¡ADIOS A LA AUSTERIDAD!

Ene 7, 2026 | Columnas

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Punto de Vista


Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
La mejor manera de demostrar que existe la voluntad para abatir la corrupción es
el fortalecimiento de las instituciones encargadas de vigilar la correcta aplicación
de los recursos públicos. *** No debemos pasar por alto lo declarado este
miércoles por la auditora general del Órgano de Fiscalización Superior del Estado
(Orfis), Delia González Cobos, quien apuntó que se requiere mayor inversión en
tecnología para fortalecer las tareas de ese organismo. Reconoció, sin embargo,
los avances alcanzados en 2025 con la incorporación de herramientas digitales.
*** Este jueves la auditora habrá de comparecer en el Congreso local para rendir
un informe de lo realizado el año pasado y al ser abordada por los reporteros
informó que el Orfis ya opera con una metodología que permite realizar procesos
de fiscalización de manera digital, lo que ha agilizado trámites y ha generado
ahorros, aunque advirtió que para dar el siguiente paso se requieren recursos
adicionales. *** “Tenemos que hacer un trabajo con mayor tecnología, aprovechar
las herramientas tecnológicas y en el Orfis hicimos un trabajo ya con una
metodología que permite hacer el trabajo digital que agilice los tiempos y que
ahorren recursos. Sin embargo, sí se va a requerir una inversión mayor en
tecnología”. *** Es el momento para demostrar que realmente quieren que se
transparente el gasto y se cumpla a cabalidad con los lineamientos que marca la
Constitución de Veracruz.


Era el 3 de julio de 2018. Se había confirmado el triunfo de Andrés Manuel López
Obrador y éste visitó a Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional. Llegó a ese
encuentro en el asiento de copiloto de su ya conocido Volkswagen Jetta color
blanco.
El vehículo rodó lento entre la muchedumbre que se reunió para saludarle. La
seguridad del presidente electo era una de las principales preocupaciones del
gobierno en funciones, pues López Obrador había rechazado el acompañamiento
de miembros del Estado Mayor Presidencial.
“Me cuida el pueblo… el que lucha por la justicia no tiene nada que temer”,
respondió López Obrador en la conferencia de prensa que dio justo después de su
entrevista con Peña Nieto.
Fue -hay que reconocerlo- un genial golpe dramático: el personaje que
representaba al pueblo despojándose del aparatoso montaje de seguridad que los
suele acompañar. La muchedumbre enloqueció: sencillez, humildad y liderazgo…
¿qué más podían pedir?
Pero, en realidad todo fue un montaje. No pasó mucho tiempo para que López
Obrador cambiara el Jetta por la Suburban, que dejara los vuelos comerciales, por

los aviones de la Fuerza Aérea Mexicana, que sustituyera al “pueblo”, por una
discreta vigilancia montada por personal del Ejército Mexicano vestido de civil.
Nadie se lo echó en cara. El sentido común señala que alguien con una
responsabilidad tan grande como la suya debería contar con medidas estrictas de
seguridad.
Ese, sin embargo, fue de los pocos ejemplos que no siguieron sus “alumnos”. En
todo el país candidatos y gobernantes emanados de Morena presumieron siempre
su opulencia. ¡Vamos, hasta los hijos del presidente, del mismo que pregonaba la
“austeridad republicana”, fueron exhibidos haciendo derroche de recursos
millonarios!
Veracruz no podía ser la excepción. La campaña de Rocío Nahle (porque en la de
Cuitláhuac García todavía no llovía el dinero) estuvo cargada de ostentación.
Kilométricas caravanas de camionetas de modelo reciente, con poderosos
motores, recorrieron el territorio veracruzano y abofetearon a los representantes
de las clases más humildes, que eran obligados a asistir a los mítines de “la
candidata”.
Ya en el poder, Rocío Nahle ha dedicado buena parte del tesoro público a
rodearse de las comodidades que cree merecer. Todo el primer año de gobierno
su secretario de Gobierno se concentró en una sola tarea: la remodelación, con
materiales de alta calidad, del palacio de gobierno, un lujo que sólo los que ahí
trabajan pueden disfrutar, pues “el pueblo” tiene vedado el paso.
La Casa Veracruz también fue remodelada y recién se anunció que será renovado
el parque aéreo. Nuevos aviones y helicópteros serán adquiridos “para brindar
apoyo a la población en casos de desastre”, pero -además- para trasladar a la
gobernadora desde su lujosa mansión en El Dorado, hasta sus renovadas oficinas
en Xalapa.
Sus colaboradores han tratado de seguir el ejemplo de la gobernadora. A finales
del año pasado, por ejemplo, el secretario de Desarrollo Económico, Ernesto
Pérez Astorga gestionó recursos en la Secretaría de Finanzas para la adquisición
de una camioneta cuyo valor de mercado era de casi dos millones de pesos. La
exhibición del trámite (a partir de una “filtración” orquestada en Sefiplan) impidió
que se concretara ese “caprichito” del funcionario.
Pero tampoco es que anden a pie. Todas las Secretarías de despacho cuentan
con unidades de alto valor y a eso hay que agregar el personal que les asignan
para cuidar de ellos.
En la reciente reforma en materia de seguridad se incluyó la creación de una
instancia a la que llamaron Oficina de Protección a Funcionariado, que no es otra
cosa que la coordinación de los escoltas que se asigna a cada funcionario de
primer nivel.
¿Austeridad republicana?
¡Mis polainas!


Epílogo.
“Éramos muchos y parió la abuela”. Se trata de un viejo dicho muy mexicano, que
pinta un panorama muy recurrente. Cuando estamos mal, suele suceder algo que

pone peor las cosas. *** La frase viene a cuento por un problema que vienen
arrastrando los veracruzanos (podríamos decir que, incluso, en todo México): la
falta de medicamentos. *** Desde el gobierno pasado se viene repitiendo la
promesa de que “ya, ahora sí” se habrá de resolver los problemas de abasto de
medicinas… y nada más no sucede. *** Nuestra actual gobernadora tuvo la “genial
idea” de implementar un reparto de medicinas por todo el territorio estatal con la
ayuda de unas “camionetitas”. ¿Resultado? Las medicinas siguen escaseando. ***
Y frente a esa trágica situación, ahora nos enteramos que la madrugada de este
miércoles, un tractocamión que transportaba “abarrotes y medicamentos” se
incendió en el libramiento de Xalapa, a la altura del kilómetro 6, en el municipio de
Jilotepec. *** La unidad provenía de Pachuca, Hidalgo, y tenía como destino el
puerto de Veracruz. El peritaje indica que el fuego inició por un sobrecalentamiento
en el sistema de frenos y neumáticos, lo que extendió las llamas hacia la caja
seca. Ni hablar: medicinas que ya no llegarán.
filivargas@gmail.com