DE PRIMERA MANO
*¿Marily Viveros por Xalapa?
Por Omar Zúñiga
Hay diputados que llegan al Congreso a legislar y hay quienes llegan a
administrar ideas ajenas.
La semana pasada, en el Congreso jarocho quedó claro en qué lista se anota
Dorheny García Cayetano.
La legisladora de Morena presentó un proyecto de decreto para reformar la
fracción VII del artículo 15 de la Constitución Política del Estado, con el
propósito de elevar a rango constitucional la figura del presupuesto participativo
en los municipios veracruzanos.
En su exposición de motivos habló de una “indeterminación” en la legislación
vigente que impide a los ciudadanos decidir el destino de los recursos públicos
locales, se remontó al origen de la figura en Porto Alegre, Brasil y repasó el
marco legal de otras entidades del país, hasta ahí, un ejercicio de erudición
parlamentaria.
El maldito “pero” de siempre , viene a cuento porque la idea no era suya.
Elena Córdova se encargó de recordarle que esa misma propuesta la presentó
ella formalmente hace un año y remató con la frase que resume el caso: la
diputada de Morena “la mandó a la congeladora”, es decir, primero la frenó en
la Comisión de Gobernación que ella preside y después la registró con su
firma.
Lo que siguió fue una “encuerada” legislativa pues a la primera voz se sumaron
la diputada Ana Rosa Valdés, Héctor Yunes Landa y Montse.
Y el reclamo no se quedó en la anécdota, pues describieron un modus
operandi. Según lo expuesto en tribuna, García Cayetano no dictamina en sus
comisiones las iniciativas de sus compañeros y, tiempo después, las redacta,
las modifica y las presenta como propias ante el Pleno.
Si eso es así, no estamos frente a un descuido, sino frente a un método oa ano
quedar como el flojo del salón.
De poco sirve que el documento de Dorheny García venga adornado con
antecedentes históricos y derecho comparado, cambiar el orden de los párrafos
y añadir una cita de Porto Alegre no convierte una iniciativa ajena en propia; en
el mejor de los casos, la maquilla, siendo muy generosos.
Desde la Presidencia de la Mesa Directiva, Vicente Aguilar Chentín, no
hallaba cómo salir del paso, entre la campanilla, el reglamento y la
incomodidad de ver a una compañera de bancada acorralada, fue el retrato fiel
de una mayoría que no sabe cómo defender lo indefendible y tampoco se
atreve a corregirlo.
Para documentar el optimismo…, no es la primera vez que se cuestiona a
Dorheny, hace apenas unas semanas, en este mismo espacio, dimos cuenta
de la denuncia de un extrabajador del Congreso que acusa a la diputada de
“mocharle” su salario, asunto que ya está en manos de la Fiscalía
Especializada en Combate a la Corrupción, y de la manera en que ella solita se
“embromó” (sic) al responder.
Entonces, como ahora, nadie de la 4T salió a dar la cara por ella, en política, el
silencio de la propia bancada dice más que cualquier desplegado.
Con este nuevo señalamiento, Dorheny García vuelve a quedar envuelta en la
polémica por el (muy) probable uso indebido del trabajo de otros, plagio, robo,
pues.
Y lo grave no es sólo la falta de ética, sino que una legisladora que congela las
propuestas de sus colegas para luego apropiárselas pervierte el proceso
legislativo mismo, porque convierte la comisión que preside en una aduana de
ideas.
Xalapa no es cualquier distrito y aunque suene a perogrullada, es la capital
política de Veracruz, una ciudad universitaria, con una ciudadanía informada,
crítica y exigente.
El perfil de Dorheny García dista mucho de lo que la capital quiere y necesita
de una representante popular, ni agenda propia, ni oficio parlamentario, ni la
estatura para sostener un debate sin quedar exhibida y aún así, insiste en
buscar la reelección, ¡la mejor candidata para la oposición!
La pregunta que debería hacerse Morena es sencilla: ¿con qué cara le va a
pedir el voto a los xalapeños una diputada cuyo principal legado legislativo es
una iniciativa que no salió de ella?
El problema para el partido guinda es que, en Xalapa, no tiene perfil femenino
para los distritos locales.
Eduardo Tato Vega se perfila para el distrito X local y Delia González Cobos
para la diputación federal.
Con las reglas de paridad de por medio, Morena necesita mujeres competitivas
en la capital, y hoy lo que tiene a la mano es una diputada que aspira a repetir
mientras acumula expedientes en su contra.
En este río revuelto, la dirigencia debería voltear a ver perfiles competitivos,
preparados y capaces.
Uno de ellos el de la exmagistrada Marily Viveros, que conoce la ley desde
dentro, tiene trayectoria en la función pública y, sobre todo, tiene ganas y es
honorable.
Es el tipo de perfil que no necesita copiar una iniciativa, porque sabe escribirla,
y que entiende que una curul se gana con trabajo y no con el trabajo de los
demás.
En la escuela, a quien copia lo truenan, en la política el castigo tarda más, pero
llega, los que califican son los votantes y en 2027, las y los xalapeños tendrán
la boleta en la mano.
Como decía el gran Germán Dehesa, le hablo a mis tres lectores… -usted ¿a
quién prefiere?-
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
