Desde el Café.
Bernardo Gutiérrez Parra.
Este viernes se reunió el gobernador Cuitláhuac García
con la gobernadora electa Rocío Nahle y lo primero
que se preguntó la clase política fue ¿como para qué?
A lo que Cuitláhuac respondió: “Definimos algunas
fechas importantes del proceso de entrega-recepción.
Coincidimos en que es una de las transiciones más
productivas de los últimos cambios de sexenio porque
priorizamos la continuidad de la Cuarta
Transformación en beneficio de la gente”.
¿Una de las transiciones más productivas de los
últimos cambios de sexenio? ¿Y eso qué rayos quiere
decir? Quién sabe; y con lo claridoso que es el señor
creo que no lo vamos a saber nunca.
A pesar de que los medios dijeron que la reunión fue
“para definir fechas clave en el proceso de entrega-
recepción” (como si éstas no estuvieran más que
definidas), esa mentirota no se la tragó nadie. Y como
la falacia fue tan burda, de inmediato se soltaron las
especulaciones en las que el gobernador salió muy mal
parado.
“Rocío le dijo que en la SEV, la Secretaría de Salud, la
SIOP, la Secretaría de Turismo y la Secretaría del
Trabajo los números están muy turbios y le pidió que
se los aclare. También le pidió un informe detallado
sobre los más de 5 mil millones de pesos que su
gobierno devolvió a la Federación en subejercicios. Es
decir, la visita de la gobernadora fue para advertirle a
Cuitláhuac que no dejará pasar ninguna irregularidad”,
me dijo una fuente cercana al Palacio de Gobierno que
agregó que el gobernador salió de la reunión “algo
desencajado”.
La versión es creíble porque Rocío Nahle recibirá un
tiradero encima de un lodazal de corrupción y desvío
de recursos quizá del tamaño del que dejó Javier
Duarte.
Es hasta inocente pensar que se haya reunido con su
casi antecesor sólo para “definir fechas” de la entrega-
recepción cuando eso lo ven los asesores, secretarios y
ayudantes de ambos mandatarios. Por lo que tiene su
lógica que haya sido para que la señora le dijera:
“arréglame este cochinero antes de que te vayas”.
No veo otra razón, lector.
Mientras más se acerca el cambio de poderes, más se
refuerza la especie de que si bien Rocío se abocará al
plan de trabajo que trae bajo el brazo, no dejará sin
castigo a los responsables del desfalco a Veracruz, sin
importar que algunos se escuden en el fuero legislativo
para librarse del calvario penal que se les vendrá
encima.
“Quien piense que gracias al fuero ya se salvó, le
decimos que no habrá fuero que valga porque para eso
existen los juicios de procedencia”.
Un escándalo que estalló el fin de semana y del que da
puntual cuenta en su columna de hoy el periodista
Arturo Reyes Isidoro, lo protagonizan dos distinguidos
miembros del gabinete de Cuitláhuac.
Según Arturo, tanto el secretario de Turismo, Iván
Martínez Olvera, como la secretaria del Trabajo y
Previsión Social, Dorheny García Cayetano,
“exprimen hasta el último recurso público para
promover su imagen personal con el propósito de
obtener la candidatura de Morena a la alcaldía de
Xalapa”.
¿De cuánto estamos hablando? De millones de pesos
que no son suyos sino del erario.
Por ellos (y otros más) deberá ponerle el pecho a las
balas Cuitláhuac, porque le guste o no le guste ambos
funcionarios son su responsabilidad.
La señora Rocío Nahle que ya gobierna Veracruz fue a
Palacio de Gobierno a ordenar. Y a su subalterno
Cuitláhuac García no le quedará de otra que acatar.
Así que con el debido respeto, no vengan con la jalada
de que esa reunión fue la mar de cordial.
bernardogup@hotmail.com
