Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro
¿Nació Américo Zúñiga Martínez con la torta bajo el brazo como nuevo militante del
Partido Verde Ecologista de México?
La pregunta es pertinente porque sin antecedentes ni militancia en ese partido, por lo
tanto, sin mérito alguno, lo premiaron, por no decir que le pagaron, con un cargo
significativo por haber cambiado de siglas y color.
Me llamó la atención el boletín de prensa que distribuyó el PVEM, porque no anunció su
nuevo fichaje, no lo oficializó primero, sino que le entró directo al nombramiento:
“Delegado de Elecciones del CEN en Veracruz”. ¡Chúpale pichón!, como diría el
inolvidable cómico veracruzano Lechuga.
El brinco estaba ya bastante cantado, por lo que, eso creo, no sorprendió a nadie, como
no sorprenderá si aparte le dan un premio mayor: una diputación local plurinominal, que
todo mundo sabe que fue una condición que puso para convertirse en nuevo tucán.
Sin duda, por lo ocurrido, en el PVEM lo justiprecian demasiado, porque lo pusieron por
encima de toda la militancia que ha venido trabajando, se supone que para hacer méritos
y escalar posiciones, pero se ve que no están a su nivel ni a su altura.
El Verde, sin militancia valiosa propia, necesita vejigas para flotar
Qué triste para el Verde mostrar, a solo siete meses y días de las elecciones intermedias
de 2027, que no tiene militancia, cuadros propios para competir y operar, y que necesita
vejigas para flotar.
El nuevo nombramiento si no borra por lo menos le da un manotazo en la cara a la
dirigencia estatal que encabeza Édgar Herrera Lendechy: el CEN no confía en él y buscan
y recurren a alguien a quien consideran mejor. El cargo no indica otra cosa que Américo
será quien maneje las elecciones en el estado con la representación y autoridad del CEN.
Los interesados van a buscarlo a él, a entenderse con él, y la curiosidad es si operará
igual que cuando fue dirigente estatal del PRI.
Preguntas a que orilla el chapulineo
Su chapulineo me lleva a hacerme preguntas como columnista, como ciudadano, como
elector, que las hago en voz alta, y que alcanza a otras figuras que han dado pasos
similares a los suyos.
¿Con su llegada, a partir de este lunes el Verde es un partido mejor? ¿Optó por el Verde
porque es mejor partido que el PRI, del que salió? ¿Qué busca, qué persigue? ¿Su brinco
airea, refresca y mejora la democracia en Veracruz? ¿El elector tiene motivos para
celebrar el cambio porque a partir de ahora el Verde, con su nueva adquisición, es la
esperanza de Veracruz?
¿Ya como verde va a lograr lo que no pudo como dirigente estatal del PRI? ¿Por qué en
el PRI no logró lo que ahora busca como verde? ¿Es que se dio cuenta que toda su vida,
hasta este lunes, como político vivió equivocado? ¿Es que terminó por convencerse que
tenía razón César El Tlacuache Garizurieta cuando proclamó aquello de “Vivir fuera del
presupuesto es vivir en el error”?
¿Su conversión terminó con la larga amistad, que heredó de su padre Guillermo Héctor,
con la familia Yunes Zorrilla, en cuya mesa tenía una silla reservada siempre para él? ¿Ya
no asistirá a los desayunos de Pepe con columnistas para platicar sus planes y proyectos
para sacar del poder a Morena y a los morenistas, incluidos sus aliados los verdes y los
petistas?
¿Confiará en él Rocío como expepista o pepista para sus adentros?
Colateralmente me asaltan otras preguntas, obligadas: no es ningún secreto que la
gobernadora Rocío Nahle odia y no quiere ver ni saber nada que huela a Pepe Yunes y a
quienes lo apoyaron en el proceso en el que le compitió para la gubernatura, y que
cuando llegó al gobierno vetó a todos los pepistas y ordenó que a todo el que detectaran
en alguna oficina lo echaran. Expepista (¿o pepista todavía para sus adentros?), ¿lo
aceptará ahora como aliado?, ¿confiará en él?
Más: ¿Ya convertido en verde, militante del oficialismo que hasta hace poco combatió,
todos los que lo apoyaron como opositor lo seguirán en su nueva aventura política y
seguirán dándole su voto y su simpatía? ¿Conservará su capital político en Xalapa, que
es donde tiene su epicentro, que es por lo que lo compraron los verdes?
¿Quiénes lo conocen, quienes se sentaban con él a platicar de política, de planes y
proyectos políticos, le seguirán teniendo la misma confianza para explayarse y hablar
largo y tendido con él? ¿Lo aceptarán de la misma manera, como antes, ahora que saben
que ya es aliado de López Obrador, de Claudia Sheinbaum y de Rocío Nahle?
¿Les comentará algo de su nueva militancia a sus alumnos de la Universidad de Xalapa,
de lo que significan los términos ética, congruencia, moral, fidelidad?
Que su verdadera tirada es ser alcalde de Xalapa de nuevo
El hombre dio el paso, su gran paso. Desde que empezaron a correr las versiones de que
se iba a afiliar y a competir por Movimiento Ciudadano, por mis relaciones con los verdes
supe que coqueteaban con él y viceversa. Y por mis relaciones con morenistas supe que
hacía lo mismo con algún sector del morenismo.
De ellos escuché que para nada quería competir como candidato a diputado, ni federal ni
local, y que su tirada es ser nuevamente alcalde de Xalapa, pero que no sabía cómo
infiltrarse entre el morenismo, sobre todo, cómo lograr que lo acepte la gobernadora y le
dé su visto bueno y su respaldo.
Se me llegó a decir que por eso buscaba ir acercándose a través de un aliado, que resultó
ser el Verde, y que incluso por interpósita persona le había ofrecido su capital político a
Delia González Cobos si resultaba candidata a diputada federal, para que la gobernadora
se enterara y le agradeciera. Político al fin, pues, ha hecho y hace su lucha.
En el Verde también me comentaron que en la CDMX optaron por él porque quieren
llevarlo como diputado local plurinominal ya que no tienen a ninguna otra gente que los
represente con calidad en el Congreso local.
Su padre siempre dio la batalla, pero adentro del PRI
Como dice Rocío Nahle, cada quien asume su responsabilidad. Del maestro Guillermo
Héctor Zúñiga Martínez, su padre, recuerdo que dio la lucha siempre desde adentro: se
enfrentó lo mismo al entonces gobernador Dante Delgado siendo alcalde de Xalapa (una
tarde me tocó ser testigo de una agria discusión entre los dos, mientras regresábamos de
Perote), y luego al poderoso pero desquiciado secretario particular del gobernador Miguel
Alemán, Roberto López Delfín. Murió priista y en la raya.
Morena, en manos de expriistas
Y de Morena y el morenismo, se confirma que ni Cuitláhuac García Jiménez ni Rocío
Nahle García han logrado parar un verdadero partido, fuerte, con estructura propia, y que
han terminado en manos de expriistas, que han puesto al poder bajo el manejo de
extricolores.
Son aliados dos exdirigentes estatales del PRI: Elizabeth Morales García, ahora diputada
local por el PT y casi segura candidata a diputada federal, y Américo Zúñiga Martínez,
ahora militante del PVEM perfilado para ser también diputado local, los dos, igual,
expresidentes municipales de Xalapa, lo mismo que Ricardo Ahued Bardahuil, ahora
secretario de Gobierno; José Manuel Pozos Castro, exdiputado local y federal por el PRI y
hoy Subsecretario de Gobierno, y Anilú Ingram Vallines, expresidenta de la Mesa Directiva
de la Cámara de Diputados como diputada priista, hasta hace días delegada del Infonavit
y ahora casi segura candidata a diputada federal por Veracruz, además de Eduardo
Tato/Teto Vega Yunes, exmilitante del PAN, del PRI, de Alternativa Veracruzana (AVE), del
PVEM, de Fuerza por México y ahora casi candidato de Morena por Xalapa a diputado
federal.
El brinco de Américo Zúñiga Martínez no ha de ser el único que se dé. Solo comenzó, por
decirlo de alguna manera, la temporada de chapulines. Nada que sea novedoso en
nuestro sistema político. Pero así son los políticos, o por lo menos nuestros políticos. Y
por lo que se les ve, así son felices. Y cómo no va a ser: el poder bien vale un salto de un
trapecio a otro, una machincuepa, y quién se ha muerto de eso. En una de esas, si la
edad y la salud me ayudan, todavía alcanzaré a verlo
