«EL CHAPOPOTE Y EL BARCO FANTASMA»

Mar 27, 2026 | Columnas

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Es mi pienso

Jesús Castañeda Nevares

¡Qué mal momento! Justo en la víspera de Semana Santa, cuando las costas de Veracruz y Tabasco se preparaban para recibir ese tanque de oxígeno que representa la derrama económica del turismo, el mar nos envía en sus olas una realidad amarga: manchas de chapopote.

Y no es solo una mancha en el agua; es una mancha en la economía de miles de familias que esperaban estos días para sobrevivir el resto del año. Y mientras los hoteleros y restauranteros miran con angustia el horizonte, la respuesta oficial parece venir de otro planeta.

Primero nos dijeron que eran “unas gotitas” y cuando el tamaño del desastre fue imposible de ocultar, el guion cambió: la culpa no es de la casa, la culpa es —¡vaya sorpresa!— de una empresa privada contratada en el sexenio de Peña Nieto.

Lo curioso, lo que alimenta el sospechosismo, es el misterio: se habla de un barco, pero nadie sabía dónde estaba, hasta que «lo descubrieron». Se culpa a una empresa, pero nadie dice su nombre. Es un «barco fantasma» con un «dueño del pasado».

Pero mientras ellos buscan culpables en el retrovisor, la credibilidad del gobierno se mancha más rápido que la ropa de los pescadores que han estado intentando limpiar sus playas de esa mancha de aceite y recogiendo evidencias, pues hay videos que no mienten: peces muertos flotando, redes inservibles y un olor penetrante a combustible que marea. Los propios pescadores tienen que enterrar el producto para evitar una crisis sanitaria mayor.

El nuevo anuncio oficial señala a 16 buques como responsables de la derrama, algunos aún en aguas nacionales, otros atracados en tierra y otros que ya se fueron, pero nadie menciona a la Refinería Dos Bocas como posible causante, a pesar que hacía apenas unos días, en la Refinería de Dos Bocas, vivimos un episodio trágico de derrame e incendio que cobró la vida de cinco personas. El patrón parece ser el mismo: fugas de combustible que tiene al río Sordo invadido del derrame; una realidad que se intenta ignorar.

Por lo pronto dicen que todo está controlado y si todo está «controlado», como afirman, en semanas todo volverá a la normalidad. Pero si el origen está en la infraestructura de la Refinería y las fugas continúan, el problema escalará de lo ecológico a lo diplomático.

Porque no olvidemos que el derrame ya está cerca del vecino del norte y con un Donald Trump más acelerado que nunca, seguramente no aceptará cuentos de barcos fantasmas ni culpas repartidas hacia el pasado.

El chapopote en nuestras playas hoy podría ser el combustible de un conflicto mayor para mañana. Porka Miseria

#EsMiPienso