A un mes del derrame de hidrocarburo en costas veracruzanas, la actual temporada de Semana Santa está evidenciando una crisis ambiental, económica y social que el gobierno ha intentado minimizar, pero que hoy se refleja con claridad en la vida de las familias veracruzanas.
Habitantes de comunidades que dependen del mar y del turismo han reportado a medios de comunicación una disminución de visitantes, caída de ingresos y, sobre todo, una profunda incertidumbre durante esta Semana Santa, que representa el ingreso del cual dependen para subsistir durante varios meses.
Mientras la gobernadora Rocío Nahle habla de “gotas”, los propios datos oficiales de PEMEX revelan más de 700 toneladas de hidrocarburo recolectadas, frente a una afectación que ya supera los 600 kilómetros de litoral en el Golfo de México.
En diversas zonas, además, las labores de limpieza están siendo realizadas por habitantes sin información suficiente sobre los riesgos a su salud.
Desde el Partido Acción Nacional alzamos la voz para acompañar a las familias veracruzanas y exigir que esta situación se atienda con la seriedad y urgencia que merece y exigimos:
– Un calendario claro, con fechas definidas para la entrega de apoyos y recursos económicos a las familias afectadas.
– Un plan integral que contemple la restauración del ecosistema y la reactivación económica de las comunidades impactadas.
– Información clara, transparente y constante sobre los riesgos, las acciones de remediación y el estado de las costas.
– Que las autoridades dejen de minimizar la magnitud del problema y reconozcan la realidad que están viviendo las familias.
Hoy damos voz a quienes no están siendo escuchados, porque detrás del derrame hay una crisis social que no puede seguir siendo minimizada.
