COATZACOALCOS: ENTRE EL RESPALDO POLÍTICO Y LA PRUEBA DE LOS HECHOS. BITÁCORA POLÍTICA

Feb 12, 2026 | Columnas


Por Miguel Ángel Cristiani G
En política, las reuniones de gabinete no cambian realidades; las cambian los
resultados. Todo lo demás —fotografías, discursos y frases para el boletín—
es utilería institucional. Por eso, la visita de la gobernadora Rocío Nahle
García a Coatzacoalcos, acompañada de la totalidad de su gabinete, no debe
leerse como un acto de cortesía ni como un simple gesto de respaldo, sino
como un compromiso que, se cumple.
Coatzacoalcos no es un municipio cualquiera. Es un puerto estratégico, una
ciudad castigada por décadas de abandono, promesas incumplidas y proyectos
inconclusos. Es, además, el termómetro político del sur de Veracruz. Ahí, la
gobernadora decidió instalar una reunión de alto nivel con el alcalde Pedro
Miguel Rosaldo García, para definir líneas de acción conjuntas en temas de
infraestructura, salud, turismo, seguridad y transporte. El mensaje es claro: el
estado asume corresponsabilidad. Ahora viene la parte difícil: demostrarlo.
El encuentro, celebrado en el Palacio Municipal, reunió a figuras clave del
gabinete estatal: Ricardo Ahued Bardahuil en la Secretaría de Gobierno;
Leonardo Cornejo Serrano en la SIOP; Alfonso Reyes Garcés en Seguridad
Pública; Igor Fidel Rojí López en Turismo; Mariela Hernández García en
Salud; y Roberto Ramos Alor como coordinador estatal del IMSS-Bienestar.
No es menor la presencia de estos nombres: cuando el gabinete completo se
sienta a la mesa, ya no hay pretextos administrativos ni excusas
presupuestales.
El alcalde Rosaldo García fue enfático al declarar que se estructurará una
agenda coordinada para “cambiar las cosas en la ciudad”. La frase, correcta en
intención, enfrenta un reto mayor: Coatzacoalcos ha escuchado ese discurso
demasiadas veces. Cambiar las cosas no significa iniciar obras; significa
terminarlas, mantenerlas y hacerlas funcionales. Significa entender que el
desarrollo no se mide por anuncios, sino por impacto cotidiano.
La gobernadora Nahle, por su parte, reiteró el respaldo político y presupuestal
del estado y lanzó una frase cargada de simbolismo regional: “tenía que llegar
alguien del sur”. El reconocimiento identitario es válido, pero insuficiente. El
sur de Veracruz no necesita discursos de pertenencia; necesita decisiones
técnicas, inversiones sostenidas y continuidad administrativa, como las que

ahora se están dando. La historia reciente está llena de gobernantes “del sur”
que olvidaron al sur apenas cruzaron la puerta del despacho.
Las acciones anunciadas —rehabilitación del Centro de Convenciones, obras
en el malecón, pavimentación y un ambicioso proyecto de drenaje sanitario en
la zona poniente— apuntan a necesidades reales. El drenaje, en particular, es
una deuda histórica: Coatzacoalcos no puede aspirar a desarrollo turístico ni
urbano mientras sus sistemas básicos sigan colapsados. Que exista un
levantamiento técnico previo es un avance; que se ejecute correctamente será
la verdadera prueba.
En movilidad, el sistema de transporte Quetzalli vuelve a colocarse en la
agenda pública. El reclutamiento de operadores es apenas el primer eslabón de
una cadena que ha fallado antes: planeación deficiente, modelos financieros
opacos y ausencia de evaluación ciudadana. Si este proyecto no se construye
con criterios técnicos y transparencia, será otro elefante blanco rodando por
las calles.
En seguridad, el anuncio del inicio de la construcción del C5 en la colonia
Petrolera es, sin duda, uno de los puntos más sensibles. Veracruz arrastra una
crisis de violencia que no se resuelve con edificios, sino con inteligencia,
coordinación interinstitucional y rendición de cuentas. Un C5 sin estrategia es
solo un centro de monitoreo caro; con estrategia, puede ser una herramienta
útil. La diferencia la marca la voluntad política.
Coatzacoalcos no necesita más actos protocolarios ni promesas recicladas;
necesita que, por una vez, el poder haga lo que dijo que haría, porque el
respaldo político sin resultados no es apoyo, es simulación.