DE PRIMERA MANO
Por Omar Zúñiga
Lo adelantamos en este espacio cuando revisamos el tablero xalapeño rumbo
a 2027: salvo un descalabro mayúsculo, Américo Zúñiga Martínez será
diputado local.
Hoy esa lectura deja de ser pronóstico y se convierte en hoja de ruta.
El exalcalde de Xalapa formalizó este lunes 19 de octubre su incorporación al
Partido Verde Ecologista de México, en una reunión celebrada en las oficinas
del Comité Ejecutivo Nacional, y no llegó con las manos vacías, fue nombrado
delegado de Elecciones del CEN en Veracruz, es decir, uno de los operadores
que coordinarán estructuras y organización territorial del Verde en el proceso
electoral 2026-2027.
Lo reiteramos sin rodeos, Américo será diputado, por mayoría o por la vía
plurinominal (será candidato por ambas vías), el Verde no se trajo a un
exalcalde de la capital, exsecretario del Trabajo, exdiputado local y exdirigente
estatal del PRI para tenerlo de adorno, lo llevó a sus filas porque tiene algo
que en política no se improvisa, capital propio.
Pero esta historia tiene dos caras, y vale la pena contarlas completas.
La primera es la de Movimiento Ciudadano, porque Américo también fue
buscado por el partido naranja en Veracruz, desde que renunció al PRI el
pasado 4 de junio, tras más de tres décadas de militancia, su nombre circuló
como una de las posibles adquisiciones de MC para la capital.
Hubo pláticas, hubo acercamientos, hubo interés, lo que no hubo fue definición
y no la hubo porque del otro lado de la mesa estaba Luis Carbonell de la Hoz.
La falta de operación política del dirigente estatal naranja queda de manifiesto
una vez más.
Carbonell nunca le definió a Zúñiga Martínez qué lugar tendría, qué
candidatura, qué respaldo, qué proyecto.
Lo dejó en la sala de espera, como ha dejado a tantos otros, no es un caso
aislado, es un patrón.
Ahí están los alcaldes que dejaron vacías sus sillas en el consejo político
estatal de Boca del Río, donde Dante Delgado le retiró el control operativo del
comité; ahí están las promesas incumplidas a cuadros que le creyeron o los
diputados que no dejaron sus curules en la cortesía política que los llevó allá
mismo.
Movimiento Ciudadano en Veracruz, bajo la tutela de Carbonell, sigue sumando
derrotas, y la de esta semana no sólo se medirá en votos.
El problema de Carbonell no es de imagen ni de recursos; es de concepción,
entiende la política como una ventanilla en la que él sólo recibe, pide lealtad,
pide estructura, pide cuadros, pide resultados.
Lo que no ha parendido es que la política también es otorgar, nadie con capital
propio se suma a un proyecto donde todo es exigencia y nada es certeza.
La otra cara de la moneda es exactamente la contraria, y tiene nombre y
apellidos, Javier Herrera Borunda.
Heredero de una estirpe política que conoce Veracruz palmo a palmo, hijo de
Fidel Herrera Beltrán, Javier entiende algo que su linaje le enseñó desde la
cuna, que las sumas se construyen dando.
Américo fue secretario del Trabajo en el gabinete fidelista; Javier supo leer esa
historia, supo tender el puente y, sobre todo, supo poner sobre la mesa lo que
Carbonell nunca ofreció, un lugar concreto, una responsabilidad real y un
horizonte electoral claro.
La bienvenida pública de Javier Herrera, en la que destacó la trayectoria y la
experiencia en el servicio público del exalcalde, no fue un saludo de cortesía,
fue la confirmación de un acuerdo bien amarrado.
Eso es operación política, no la grandilocuencia de los mítines ni las fotografías
de ocasión, sino la paciencia de construir, de convencer y de cumplir.
Mientras en MC se pierde el tiempo, en el Verde se gana estructura, y la
estrategia que el partido viene trazando en Veracruz de la mano de Gary
Herrera en la dirigencia estatal encuentra en esta incorporación una pieza más
del rompecabezas.
Seguramente a muchos no les gusta, desde Morena ya hubo quien se apresuró
a recordar las derrotas de Américo frente a la 4T y a regatearle cualquier
candidatura que no sea plurinominal.
Otros ven en él la avanzada de un proyecto ajeno rumbo a 2030, hay quienes,
dentro del propio Verde, harán cuentas de cuántos espacios cuesta abrirle la
puerta.
Todo eso es parte del juego y es legítimo, pero hay algo que es innegable,
Américo Zúñiga mantiene un capital político muy importante en Xalapa,
conoce la ciudad, tiene estructura, conserva relaciones y no necesita
presentación y desde este lunes, ese capital es oficialmente Verde.
En política, como en la vida, quien no sabe dar termina por quedarse solo.
Luis Carbonell tuvo la oportunidad y la dejó pasar; Javier Herrera la vio y la
tomó, es la importancia de tener oficio político.
Lo que Natura non da, Salamanca non presta…
Así de fácil…., las oportunidades no se pierden, las aprovecha otro.
El resultado está a la vista, un partido que suma y otro que resta.
En 2027, cuando se abran las urnas en la capital, habrá que recordar que esta
partida no se ganó el día de la elección, sino el día en que uno supo ofrecer y
el otro sólo supo pedir.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
