CÍNICOS, FALACES Y CRIMINALES

Feb 16, 2026 | Columnas

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Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra
No se cansan de engañar, de mentir, de burlarse de los demás. No se
cansan de aventar sus falsedades como quien avienta confeti en un
carnaval. Son incapaces de solucionar problemas que ellos mismos
crearon, pero no se ruborizan cuando se trata de echarle la culpa a
los demás, a los de ayer, a los de atrás.
Hasta la semana anterior, México acumulaba 9 mil 351 casos
confirmados de sarampión, 24 mil 281 casos probables y 28
defunciones asociadas a la enfermedad. Es decir, más que
preocupante, el problema es grave.
Pero en lugar de que el titular del IMSS, Zoé Robledo, aprovechara
la conferencia mañanera para dar a conocer la solución a la bronca,
se sacó de la chistera unas gráficas donde “mostró” que los
gobiernos de Fox y Calderón se desentendieron de la segunda
aplicación de la dosis contra el sarampión lo que alteró el esquema
de vacunación.
Y aunque no lo dijo, dio a entender que ambos son los responsables
del contagiadero que hay en la actualidad.
Más cinismo, imposible.
Durante el sexenio de Carlos Salinas (1988-1994), el entonces titular
de la Secretaría de Salud Jesús Kumate, un eminente pediatra,
infectólogo e investigador, impulsó la Vacunación Universal al
grado que erradicó el sarampión y disminuyó a su mínima expresión
enfermedades como la poliomielitis y el cólera.
En las administraciones de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, se
reforzó la Vacunación Universal cuya cobertura casi llegó al 100 por
ciento. En esos 24 años el promedio de vacunación anual contra el

sarampión fue de 98.7% en la primera dosis y 99% en la segunda.
Mientras que en el sexenio de AMLO la cobertura fue de 79.9% en
la primera dosis y 69% en la segunda.
En tiempos del doctor Kumate se estableció el programa “Todos los
niños todas las vacunas” que logró equidad inmunológica al proteger
a millones de niñas y niños contra más de 15 enfermedades.
Este programa lo siguieron religiosamente los gobiernos que
sucedieron al de Carlos Salinas, hasta que llegó Andrés Manuel
López Obrador y lo mandó al diablo. ¿Resultado? En la actualidad
sólo cuatro de cada diez menores reciben el esquema de vacunación
completo, lo que es un crimen cuyo principal responsable, aparte del
tabasqueño, es el doctor muerte Hugo López-Gatell.
Pero quienes escucharon el choro de Zoé y son cuatroteístas hasta el
tuétano, llegaron a la conclusión de que cada menor que fallece por
el sarampión o queda con malformaciones de por vida porque no
recibió a tiempo las gotitas de Sabin (la vacuna contra la polio), es
por culpa de los infames gobiernos neoliberales, ladrones y
corruptos del pasado. Cuando eso no es más que una cochina
mentira.
¿Y qué ha hecho el gobierno humanista de la 4T?
Nada que no sea mentir y difamar. Nada que no sea seguir
responsabilizando a los de atrás. Aunque nada tarugos, se abstienen
de echarle la culpa al gobierno del pasado reciente, responsable del
desabasto de medicamentos, de la muerte de 300 mil mexicanos por
el mal manejo de la pandemia y del fallecimiento de miles de niños
del 2019 a la fecha.
Una enfermedad mortal de necesidad por generaciones, pero
erradicada de nuestro país durante los detestables gobiernos del PRI
fue la tuberculosis. En la actualidad Veracruz ocupa el primer lugar
nacional con 135 casos. Y de seguir la negligencia pronto regresarán

con más fuerza la viruela, la tosferina, la rubeola, el paludismo y un
largo etcétera de enfermedades ya erradicadas o casi erradicadas.
¿Hay solución al problema? Sí. Regresar al programa de compra y
distribución de medicamentos de antes a fin de acabar con el
desabasto. Y lo mismo debe pasar con el esquema de vacunación
que había hasta antes del 2018.
Guácala no, ni pensar en copiar algo que tenga que ver con el pasado
neoliberal “que tanto daño ocasionó al país”.
Pues no hay de otra.
De que los gobiernos del PRI y el PAN fueron corruptos y
ladrones… uta. Pero jamás cometieron el crimen de dejar a la
población sin medicamentos.
Hasta donde se sabe, nunca nadie escuchó a Salinas, Zedillo, Fox,
Calderón o Peña, culpar a sus adversarios políticos por la falta de
medicinas. Y salvo rarísimas excepciones que las hubo, si no había
un medicamento se buscaba, se compraba, se traía de donde fuera y
se entregaba donde hacía falta.
Lo que está haciendo la 4T con el desabasto es un crimen de lesa
humanidad. Y las falacias a las que recurre con desfachatada
desvergüenza desde hace siete años para justificar su ineficacia, son
un acto netamente criminal.
bernagup20@gmail.com