Desde el Café.
Bernardo Gutiérrez Parra..
La semana anterior se registraron nueve asesinatos violentos en la
entidad, hubo tres desapariciones y 44 municipios fueron declarados
en emergencia por los aguaceros. Pero en medio de la desolación
hubo un toque de alegría, de solaz y esparcimiento en el centro de
Xalapa protagonizado por Cuitláhuac García que bailó la danza del
Xantolo.
Ataviado con un sombrero de petate, un paliacate que le cubría la
mitad cabeza y enfundado en una camisa a cuadros con los que
literal, semejaba a un espantapájaros, el señor gobernador de
Veracruz brincaba y saltaba, saltaba y brincaba al son de la jarana y
el violín de la huasteca.
Mayor ridiculez imposible porque no era que se viera mal, era que
se veía patético.
“¿Seguro que es el gobernador?”, preguntó un sorprendido turista a
su acompañante que contestó. “Si, pero no lo vayas a ir a contar a tu
pueblo, no seas gacho”.
Entrevistado por los reporteros el gobernador dijo: “El día de hoy
estamos promoviendo nuestra cultura y una de las más importantes
es la que tiene que ver con la celebración de Día de Muertos, y este
es un intento de ese baile (conocido como el) de la viejada, donde
hay varios personajes típicos: el vaquero, la bocona, obviamente la
calavera, la novia, la mujer embarazada y todos intentando con estas
máscaras y estas personalidades, burlar a la muerte…”.
Caray, qué emotivo. Pero cuando le preguntaron si ya tenía algún
reporte de lo sucedido en Cumbres de Maltrata donde una avalancha
de piedras y lodo sepultó a varios vehículos dijo: “No voy a hablar
de eso ahorita” y sonrió a la reportera quizá pensando: “Ahorita no
me vengas con eso, mija”.
Y lo mismo habría contestado si le hubieran preguntado por los
municipios inundados, por los 605 homicidios dolosos en lo que va
de este año o por el gravísimo desabasto de medicamentos
principalmente oncológicos para los niños con cáncer. “Ahorita no
me estén fregando, ¿qué no ven que estoy bailado el Xantolo?”
Alguien debería decirle que si cualquier hijo de vecino puede hacer
prácticamente lo que le venga en gana, un gobernador no y esto
incluye bailar el Xantolo en público. No porque se vea mal, sino
porque demerita su investidura como gobernador. Para colmo, iba
tan pésimamente disfrazado que nadie supo si era la bocona, la
novia, el vaquero o la mujer embarazada.
Quizá la esencia de todo esto esté en que en la 4T tienen un
concepto muy sui géneris de lo que es la investidura.
López Obrador se negó visitar Chalco inundado por aguas negras
durante más de dos meses, y Acapulco destruido por un huracán y
una tormenta tropical: “Porque están como buitres, estamos en
temporada de zopilotes. Entonces tengo que cuidar la investidura
presidencial”, dijo, cuando una visita a ambos lugares a platicar con
los afectados le hubiera dado lustre a su investidura como
presidente.
Cuitláhuac no tiene la mínima idea de lo que es su cargo como
gobernador y sus asesores tampoco. De otra manera no andaría
trapeando con su investidura el enfangado suelo veracruzano, tinto
en la sangre de los 5 mil 868 asesinados en lo que va de su gobierno.
Hace unos días dije que la vida de Cuitláhuac en la gubernatura ha
sido un gran carnaval. Y después de verlo bailar el Xantolo lo
confirmo y lo sostengo. Pero no debe olvidar que después de una
gran pachanga viene una fenomenal cruda. Y hay quienes apuestan
que tiempo le sobrará para curársela en Pacho Viejo.
bernardogup@hotmail.com
