AL PIE DE LA LETRA
Raymundo Jiménez
Alfonso Durazo Montaño sigue siendo uno de los operadores políticos más cercanos del
expresidente Andrés Manuel López Obrador, con quien se desempeñó hasta la mitad de su
sexenio como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana y ahora combina la
gubernatura de Sonora con la presidencia del Consejo Nacional de Morena, que sesionó
este sábado en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México para aprobar su política de
alianzas para los comicios locales y federales de 2027, entre los que se decidirán 17
gubernaturas.
Por eso es que el mensaje pareciera no ser ocurrencia personal del mandatario sonorense,
sino que, para muchos de los ahí presentes, fue interpretado también como la voz y línea
política marcada desde Palenque, Chiapas, donde reside desde octubre de 2024 el fundador
y guía moral del partido gobernante.
El Consejo Nacional de Morena se encuentra en el segundo peldaño de las más altas
jerarquías partidistas. Según el organigrama, esta autoridad forma parte de los órganos de
conducción junto a los Consejos Estatales y las Asambleas Municipales.
Según el artículo 41 del Estatuto de Morena, el Consejo Nacional es la mayor autoridad
entre los Congresos Nacionales con nueve atribuciones principales; destacando entre ellas
la presentación, discusión y aprobación de la Plataforma Electoral en cada proceso en el
que el partido participe.
Asimismo, desde 2023 el Consejo Nacional es el responsable de seleccionar a quienes
crearán la encuesta para definir a las o los candidatos a la Presidencia de la República.
De ahí que los 300 miembros del Consejo Nacional –200 seleccionados por las y los
delegados del Congreso Nacional Ordinario, y otros 100 que no son sujetos a votación,
entre ellos los 32 presidentes de los Congresos Estatales; los Secretarios Generales y
Secretarios de Organización de los Comités Estatales de Morena; el Presidente, Secretario
General y Secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional, y hasta cuatro
representantes de los Comités de Mexicanos en el Exterior– escucharon con gran atención
cada palabra del gobernador norteño, quien con ese mismo cargo partidista condujo el
proceso interno para seleccionar al candidato presidencial de 2024, favoreciendo a Claudia
Sheinbaum, que dejó en el camino al ex canciller Marcelo Ebrard y al ex secretario de
Gobernación, Adán Augusto López, los otros dos precandidatos más fuertes que se resistían
a validar los resultados de las encuestas.
Y es que, en junio de 2023, tras dar el banderazo para la contienda interna hacia la sucesión
presidencial del año siguiente, el propio López Obrador había reiterado su confianza en las
encuestas para determinar a la o el candidato de Morena en cualquier proceso electoral.
“Así se han resuelto las candidaturas, con encuestas y ahí están los resultados. No ha
habido rupturas, muy pocas”, puntualizó AMLO en su conferencia de prensa la mañana del
8 de junio.
Ciertamente así lo estipula el artículo 44 (inciso “a”) de los estatutos del partido, el cual
señala que la decisión final de alguna candidatura resultará de la utilización de los métodos
de encuestas, así como de elección e insaculación según el caso. Y el inciso “o” indica que
la o el candidato para el cargo de Presidente de México se determinará con el mismo
método empleado para las diputaciones uninominales. Es decir, a través de una encuesta,
cuya realización estará a cargo de una comisión integrada por tres técnicos especialistas “de
inobjetable honestidad y trayectoria” elegidos por el Consejo Nacional.
Por ello es que habría que releer el discurso de Durazo de este sábado, en el que advirtió
que dentro de este movimiento “no todos los que ganan sirven a la causa fundamental de la
transformación (…) Hay quienes arrasan en las encuestas, pero su potencial electoral es
producto de un incentivo no deseado y por ello perverso. Aquel que en lugar de ir a trabajar
a nivel de base se dedica a pagar medios para incrementar ficticiamente su potencial
electoral; ganar así no sirve al movimiento”.
¿Las palabras del sonorense iban dedicadas sólo a los virtuales precandidatos a las 17
gubernaturas de 2027 o también a los adelantados aspirantes a la Presidencia de 2030? Y es
que, coincidentemente, el coordinador de los senadores del aliado Partido Verde Ecologista
de México (PVEM), Manuel Velasco Coello, acababa de predestapar al presidenciable
secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, al considerarlo “el Pedro Infante de la
política”.
Y es que en medio de discrepancias a raíz de las designaciones de los 17 coordinadores
estatales –aspirantes a las gubernaturas en la elección del año próximo–, Durazo llamó a la
unidad y la lealtad, y a los aliados de Morena (PT y PVEM) les pidió ratificar este bloque
tripartita, aunque al mismo tiempo consideró que la salida de alguno de ellos no significa
perder en las urnas.
Según la crónica periodística publicada por el diario La Jornada, en la apertura de la octava
sesión ordinaria del Consejo Nacional de Morena, el gobernador de Sonora –quien de 2018
a 2021 fue titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana que ahora encabeza
García Harfuch– habló de lo que significa en política ser o no el elegido, de la importancia
de generar liderazgos reales, de la necesaria disciplina y lealtad partidista, así como del
reconocimiento, en este caso, del método de las encuestas.
Durazo señaló además que en Morena “nadie sobra” ni es un partido que pertenece a una
persona, a un grupo y ni siquiera a una generación, de ahí que –insistió– es tiempo de
actuar con magnanimidad, de caminar juntos, de poner por delante la causa frente a
cualquier aspiración personal, no sólo porque los adversarios se frotan las manos para que
haya división, sino porque este movimiento no es una moda.
Asimismo, ponderó el valor de competir en alianza y de tener la fuerza necesaria en el
Congreso de la Unión para aprobar reformas constitucionales que interesan a la 4T.
Precisamente con esa mira, el mandatario sonorense reiteró el “llamado fraterno” a seguir,
pese a las “tensiones ocasionales”, a continuar en la ruta del diálogo, de la negociación; no
obstante, también aclaró que en cualquier circunstancia Morena seguirá adelante. “Sería un
error partir en nuestros acuerdos de que el eventual retiro de un aliado podría hacernos
perder”, dijo.
En primera fila lo escuchaban las 17 “corcholatas” estatales –como se llama coloquialmente
a los designados–, así como de otros aspirantes al resto de coordinaciones (federales y
locales).
El llamado entonces fue a la serenidad, a quienes quedaron y a los que, inconformes, han
mostrado “una que otra emoción” por las designaciones. Primero les recordó que la
encuesta fue un método elegido hace años en este mismo Consejo Nacional “a propuesta de
nuestro queridísimo fundador Andrés Manuel López Obrador”, como forma de recordar
que “ninguna aspiración puede estar por encima de la voluntad colectiva, que los liderazgos
se construyen desde abajo y que la legitimidad se gana caminando a ras de suelo y junto al
pueblo, no en acuerdos cupulares”.
Sí reconoció que las encuestas no son perfectas, que podrían mejorar, por ejemplo, en el
tema de la valoración política, para garantizar que la persona nombrada “pueda conducir el
movimiento sin desviaciones de sus principios distintivos”, pero no por ello se deben
desconocer.
Y les recordó que “no todos los que aspiran ganan”, pero hoy se necesita “levantar la
mirada por encima de la coyuntura, recordar que “no nacimos para administrar cuotas de
poder”, sino para “distinguirnos del viejo sistema político”, ese que “confundió la disciplina
con el silencio”.
Durazo hizo un reconocimiento al trabajo de la presidenta del partido, Ariadna Montiel, y a
Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas, para las
cuales pidió un “aplauso generoso porque le hemos encomendado una de las tareas más
complejas, el largo y penoso camino de la construcción de consensos para que este proceso
salga en unidad y sin divisiones”.
Finalmente, el Consejo morenista tomó protesta y avaló a los 17 coordinadores estatales y
aprobó también por unanimidad la política de alianzas para el proceso electoral 2026-2027
que establece las bases para construir coaliciones, candidaturas comunes y otras formas de
participación conjunta con partidos políticos nacionales y locales “afines al proyecto de la
Cuarta Transformación”.
Además, se remarcó que “la política aprobada establece que las alianzas deberán respetar
los principios de Morena, sin subordinación a intereses particulares, acuerdos de
conveniencia o alianzas con representantes del régimen neoliberal y sus partidos”.
