículo determinado masculino
“el” en lugar del femenino “la”, para evitar una cacofonía.

Pero eso no es cierto.
Trataré de explicarlo: los artículos determinados singulares del latín, nuestra
lengua madre, eran “il” para el masculino y “ela” para el femenino. Por la evolución
de nuestra lengua, el primero cambió la vocal inicial, de “il” a “el”; el segundo
perdió la vocal inicial, de “ela” a “la”.
Pero en el caso de palabras que empezaban con “a” tónica o acentuada
sucedió un fenómeno diferente, porque el artículo femenino “ela” perdió la “a” final
y se convirtió en “el”. De “ela águila”, “ela arma”, por comodidad los hablantes de
español empezaron a pronunciar “el águila”, “el arma”. Y ese “el” no es el articulo
masculino “el” sino el articulo femenino “ela” transformado de manera diferente en
esos casos.
Así que la regla queda así: ante una “a” tónica como inicio de la palabra, se usa
el artículo determinado femenino “ela” modificado por el uso en “la”.
Son minucias que un gramático más o menos capaz advierte con cierta
facilidad, pero que la gente deja pasar en las redes… y así se van perdiendo las
especialidades.

sglevet@gmail.com