Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Hace casi treinta años, en 1997, un grupo de catedráticos de la
Universidad Veracruzana, compraron (mediante la Asociación Civil
Teocalli que ellos mismos fundaron), un terreno de poco más de 13
mil 500 metros cuadrados que se dividió en lotes. Cada lote le fue
entregado a un maestro y los abonos o letras se descontaban de sus
quincenas.
El terreno está ubicado en la calle Agustín Lara de la colonia Badillo
a la altura del fraccionamiento Las Ánimas. “La mayoría de nosotros
soñábamos con una casa propia donde vivir nuestros años de
jubilación para luego heredarla a nuestros hijos”, dijo a los
periodistas del Grupo de los Diez, la maestra jubilada Celia Acosta.
La historia del terreno es esta. Era de Héctor Frutis Montes de Oca
que lo vendió a Rafael Hakim Aburto, que a su vez lo vendió a los
maestros de la UV. Pero por ignotas razones, Frutis mandó invadirlo
y desde entonces comenzó una pesadilla que dura hasta nuestros
días.
Como es de suponerse, los maestros entablaron una denuncia, se
abrió una carpeta de investigación y desde entonces han ido de un
lugar a otro en busca de ayuda para recuperar lo que les pertenece,
pero se han topado con una maraña burocrática que ha embrollado el
problema. También han sido “defendidos” por abogados que lo
único que hicieron fue engañarlos.
Una de estas “defensoras” (de la que no dieron el nombre por temor
a represalias) fue Magistrada del Tribunal Superior de Justicia. La
funcionaria los engañó con tácticas dilatorias y todo tipo de argucias
lo que ocasionó que no recibieran nunca notificaciones, por lo que
fueron declarados “en rebeldía” y perdieron un juicio que
seguramente hubieran ganado.
Y órale, a empezar de nuevo con otros abogados, con apelaciones,
con amparos.
En síntesis, en la actualidad tienen la propiedad legal del terreno,
pero no son dueños de la posesión porque el terreno está invadido.
“Casi todos nosotros éramos jóvenes cuando adquirimos los
terrenos, en la actualidad todos somos jubilados y varios murieron
sin tomar posesión de una propiedad que les descontaron de su
salario por años. Como maestros, somos gente de estudio y de
trabajo y jamás nos imaginamos estar inmersos en un problema legal
que no provocamos”, dijo una de las maestras, que no se explica
cómo si las autoridades tienen nombres y apellidos de los invasores
y de quien los lidera, no actúen en consecuencia.
Más turbio no puede estar el asunto lector. Los maestros que son
propietarios de ese terreno en la calle Agustín Lara, tienen las
escrituras debidamente legalizadas que los avalan como sus
legítimos propietarios. Y sin embargo (hay que reiterarlo) por
argucias legaloides, no pueden tomar posesión de ese terreno que es
suyo, ¡porque está invadido!
El caso está empantanado y con grave riesgo de que los maestros
pierdan su patrimonio que en la actualidad tiene un valor de 60
millones de pesos.
Es por ello que están pidiendo la intervención de la gobernadora
Rocío Nahle y del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, que han
mostrado su disposición de acabar con estas bandas delictivas
llamadas cárteles inmobiliarios, donde están inmiscuidos truhanes y
servidores públicos.
Eleazar Guerrero, sin llenadera
Investido con el manto de la impunidad que le da ser diputado
federal, el llamado “primo incómodo” del sexenio pasado, Eleazar
Guerrero Pérez, emprendió una campaña en municipios del norte del
estado, para hacer lo que mejor sabe, succionar el presupuesto
público.
A través de la organización política “Unidos Todos”, el integrante
de la LXVI Legislatura, nacido en Tlatlauquitepec, Puebla y con
sólo tres participaciones en la tribuna cameral, está tratando de
incrustar operadores políticos y empresas para hacer negocios en los
ayuntamientos de Ixhuatlán de Madero, Naranjos, Álamo y
Huayacocotla.
¿Sabrá la gobernadora Rocío Nahle que el primo de aquel que le
dejó un cochinero en Veracruz está tratado de hacer negocios al
amparo de sabrá Dios qué santo?
No cabe duda que el poder engolosina y que, muchos, como lo dijo
el nativo de Nopaltepec, Fidel Herrera Beltrán, “no tienen llenadera”
y no se cansan de succionar el presupuesto público. Y uno de ellos
es Eleazar Guerrero Pérez.
Alguien debería ponerle un alto a este diputado federal morenista
para que ya le baje, porque anda bien acelerado el señor.
bernagup28@gmail.com
