@LíneaCaliente
Por Edgar Hernández*
El impacto ambiental que en esta víspera de la semana mayor afecta a playas, lagunas y zonas pesqueras por el derrame de crudo en amplias zonas costeras del Gofo de México, carece de importancia para Pemex y acaso un mohín de disgusto para Roció Nahle, responsable directa de la construcción y puesta en operación de Dos Bocas.
El derrame que afecta a miles de familias del sur de Veracruz mismo que alcanza esta mañana de lunes los 700 kilómetros de costas y aguas profundas -y va rumbo al norte, en Tuxpan ya hay registro de huellas de chapopote- simplemente les vale madre.
Así, lo que para Petróleos Mexicanos lo del incendio y explosión en Dos Bocas hace unos días “por un derrame atrás de una barda perimetral” que provocó cinco muertos fue una simpleza, para millones de mexicanos representa ser testigos de la destrucción de una parte de la flora y fauna del Golfo de México
La descentralizada insiste en negar la fuga de residuos de refinación que se derramaron al drenaje y terminaron inundando los accesos a esa instalación, así como un alcance desproporcionado de hidrocarburos al Río Seco y las playas de Paraíso.
Ello a grado tal que la propia Sheimbaum ordenó la reubicación de escuelas pegadas a Dos Bocas, que tan sólo en el último mes registró tres derrames de hidrocarburos en la zona de Veracruz y Tabasco.
Poco importaron los reclamos ante la propia Roció Nahle de un pescador de Minatitlán que la confronta este fin de semana y, como ya es su costumbre, la gobernadora minimiza el tema y sale huyendo.
La realidad, sin embargo, es inobjetable.
Así, ante denuncias, testimonios gráficos y periodísticos, así como videos de pescadores y pobladores de Paraíso y del sur de Veracruz y el norte de Tabasco que dan cuenta de la tragedia, Pemex no tuvo más que verse obligada a reconocer sus fugas y derrames.
Las primeras planas de la prensa nacional dan cuenta esta mañana que “mientras ayer domingo Pemex se trataba de lavar, literalmente la cara, ante el desastre ambiental y la tragedia humana ocurrida en Dos Bocas, con cuadrillas de la empresa que ya recorrían las márgenes del Río Seco y las contaminadas playas de Paraíso para recoger el combustible derramado, mientras en los ríos y playas del sur de Veracruz ya trabajaba la Marina que hasta ayer reportaba haber recolectado ocho toneladas de combustible derramado, la que hasta ahora ha guardado un silencio culposo es la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle”.
Y ni pa´que extrañarse, ese es el estilo Nahle.
Siempre sustentado en la mentira, en minimizar los temas de graves como aquello de que “se desbordó ligeramente el rio Cazones”, acusar de “Carroñeros” a quienes la critican, dar por muerta “de un infarto” a la maestra Irma Hernández Cruz ajusticiada por el crimen organizado y minimizar las narcomantas.
¿Qué más? I
Bueno, pues insistir en que son “gotitas” de Chapopote lo del derrame, minimizar hasta descalificar la consulta sobre la Revocación de su Mandato y gritar que su trabajo es de resultados, aunque mes con mes las encuestadoras la coloquen como la peor gobernadora de la República.
Vaya, no el mismo pasado 12 de marzo, días antes de la explosión y derrame en Dos Bocas, la quedabien de Nahle sostuvo “que el derrame de hidrocarburos detectado en diversas playas del estado se originó en un barco perteneciente a una empresa petrolera privada que opera bajo contratos otorgados durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto”.
Nunca aclaró que tuvo un sexenio -el 2018-2024- al frente de la Secretaria de Energía, cabeza de sector de PEMEX, para detener la operación del “Barco” beneficiado por Peña Nieto.
Así es Nahle.
Esa es su historia. La de cero resultados. La de las mentiras como valladar ante la verdad. La de una arrogancia sin límites en donde solo sus dichos y ocurrencias son las que valen.
Qué importa que cada día que se hable de Dos Bocas y ese gastazo de 240 mil millones de pesos en una obra que sirve para maldita la cosa, la de un elefante blanco que solo produce problemas, fallas que cuestan vidas y una imparable destrucción de la flora y la fauna, la contaminación de ríos, tierras y playas y la falta de trabajo para millares de veracruzanos que viven de la pesca.
Dos Bocas puede vomitar, Nahle solo eructa.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
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