DE CORAZÓN, MUCHAS GRACIAS AL TRI

Jul 1, 2026 | Columnas

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Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra
Tuvieron que pasar ocho lustros, es decir, 21 años del PRI, 12 del
PAN y los siete que lleva Morena en el poder, para que ¡al fin! el Tri
llegara al quinto partido en un Mundial de futbol y esté en el selecto
grupo de las 16 mejores selecciones del mundo. También llegó a la
siguiente ronda con tres “nunca” para presumir: nunca había ganado
tres partidos seguidos, nunca había metido 6 goles en esos tres
partidos y llegó a su juego contra Ecuador con cero goles en contra.
Algo que nunca había sucedido.
Ayer se enfrentó a una selección que vale 368.7 millones de euros
(el Tri vale 191 millones), y cuenta con jugadores como William
Pacho, bicampeón con el PSG y uno de los defensores más
completos del mundo; Moisés Caicedo, considerado uno de los
mediocampistas más eficaces a nivel mundial, ídolo del Chelsea y el
emblema más grande de Ecuador. Enner Valencia, delantero que
conoce muy bien el futbol mexicano ya que juega en el Pachuca y
Piero Hincapié, un defensor muy cotizado y pieza fundamental en el
Bayer Leverkusen.
El “Vasco” Aguirre no llevó a este Mundial (entre otras cosas
porque no los tiene), a un Hugo Sánchez, un Tomás Boy, un Luis
García, un “Pirata” Fuente, un Horacio Casarín, un Enrique Borja,
un Chava Reyes o un Jorge Campos (Rafa Márquez si fue, pero de
su auxiliar). En su lugar llevó a 24 veinteañeros, un menor de edad y
un cuarentón que han salido a partirse el alma en cada uno de los
juegos.
Si me preguntas lector, cuál es la base de la Selección Nacional
tendré que remitirte con el Vasco que se hará bolas con la pregunta
porque no conoce la respuesta. Y es que ni en los juegos de

preparación como tampoco en el Mundial ha utilizado la misma
alineación en dos partidos seguidos, lo que va contra la lógica
futbolera, pero a él le ha funcionado y para muestra van estos
botones:
A Sudáfrica le ganaron bien a secas; Corea les regaló un gol pero los
hizo ver su suerte los últimos quince minutos y por poquito les
empata; el 3-0 contra Chequia fue el mejor de sus tres juegos. Pero
contra Ecuador jugaron por nota y la melodía les salió perfecta.
Los ecuatorianos que llegaron al Azteca con la moral por el cielo
después de haberle ganado 2-1 a Alemania, fueron borrados de la
cancha por el juego de conjunto de los tricolores y los golazos de
Julián Quiñonez y Raúl Jiménez. Mención aparte merece Gilberto
Mora, un chavito de 17 años al que van a soñar tanto Pacho como
Hincapié porque fue su pesadilla.
¿Qué sigue? Todo parece indicar que sigue Inglaterra y si las cosas
salen bien seguirá Brasil, después Argentina y en caso de que se
hagan estos tres milagros México será por primera vez en 96 años
campeón o mínimo subcampeón del mundo.
¡Cristo de los desamparados! Como que se ve muy hacia arriba la
cuesta, pero ¿y si sí?
Hay algo muy importante que es bueno resaltar. Sin tener figuras
rimbombantes los chavos del Tri han hecho algo más que ganar
cuatro partidos: han unificado a una sociedad a la que un
desadaptado mental, mitómano patológico, ególatra, sectario y
asesino se empeñó en dividir. Sus triunfos han logrado opacar
(aunque sea por unas semanas) a sujetos como Rubén Rocha Moya,
Alfonso Durazo, Américo Villarreal, Marina del Pilar Ávila y a
decenas de su calaña que son noticia y están en boca de todos, pero
no por meter goles, sino por hechos deleznables.

Es estas semanas pero en especial ayer por la noche, millones de
mexicanos salieron a las calles y plazas a festejar el triunfo de su
selección como cuando no había atracos, levantones, asesinatos ni
narcopolíticos que llegaron al poder prometiendo el paraíso y tienen
al país convertido en un infierno.
Reitero lector, los chicos del Tri han hecho algo más que ganar
cuatro partidos. Han realizado el milagro de que nos divirtamos y
disfrutemos en familia, como cuando éramos felices y no lo
sabíamos.
De corazón gracias, muchas gracias, muchachos.
bernagup28@gmail.com