EL CINISMO ES LA EXPRESIÓN DE LA BRUTALIDAD EN ESTADO PURO

Jul 28, 2026 | Columnas

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Martín Quitano
mquim1962@hotmail.com
X: @mquim1962


Javier Marías
Las evidencias se graban, se difunden, quedan allí para la posteridad un día sí y
otro también. El discurso es tan agresivo y violento contra la inteligencia, tan falso
que resulta ofensivo, que no se cree que se atrevan a decir lo que estás oyendo y
viendo. Las mañaneras son el emblema más claro del cinismo y la desfachatez
gubernamental; son el ejemplo para la clase gobernante de cómo mentir con
descaro sin turbarse, si quieren pertenecer a una vida política y publica que no
acusa remordimiento alguno; unos servidores públicos acomedidos a repetir lo que
les indiquen al margen o en contra de la ley, aunque se confronte con la realidad,
las razones y los hechos.
El segundo piso de la “cuarta transformación” se encuentra sujeto de alfileres
porque en el primer piso se construyó la podredumbre establecida como marca
distintiva del arribo de quienes traían como característica la incompetencia, la
corrupción, la ambición personal enmascarada en justicia social y el tufo de la
idealización del autoritarismo personificado en el gran timonel del edén.
Y así, con las “transformaciones” se entrelazan las acciones que definen el
régimen autocrático, representado claramente por una presidenta que deja en
claro sus desvaríos facciosos antes que las razones de estado; la prioritaria y
continua defensa de los correligionarios alejados de un buen ejercicio público o
político por incapacidad o corrupción, actualiza en los hechos el dicho fundacional
amloista del “no me vengan con que la ley es la ley”.
En igual comportamiento, Sheinbaum adelanta sus fichas de la arbitrariedad,
cerrando el paso a la legalidad de quienes están en primera instancia para hacerla
valer e instruye: “No cumplas la norma”. Terrible escuchar esa sentencia de quien
dirige un país, para el que juró cumplir y hacer cumplir la ley. Es dramático
escuchar y ver el contexto en que se dice, el desparpajo en que se muestra una
sonriente presidenta que asume lo dicho como un nuevo mantra cuatrotero.
Entre otros muchos ejemplos, es demoledora esta muestra del agravio a todo lo
que juraron defender como grupo político. En los últimos años del ejercicio público
y político morenista, esta es una instrucción presidencial que a la vista y oídos de
todos se manifiesta como una orden a violar la ley.

Las repercusiones de lo dicho aún están por medirse y no serán buenas. Al tenor
de lo dicho por la presidenta y en función del “sentido común” de cada funcionario,
pueden esperarse, las peores acciones e ilegalidades que ajusten complicidades,
arbitrariedades, omisiones y cualquier acto que convenga al individuo o grupo, ya
que estamos en el marco del 90% de lealtad, por lo que podrán justificarse y
tendrán el mantra protector presidencial.
La idea presidencial es que si “la norma se pone por encima de la gente y el
sentido común, está mal. No cumplas la norma. Eso es lo que te estoy diciendo”.
Y esas palabras resuenan en todos los niveles de gobiernos y representaciones
de la “cuarta transformación”, con lo que las posibilidades de contención para
hacer lo que les plazca estarán en función de la interpretación de cada persona.
Es escalofriante el símil con la idea trumpiana, que plantea que su moral es el
único límite a su ejercicio de poder, sin necesidad de normas o leyes. Igual aquí.
Las leyes, las normas, los procedimientos administrativos pueden omitirse de su
cumplimiento, sin más justificación que el sentido común o del pueblo, que por
cierto a éste último solo ellos representan.
Los alcances del dicho presidencial están por verse pronto, y no será para bien,
cuando enfrentamos un entramado político y administrativo cuatrotero,
mayormente incapaz, incompetente, corrupto y cínico, se regodea en la
desatención de las necesidades, que no resuelve las encomiendas, y que goza de
total impunidad porque ostentan la “plenitud del pinche poder”.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Para la “transformación” la calidad educativa no es prioridad. En Veracruz menos.