Entre Columnas
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El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.
Winston Churchill
Los golpes de realidad les estallan en la cara un día sí y otro también. Ante ello se
muestra la cara dura, la descalificación, acusar al pasado que no sea el inmediato,
para culpar a sus némesis, a las figuras que les refieren todos los males de la vida
nacional que, por casualidad, nunca los tocan a ellos en sus quehaceres u
omisiones como gobiernos de la actual fuerza política hegemónica.
No obstante, cada vez con mayor frecuencia, la gente que acarrean para sus
actos públicos se atreve a romper la narrativa de los parabienes oficialistas.
Interrumpen con sus palabras sencillas pero demoledoras, los ponen en evidencia
al contradecir el negacionismo, frenando la continuidad de una apuesta ya perdida
de superioridad moral. Su construcción de mentiras, de simulaciones, navega en
la reformulación del discurso que, por contrario, les obliga a imponerse con la cara
dura, con burlas sutiles y amenazas veladas o directas o con distractores, pues la
contención de los mantos de la supuesta transformación tienen hoyos a través de
los cuales se filtran las pestilencias de sus verdaderas prioridades.
Las giras de la presidenta quieren ser los momentos de contacto con el “pueblo”
donde se confirmen discursos y se ratifiquen lealtades políticas de los señores
feudales y de las clientelas sociales. Poco o nada se establece bajo procesos de
planeación para el debido control y seguimiento de acciones de gobierno y cuando
se intenta, en muchas ocasiones les resulta incómodo y ofensivo que lo dicho con
lo hecho les sea tan contrastante.
Las afirmaciones, por ejemplo, alrededor de las condiciones en que funciona el
sistema de salud que desde hace más de año y medio es el mejor del mundo, en
palabras del líder máximo, son enfrentadas con las evidencias de la debilidad de
un área sensible de las acciones públicas, que no responde a los requerimientos
sociales y humanos, al abandonarse por la corrupción y la incompetencia.
El desabasto de medicamentos permanece junto con la falta de personal médico,
la farmaciota más grande del mundo que consumió millones de pesos, las
licitaciones de medicamentos hasta con la intermediación de la ONU para según
evitar la corrupción, el pago a médicos cubanos de oscuro trámite, todo sin
impactos mayores positivos que no sea el sustento de discursos mentirosos,
narrativas para sostén político de imaginarios que les crean sus seguidores.
En Hidalgo, desmintieron a la presidenta sobre su afirmación de la existencia de
medicamentos y servicios médicos. El rechazo social que explota y pone en
evidencia la falta de seguimiento real, o las mentiras que les quiere vender una
presidencia enmarañada en su soberbia, en la petulancia de la científica a la que
los datos le explotan en la cara por la elaboración de fórmulas donde el engaño +
la corrupción + la falta de controles, resultan en efectos explosivos que les son
contraproducentes.
Los problemas le hacen fila a una jefa de estado que no lo es, porque solo alcanza
para jefa de camarilla, desprolija en gobernar un país, pero concentrada en
arreglar a su partido para aminorar los daños que les ponen en predicamento ante
las próximas elecciones. Los alcances de lo anterior están por verse en cuanto a
sus mecanismos de control, pero en lo que refiere a la solución de la vida del país,
los problemas están allí, presentes, mostrando en su crudeza que los que ahora
gobiernan están muy muy lejos de poder dar la atención que se requiere. Su
mezquindad brota en un realismo cada vez más ofensivo.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Demasiado tarde reconoce el papá incómodo que fue un error apostar por quien
no conoce Veracruz para gobernar. Cierto, pero los daños de la ignorancia
iniciaron hace 7 años.
