ABRAZOS, NO BALAZOS, COMPLICIDAD INSTITUCIONALIZADA

Feb 24, 2026 | Columnas

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Entre Columnas

Martín Quitano Martínez
mquim1962@hotmail.com
X: @mquim1962
Nos acostumbramos a la violencia y esto no es bueno para nuestra sociedad. Una población insensible es una población
peligrosa.
Isaac Asimov

No es un tema menor. La inseguridad y la violencia son procesos construidos por
años de omisiones de los deberes legales, de incompetencias solapadas por la
lealtad, del usufructo del poder para sacar provecho de los caminos oscuros
generadores de riqueza y más poder. La vida nacional ha visto crecer a las
organizaciones criminales en tamaño y poder, incrementando sus capacidades de
acción y control hacia más espacios de negocio, negro o blanco, de forma tal que
casi nada queda fuera de su ámbito de influencia. El control territorial se
incrementa proporcionalmente inverso al abandono gubernamental.
La complejidad de nuestra circunstancia actual no se ha generado
espontáneamente, y aunque cierto que es un problema añejo, también es cierto
que se encontraba acotado en puntos conocidos del territorio nacional, y con
actividades también identificadas. Por eso es que la exponencial expansión de su
fuerza y control de territorios y actividades, permite avistar la fuerza y capacidad
que el crimen organizado adquirió en los últimos 7 años y con ello la definición de
verdaderas redes de macrocriminalidad, potenciadas por el giro en la política de
combate que ya no persigue criminales sino que se orienta al combate de “las
causas”. Los abrazos no balazos ha sido la más cínica y nefasta política pública
de seguridad nacional, en la que caben desde la confabulación y el negocio negro,
hasta el abandono social disfrazado de un nuevo humanismo mexicano y de
respeto a los derechos humanos.
Sin aminorar la responsabilidad histórica de los gobiernos del pasado pre
transformador en la aportación al marco de violencia e inseguridad en que nos
encontramos, nada puede superar el nivel de indecoro y connivencia alcanzada
por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Hoy por hoy se cuenta con evidencia suficiente para conocer la criminal
responsabilidad alcanzada por su administración, la documentada corrupción
existente en su gobierno, solapando por interés la ignorancia o la comisión de
delitos, desplegando un uso político faccioso de la opacidad como estrategia de

seguridad nacional que solo pretendió cubrir sus trapacerías para las acciones
públicas y políticas.
Por eso destruyó y/o capturó todas las instituciones con que contaba nuestro
estado democrático y republicano, porque el apego a derecho le resultaba un
estorbo a sus planes de negocio. Desvelado su comportamiento, toca que rinda
cuentas ante la tragedia incrementada, ante el rompimiento de compromisos para
con sus seguidores pero particularmente para con el país que fue desatendido y
abandonado por sus intereses facciosos y su vil mantenimiento del poder sobre la
corrupción y pactos inconfesables que tienen en jaque a la nación, en una
herencia sucia que veremos qué respuesta obtiene de una presidenta que cada
vez aparece más acorralada aun y si tomamos en cuenta lo sucedido con el
abatimiento de este fin de semana.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
La propuesta de reforma electoral del poder autoritario será el último escalón legal
de la ruta autocrática.